Cartagena

Los submarinos S-83 y S-84 consolidarán la madurez del S-80: más autonomía, más sigilo y hasta tres semanas bajo el agua con el AIP BEST para la Armada

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Mientras que el submarino Isaac Peral (S81) ya se encuentra en manos de la Armada y el segundo de la serie, el Narciso Monturiol, está en la rampa de salida con las diferentes pruebas de puerto y mar a las que va a ser sometido a lo largo de este verano, las expectativas empiezan a estar puestos en los dos siguientes y, de momento, últimos de esta Clase S-80, los llamados Cosme García (S-83) y Mateo García de los Reyes (S-84).

Con ellos Navantia -empresa constructora de los sumergibles 100% españoles- marcará un antes y un después en el diseño y construcción de esta nueva nave para la Armada, gracias a la novedosa incorporación de serie un sistema que cambia las reglas del juego en el ámbito de los submarinos convencionales: el Sistema de Propulsión Anaerobia (AIP), conocido comercialmente como BEST (Bioethanol Stealth Technology).

Ambos buques están en distintas fases de construcción en el astillero de Cartagena y su entrega está prevista para 2028 y 2030. Pero lo relevante no es solo el calendario: es la tecnología que llevarán dentro.

El AIP (Air Independent Propulsion) es un sistema que permite a un submarino generar energía sin necesidad de salir a superficie ni usar el snorkel para recargar baterías. En el caso del S-80, Navantia ha desarrollado una solución propia y singular: el BEST.

Su funcionamiento es directo en concepto, pero sofisticado en ejecución:

Utiliza bioetanol como materia prima.

Mediante un proceso de reformado, produce hidrógeno a bordo.

Ese hidrógeno, combinado con oxígeno almacenado, alimenta una pila de combustible.

El resultado es electricidad, que recarga las baterías del submarino en inmersión.

No hay combustión tradicional. No hay partes móviles ruidosas como en un motor diésel funcionando. Eso significa mínima firma acústica y máxima discreción.

Inmersión continua

La consecuencia operativa es contundente: hasta tres semanas de navegación en inmersión continua sin necesidad de emerger.

En un submarino convencional diésel-eléctrico, el punto débil siempre ha sido la necesidad de subir periódicamente para recargar baterías. Ese momento lo hace detectable. El AIP reduce de forma radical esa vulnerabilidad.

No convierte al S-80 en un submarino nuclear, pero sí lo acerca en términos de autonomía táctica en determinadas misiones, manteniendo costes y complejidad muy inferiores a los de la propulsión nuclear.

Desde la propia compañía se ha subrayado que esta tecnología otorgará “capacidades tácticas sin precedentes” a los submarinos convencionales. No es una frase vacía. Implica:

Mayor permanencia en zona de operaciones; más capacidad de vigilancia encubierta; mejor supervivencia frente a medios antisubmarinos; flexibilidad estratégica en escenarios de alta intensidad y en misiones de inteligencia, disuasión o control marítimo, la diferencia entre tener que emerger cada pocos días o poder permanecer semanas oculto es enorme.

El calendario: quién lo llevará primero

Las previsiones actuales sitúan:

Cosme García (S-83): estimado para finales de 2028 o a lo largo de 2029.

Mateo García de los Reyes (S-84): previsto para principios de 2030. Serán los primeros en llevar el sistema AIP BEST completamente integrado desde su construcción.

Por su parte, los dos primeros buques de la serie -el Isaac Peral (S-81) y el Narciso Monturiol (S-82)- ya están diseñados estructuralmente para recibir el sistema durante su primera gran carena, aunque fueron entregados inicialmente sin él.

El rasgo diferencial del BEST frente a otros AIP existentes (como los basados en motores Stirling o almacenamiento directo de hidrógeno) es el uso de bioetanol reformado a bordo para generar el hidrógeno necesario.

Eso evita tener que almacenar grandes cantidades de hidrógeno puro -complejo desde el punto de vista logístico y de seguridad- y permite una solución más flexible y potencialmente más exportable.

España no solo ha desarrollado un submarino nuevo: ha desarrollado una tecnología propia que puede convertirse en activo estratégico industrial.

El programa S-80 ha atravesado dificultades técnicas y rediseños, pero la integración del AIP BEST marca un punto de madurez tecnológica. Es una de las piezas centrales del concepto del submarino. Con la entrada en servicio progresiva de estos buques entre esta década y finales de la próxima, la Armada Española contará con uno de los submarinos convencionales más avanzados del mundo.

Y eso, en el ámbito submarino, se traduce en algo muy concreto: más tiempo oculto, más capacidad de disuasión y más margen de maniobra estratégica.

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