El programa de los nuevos submarinos de la Armada S-80 sigue dando pasos firmes. El pasado lunes, el submarino S-82 superó con éxito una de esas pruebas que no salen en la foto, pero que lo dicen todo: la prueba sobre amarras. Se realizó en el synchrolift del área de Reparaciones y, en términos claros, sirvió para comprobar que el corazón mecánico del buque -la propulsión y la línea de ejes- responde como debe.
No es un trámite menor. Es el llamado hito de seguridad número 6, una de esas fases donde no hay margen para errores. Todo se llevó a cabo bajo la supervisión de inspectores de la Armada Española y con la implicación directa de la dotación del submarino.
En lenguaje menos técnico: el barco empieza a demostrar que está listo para comportarse como tal.
Tras la prueba, el S-82 regresó al muelle. Y lo hizo sin incidencias. El calendario se está cumpliendo “según lo previsto”. Eso, en un programa que durante años ha estado marcado por retrasos y sobrecostes, no es un detalle menor.
El siguiente paso ya tiene fecha aproximada: la primera salida al mar será antes del verano. Ahí es donde se verá de verdad si todo lo que funciona en tierra aguanta en condiciones reales.
El objetivo sigue siendo ambicioso pero claro: entregar el S-82 antes de que termine el año.
Mientras tanto, el resto de la serie mantiene el ritmo. Tanto el S-83 como el S-84 avanzan conforme a la planificación conocida, sin desviaciones relevantes. Las previsiones actuales sitúan: el Cosme García (S-83): estimado para finales de 2028 o a lo largo de 2029.
Mateo García de los Reyes (S-84): previsto para principios de 2030. Serán los primeros en llevar el sistema AIP BEST completamente integrado desde su construcción.
El rasgo diferencial del BEST frente a otros AIP existentes (como los basados en motores Stirling o almacenamiento directo de hidrógeno) es el uso de bioetanol reformado a bordo para generar el hidrógeno necesario.