La actriz estrena la segunda temporada de Reina Roja después de un año en el que ha competido por partida doble en Cannes, con Amarga Navidad y El ser querido. Habla de la vulnerabilidad de Antonia Scott, de su relación con Hovik Keuchkerian y de una industria audiovisual que produce cada vez más.
Victoria Luengo vuelve a interpretar a Antonia Scott en Reina Roja: Loba Negra. El estreno de la segunda temporada llega tras unos meses en los que la actriz también ha compartido protagonismo con Javier Bardem en El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, y ha participado en Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar. Las dos películas compitieron en Cannes. Luengo reconoce que su trabajo está llegando a más gente, aunque apenas ha tenido tiempo para detenerse.
Pregunta. Te llaman una de las actrices del año, una de las actrices del momento. ¿Cómo llevas esa etiqueta?
Respuesta. Entiendo que queráis ponerle nombre a lo que está pasando. A mí no me gusta poner esas etiquetas, pero puedo entender que se haga. Lo recibo con mucho amor.
P. Llega la segunda temporada de Reina Roja. Para quien solo haya visto la serie y no haya leído los libros, ¿qué Antonia Scott vamos a encontrar?
R. Creo que una Antonia Scott más vulnerable. Está más sobrepasada por distintas situaciones y la vemos un poco más descentrada que en la primera temporada. También siente mucho más amor por Jon y, por lo tanto, tiene mucho más miedo de perderlo.
P. Parece una Antonia más emocional. ¿Cuanto más quiere a Jon, más miedo siente a que todo se desvanezca?
R. Claro. Cuanto más amor hay, más miedo tienes a perder a esa persona. Yo diría que por eso ella tiene tanto miedo.
P. Antonia vive en un mundo que nos resulta ajeno, el de una organización de inteligencia, y además le cuesta expresar sus emociones. ¿A qué te agarras para construir un personaje así?
R. Me agarro al guion, a lo que pacto con el director o la directora y a lo que necesita la historia de mi personaje. Eso es lo que me sirve para construirla.
P. ¿Qué fue lo que te atrajo de Antonia cuando recibiste el proyecto por primera vez?
R. Su cabeza y el tema de las altas capacidades. Creo que a veces se habla de ello muy a la ligera. Cuando empecé a investigar qué significaba realmente y qué vivían los niños y las niñas que crecían con esas circunstancias, me di cuenta de que era algo importante. Quería tomármelo en serio y hacer una aproximación realista, alejada del cliché.
P. La nueva trama nos lleva a una Marbella vinculada al narcotráfico y a las mafias, lejos de la imagen más conocida de la ciudad. ¿Investigaste ese entorno antes del rodaje?
R. La verdad es que no lo estudié ni me preparé demasiado esa parte. Pensaba que Antonia iba a descubrir ese mundo a medida que entrara en él y que no tenía por qué conocerlo de antemano. Me pareció importante partir de ese desconocimiento e ir encontrándomelo al mismo tiempo que ella.
P. La relación entre Antonia y Jon Gutiérrez es una de las claves de la serie. ¿Os costó encontrar esa complicidad tú y Hovik Keuchkerian?
R. No. A veces tienes la suerte de encontrarte con una persona con la que conectas, con la que tienes química y con la que parece que hablas el mismo idioma. Si además tienes que interpretar junto a ella, todo resulta más fácil. Como en cualquier trabajo, entenderte bien con alguien en lo personal ayuda a trabajar con más compenetración. Hovik y yo hemos tenido la suerte de encajar, de comprendernos y de mirarnos a los ojos y sentir que las cosas pasan de verdad.
P. Muchos espectadores empezaron a fijarse especialmente en ti con Antidisturbios, aunque ya llevabas años trabajando. ¿Notas que 2026 ha supuesto otro salto en tu carrera?
R. Inevitablemente, sí. He dado un paso adelante porque las películas que he hecho se han visto en lugares más grandes y porque he rodado mi primera película internacional en Francia. Por muchas cosas te das cuenta de que tu trabajo se está viendo más, y eso siempre es de agradecer.
P. Entre rodajes y promoción, ¿has encontrado tiempo para parar?
R. No demasiado. Este año está siendo muy bonito, pero no estoy teniendo mucho tiempo para descansar.
P. Has participado en Amarga Navidad y El ser querido, dos de las tres películas españolas que compitieron este año en Cannes. ¿Qué te dice eso sobre el momento del cine español?
R. Que estamos en un gran momento y que hay que celebrar el cine español. Tenemos una suerte tremenda: cada vez se habla más de nuestro cine fuera del país y eso es buenísimo para todos. También hay un auge de las series españolas.
P. La oferta de películas y series es tan amplia que resulta imposible verlo todo. Un compañero de El ser querido me decía que ya no ve series porque se ha cansado de tantas. ¿Crees que estamos produciendo demasiado?
R. Hay muchísimas cosas y cada persona tiene su propia idea de lo que es de calidad y de lo que quiere ver. Lo que lo es para mí quizá no lo sea para ti, así que no me corresponde decidir qué merece la pena. Pero, en mi humilde opinión, se hacen demasiadas cosas y no todas son buenas.
P. Esa producción también significa más trabajo para actores, técnicos y todos los profesionales de la industria.
R. Claro. Se hacen más cosas y eso da más trabajo a la gente. En eso tienes razón.
P. Para terminar, ¿has visto últimamente alguna película que te haya llamado especialmente la atención?
R. La Gradiva. Me ha encantado. Para mí es una de las mejores películas que he visto este año.