A los buenos datos de turismo y ocupación en Cartagena, casi siempre garantizados por el atractivo que generan sus procesiones, la costa también ha vivido un buen año. La Semana Santa ha dejado muy buenas sensaciones en el litoral de Cartagena, especialmente en La Manga y Cabo de Palos, donde la ocupación hotelera ha llegado a rozar el 100% en algunos momentos clave. Así lo asegura el preside de los empresarios de La Manga y Cabo de Palos, Pepe Espinosa, que califica este periodo como “la mejor Semana Santa de los dos últimos años”.
El buen tiempo previo a los días festivos ha sido determinante para impulsar la llegada de visitantes. “Hemos tenido un pronóstico bastante bueno y eso ha facilitado que la gente haga planes y venga”, explica Espinosa, que destaca especialmente la gran afluencia registrada el Jueves Santo en Cabo de Palos, coincidiendo con su tradicional procesión. “Ha habido muchísima gente, incluso pese al fresquito que hacía por el viento de norte”, añade.
Aunque no dispone de cifras exactas, el empresario subraya que la sensación general del sector es muy positiva, con niveles de ocupación prácticamente completos. Un escenario que refuerza las expectativas de cara a los próximos meses: “Esperamos que esto sea un buen indicador para el verano si todo acompaña”. Los últimos veranos han dibujado la imagen de unos restaurantes rozando el 100% de ocupación prácticamente durante los ocho fines de semana de julio y agosto, algo que parece que se repetirá este 2026.
Más allá de la campaña puntual de Semana Santa, Espinosa también apunta a la estabilidad del sector en el ámbito de los eventos, que se programan con hasta un año de antelación. “Estamos al mismo nivel que en los dos últimos años, que ya fueron muy buenos”, señala, en referencia al periodo de recuperación tras la pandemia.
En este sentido, considera que el sector turístico y hostelero se encuentra en una fase de consolidación tras el fuerte repunte vivido en los años posteriores a la crisis sanitaria. “Fue un boom que todos esperábamos, y ahora lo normal es que se estabilice”, explica.
Uno de los indicadores más claros de esa buena salud es la alta demanda en restauración, donde algunos establecimientos han tenido que implantar dobles turnos para poder atender a todos los clientes. “Nunca se había visto esto antes, pero es que si no, tendríamos que decir que no a mucha gente”, concluye.