MURCIA. El actor y cantante Daniel Diges se ha colocado la mítica máscara blanca que le tapa la mitad de la cara al protagonista de El fantasma de la ópera, el misterioso y atormentado personaje que se enamora de una joven soprano y que será capaz de todo para que ella triunfe. El Auditorio Víctor Villegas de Murcia será el teatro, dentro del teatro, donde estará entre el 7 y el 10 de mayo (con seis funciones) representando este musical, uno de los más célebres de todos los tiempos.
Su famosa obertura, la icónica lámpara, la barca navegado sobre el escenario... El Fantasma de la Ópera, que se convirtió en el musical más longevo de Broadway con 35 años en cartel, es una gran producción con 25 personas en escena, 15 músicos y cerca de 100 técnicos. "Es todo muy grandioso", asegura Diges, quien lleva veinte años haciendo musicales, un género en el que trabajan "artistas 360 grados" que han de tener una buena preparación física y llevar una vida muy ordenada para hacer frente a un trabajo muy exigente. "Yo siempre digo que el actor de musicales es como un monje de clausura", apunta este showman que se dio a conocer en la serie Nada es para siempre, representó a España en Eurovisión y a quien no se le resiste casi nada.
Con una carrera tan larga y tan variada como la tuya, ¿qué supone encarnar a este misterioso personaje en El fantasma de la ópera?
Bueno, yo siempre digo que esto es como jugar en primera división. Yo ya llevo muchos años jugando en primera, gracias a Dios, desde que empecé, pero ahora siento que estoy en uno de los equipos grandes, como el Barça o el Real Madrid. Es igual que con Los Miserables u otros grandes musicales que he hecho: cuando entras y además eres cabeza de cartel, es un auténtico regalo y un honor.
¿Te ha supuesto algún reto interpretar a Erik, el fantasma?
Llevo 20 años en musicales -los cumplí a finales del año pasado-. He hecho unos 15 o 16 musicales, casi todos como protagonista, y unas 18 producciones aproximadamente. Pero este personaje, más que un reto, lo veo como un gusto. El verdadero reto es aguantar seis o siete funciones a la semana, llegar con la voz fuerte y entrar en ese estado emocional en cada función. Para mí, eso es lo más exigente y también lo más gratificante, cuando ves que cada día puedes alcanzar esa emoción y que el público vuela contigo.
¿Qué hace que un musical se convierta en un clásico?
Siempre digo que un musical se convierte en clásico cuando es perfecto. Llega a un punto en el que pasa a otro nivel. Eso es lo que le pasa a El fantasma de la ópera: las canciones son súper conocidas, la historia también, y la puesta en escena es maravillosa, hecha por Federico Bellone.
Con esa famosa lámpara…
Aquí se mueve del escenario hacia el público, como si fuera a caer hacia adelante. Es la producción oficial, elegida por Andrew Lloyd Webber y su equipo. Y eso es otra de las cosas bonitas de este proyecto: que el propio creador te elija para representar esta obra en el mundo latino o en España. Es una maravilla que haya incorporado esta versión a su catálogo internacional.
Este musical es conocido por su espectacularidad. ¿Qué destacarías del montaje?
Hay mucha magia. Viajamos con ocho o nueve tráileres, somos unas 25 personas en escena, 15 músicos y cerca de 100 técnicos. Es todo muy grandioso. No quiero hacer spoiler, pero hay mucha emoción, momentos impactantes y un sonido envolvente que hace que el público se sienta dentro del teatro. Es literalmente teatro dentro del teatro. Además, tenemos un escenario giratorio enorme que va transformando las escenas.
"Cada vez más jóvenes quieren dedicarse al teatro musical"
- Daniel Diges -
- Foto: Facebook
¿Qué momento vive ahora mismo el género del musical en España?
Es un momento muy bueno. Ahora muchos niños ya no dicen solo “quiero ser cantante”, sino que quieren actuar y hacer musicales. Antes, si no grababas discos o no sonabas en la radio, parecía que no habías triunfado. Ahora el artista de musicales, que es un artista 360 grados, está mucho mejor valorado. Incluso en programas como Operación Triunfo, cada vez más jóvenes quieren dedicarse al teatro musical.
Artistas como tú, con una trayectoria ya conocida, habéis contribuido a ese reconocimiento, ¿no te parece?
Yo siempre he intentado, cuando he hecho televisión o incluso Eurovisión, recordar que venía del musical. He querido defender este género y darle visibilidad. Para mí, el musical es donde he desarrollado mi carrera: es donde trabajo, donde vivo y lo que realmente sé hacer. He subido al escenario más de 5.600 o 6.000 veces, así que siempre he intentado poner en valor este oficio.
Y, además, es un trabajo en equipo, donde todo es un engranaje...
Cien por cien. Es como un puzzle: si falla una pieza, se cae todo. Todos los artistas tienen que estar al máximo nivel y la música no para nunca. A diferencia del cine o la televisión, aquí no hay cortes: todo es continuo, y eso requiere una energía colectiva muy fuerte.
¿Cómo de duro es hacer un espectáculo como este, cómo es esa parte que el público no ve?
Es muy exigente. No puedes hacer excesos, no puedes fumar… tienes que estar muy sano. Yo siempre digo que el actor de musicales es como un monje de clausura. Mientras otros salen un sábado, tú te vas a dormir porque al día siguiente tienes doble función. Es como un futbolista antes de un partido, pero nosotros seis días a la semana.
Has dicho alguna vez que este era como el "musical máximo". ¿Qué te queda por hacer?
Sigo produciendo mis propios espectáculos y música. También soy compositor y actor de teatro de texto. Me he preparado para no depender solo del musical. Tengo 45 años y estoy en un momento muy bonito porque puedo explorar distintos caminos.
¿Te queda algún personaje pendiente?
Sí… me hubiera gustado hacer Jesucristo Superstar, por ejemplo. Pero bueno, ya he hecho muchos personajes muy bonitos. A partir de ahora también vendrán cosas originales, nuevas propuestas.

- El fantasma de la ópera -
