MADRID (Efe). 1 de marzo de 1981. El Barcelona, segundo en la Liga española, acaba de ganar 6-0 al Hércules. Dos individuos secuestran a Enrique Castro ‘Quini’, máximo goleador del campeonato. Ahora, el pachequero Agustín Otón se mete en la piel del ‘Brujo’ durante su cautiverio en la serie ‘Por cien millones’, de Movistar Plus+.
Otón tiene clara cuál era la esencia de Quini. “Lo definiría como humilde. Hay un término que usamos mucho que es ‘ser de luz’. No sé muy bien cómo definirte ese término, pero sí sé que Quini lo era”, expresa el actor.
Quini tenía que ir a recoger a Mari Nieves, su mujer, al aeropuerto de El Prat. Cuando no llegó, saltaron las alarmas. Lo que nadie sabía entonces es que el delantero pasaría 25 días en un zulo en un barrio humilde de Zaragoza. Y que, después de todo, perdonaría a sus secuestradores, movidos por la necesidad y la pobreza.
“Tenía una inteligencia emocional altísima, con una empatía también extrema y un gran sentido del humor. He visto vídeos y creo que era un cachondo”, añade Otón, cuyo parecido físico con el futbolista, tristemente fallecido en 2018, sorprendió hasta a los hijos del ‘Brujo’.
‘Por cien millones’, creada por Nacho G. Velilla y Oriol Capel, se enmarca en una corriente de producciones audiovisuales relacionadas con el deporte. Otón cree que tiene que ver con los valores: “Creo que el mensaje que se da, de esfuerzo, de continuidad, de responsabilidad, son valores que se están perdiendo y es necesario volverlos a retomar”.
“Va a haber un público muy interesado, que es el público de nuestros padres, que vivieron el caso, y sobre todo la gente a la que le gusta el fútbol, porque fue un caso mediático que costó una Liga. También es muy interesante hacer una revisión de la época, de cuáles eran las verdaderas necesidades del momento, que podemos asimilar con los problemas de la actualidad”, concluye.
La serie, que se estrena el 26 de marzo, cuenta los 25 días de secuestro de Quini, y termina con el juicio a los tres secuestradores (ficcionados, ya que apenas se conoce nada de los verdaderos), mecánicos sin trabajo de Zaragoza que se vieron abocados al secuestro por desesperación.
Pedían 100 millones de pesetas por su liberación; el Barcelona había fichado el verano anterior al asturiano por alrededor de 80 millones. El presidente culé José Luis Núñez dijo, delante de Mari Nieves, la mujer del ‘Brujo’, que Quini no costaba los 100 millones del rescate. Jugadores como Bernd Schuster o José Ramón Alexanko querían dejar de jugar, ya que su corazón estaba con su compañero.
Otón era consciente de la responsabilidad al recrear una historia real: “El código que hemos cogido para contar esta historia es la tragicomedia, y siempre está el miedo de que piensen que no hemos querido ser respetuosos. Quini también está contado desde el dolor de ser secuestrado. La contraposición con lo desastre que son los secuestradores es lo que le da cierta comicidad”.
“Cuando hicimos el visionado y vinieron dos de sus hijos [los de Quini], sí que dijeron que había dos cosillas que les habían podido medio perturbar, porque hay que entender que para ellos fue un sufrimiento. También está el dramatismo de Mari Nieves, que lo cuenta muy bien Julia de Castro. Quini también sufrió; estás pasando penurias, estás comiendo mal, pero no saber qué le está pasando a tu marido es un dolor increíble”, resalta.
Un Quini que entiende a los secuestradores
El Barcelona, que marchaba segundo por detrás del Atlético de Madrid en el momento del secuestro, solo sumó un punto en los cuatro partidos que jugó sin Quini. Terminó la competición en quinto lugar. Núñez quería ser indemnizado por haber perdido la Liga. Quini, en cambio, renunció a los cinco millones de pesetas que le correspondían por daños y perjuicios.
El intérprete de Quini valora su carácter: “Lo más inspirador es esta cualidad del perdón. No sé quién en sus cabales podría perdonar a unos secuestradores que le han tenido 25 días en un zulo. Fue por esa bondad, de decir: ‘Yo también sé lo que cuesta ganar el pan, sé lo que es mantener una familia y sé lo que es una necesidad extrema’. No eran personas malas, ni asesinos, ni secuestradores reales, sino gente con una necesidad”.
Los hijos de Quini también hacen su aparición en la serie. “Sus referentes han sido sus padres, Mari Nieves y Enrique Castro, y veía esa bondad, esa cosa de ver las cosas como por primera vez. Un día que rodamos por Leganés había un cartel que ponía ‘Quini’ y ellos decían: ‘Mira, el nombre de papá’. Algo les ha removido, segurísimo, el que hayamos recuperado la historia de su padre”, resume Otón.
Aunque el actor reconoce que no es “mucho de ver fútbol” y que en su casa están “más enfocados a otros deportes, por ejemplo, el tenis”, ya que es “de la tierra de Carlos Alcaraz”, Murcia, también asume que su percepción del deporte rey ha cambiado después de participar en la serie.
“He entendido al mundo de la afición. Pero, por ejemplo, he echado mucho de menos el tema de la deportividad. En los 80 había un carácter más noble y respetuoso que en el fútbol de ahora se ha perdido un poco. Creo que antes había un carácter de más deportividad, más noble, que se ha perdido un poco y molaría recuperar”, termina.