MURCIA. Hay un lugar mágico en Cartagena llamado Cabo Tiñoso en el que el visitante puede sentirse como si fuera un figurante dentro una película bélica. Ayuda a ello encontrarse en una fortificación militar a 250 metros sobre el nivel del mar, tener unas vistas impresionantes y estratégicas del mar -quién sabe cuando aparecerá un navío enemigo en el horizonte- y estar custodiados por unos impresionantes cañones que recuerdan a los que aparecían en Los Cañones de Navarone, la famosa película de 1961 protagonizada por Gregory Peck, David Niven y Anthony Quinn. No es una comparación casual, ya que los dos gigantescos cañones Vickers 381/45 que se conservan en la Batería de Castillitos son el mismo tipo de arma que las que aparecen en el filme de 1961, donde son utilizadas por los alemanes para controlar un acceso marítimo.
Casi como un soldado aliado dispuesto a sabotear los cañones nazi -como en Los Cañones de Navarone- se ha debido sentir J.J. Peñalver durante sus muchas visitas a Cabo Tiñoso, aunque en su caso sus únicas armas han sido su cámara de fotos y el dron con el que retrata desde el cielo los paisajes de la Región de Murcia. El fotógrafo ha rebuscado en su archivo para compartir con los lectores de Murcia Plaza una serie de imágenes de este enclave cartagenero, que como él mismo señala "es quizás uno de los miradores con las vistas más espectaculares de nuestra costa". "Ver toda la Bahía de Cartagena desde allí, disfrutar de los atardeceres que brindan aquellas alturas y poder curiosear esos cañones Vickers 381/45 con todas sus instalaciones auxiliares resultan experiencias inolvidables", asegura el autor de las fotografías.
Recuerda Peñalver que son muchas las veces que ha hecho de "guía turístico para amigos españoles y extranjeros por aquellos andurriales", en ocasiones compartiendo camino a primera hora de la mañana con cabras -tal vez montesas o muflones (muflón de Córcega), señala-, que aún no se sentían molestadas por los muchos visitantes que suben hasta Castillitos. De hecho, son tantas las fotografías realizadas durante estas incursiones, que no le ha sido fácil hacer una selección para esta publicación. Finalmente, ha optado por algunas de los años 2003 y 2006 -"con cámaras menos sofisticadas que las que manejo ahora"-, con fotos de dron del 2024, y una última visita de julio de este mismo año, "por actualizar y revisar el estado de esta fabulosa zona natural del municipio de Cartagena".
Revisando este material, Peñalver comenta que "he podido comprobar que se han mejorado los accesos, aunque sigue faltando lo que ya hemos comentado en otros reportajes como el de los Aguilones, que todo ese patrimonio esté más cuidado y que se permita las visitas interiores de ese macizo rocoso que alberga en su interior toda una gran obra de ingeniería militar que se puso en marcha entre 1933 y 1936, si bien los proyectos habían sido diseñados años antes de esas fechas".
Mejorar la coservación y mejorar las visitas
- Baterías defensivas de Cabo Tiñoso -
- Foto: J.J. PEÑALVER
Respecto a la historia de estas baterías, recuerda que "como la gemela de Castillitos, la de Cenizas y el resto de baterías costeras que defendían el puerto de Cartagena, es extensa, incluyendo la participación que tuvieron durante nuestra triste Guerra Civil. Pero no dejan de ser parte de nuestra historia y especialmente las baterías de Cabo Tiñoso conservan sus cañones, los 381/45 de Castillitos y los Vickers 15,24 de la batería de El Jorel en sus barbetas. Deberíamos mejorar su conservación y facilitar las visitas documentadas a todo el complejo defensivo".
El fotografo palmareño destaca, asimismo, que "las tomas cenitales con el dron sobre los dos cañones grandes pueden asemejarse a un gran reloj de agujas marcando un tiempo ahora detenido. Y al alejarnos un poco de los acantilados con el dron, realmente las construcciones militares son apenas perceptibles, lo que las hacía más inexpugnables". En este sentido, añade que "ver las siluetas pintadas en negro de los navíos militares de los distintos países en conflicto durante la II Guerra Mundial, servían de 'chuleta' de trabajo para los observadores que tenían que identificar si los barcos de guerra en el horizonte eran de los 'buenos' o de los 'malos' (permítanme esta licencia)".
Para que el lector se haga una idea de lo que significa el calibre 381/45, cabe señalar que el número 381 indica el calibre en milímetros (38,1 cm) y el 45 la longitud del tubo expresada en múltiplos del calibre (45 veces 381 mm), alcanzando casi 18 metros de largo. Servían para disparar proyectiles que pesaban casi 900 kilos hasta la distancia de 35 kilómetros. "Un auténtico prodigio, que hoy queda desfasado con las armas que se están empleando en las guerras actualmente en curso", apunta Peñalver.
Historia y belleza del paisaje
- Baterías defensivas de Cabo Tiñoso -
- Foto: J.J. PEÑALVER
Las imágenes que ha seleccionado su autor también sirven para abstraerse de la parte bélica de la montaña para centrarse en la belleza del paisaje, "en ese mirador privilegiado a unos 252 metros de altura sobre el mar, con unos acantilados de vértigo, con una cala de abrigo para grandes cargueros mientras esperan su entrada al puerto de Cartagena y con algunas calitas con aguas turquesas que hacen mucho más atractiva la visita al Cabo Tiñoso, que además sirve de guardián y guía para navegantes con el faro que justo en el vértice del cabo ilumina las travesías seguras de todo tipo de navíos". Este faro en cuestión fue construido en 1859, siendo reformado y electrificado en 1970. La torre tiene una altura de 10 metros desde la base
En este reportaje, Peñalver apenas ha reparado en la tercera batería que alberga la esquina de Cabo Tiñoso, la batería antiaérea del Atalayón, de la que sólo quedan restos de edificios muy deteriorados y las barbetas sin armas de los cañones AA Vickers 105/45, pero que está en la cota más alta del entorno, a 345 metros sobre el mar.
Como reflexión final, el fotógrafo de El Palmar comenta que "siempre me ha sorprendido encontrarme a más visitantes extranjeros que a nacionales. Son turistas que vienen a tiro hecho, nunca mejor dicho, ya con el objetivo de visitar estas antiguas instalaciones militares en lugares estratégicos". No es el caso, apunta, de unos niños con sus familias que protagonizan unas imágenes de 2006, que pudieron dar rienda suelta a fabulosas aventuras épicas, además de merendar a base de bien, como acreditan alguna de las fotos.

- Baterías defensivas de Cabo Tiñoso -
- Foto: J.J. PEÑALVER