El Arsenal Militar de Cartagena se prepara para recuperar uno de sus tesoros más preciados. El Ministerio de Defensa ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de rehabilitación para el Jardín del Almirante, una joya que combina historia, botánica y usos institucionales en un espacio de 4.070 metros cuadrados,. Con un presupuesto de 1.359.403,07 euros (impuestos incluidos), las obras transformarán este recinto en un plazo de 10 meses.
El jardín surge a inicios del siglo XIX, décadas después del inicio de las obras de construcción del Arsenal. Su origen guarda paralelismos con los del jardín botánico de Cartagena, al amparo de las ideas ilustradas que veían en estos jardines una oportunidad para la investigación científica.
Al contrario que el jardín botánico de la ciudad, el jardín del Almirante se ha conservado hasta nuestros días, aunque con diversas transformaciones. Al igual que el resto del conjunto, su origen fue posible gracias a unas acequias subterráneas que abastecían de agua a todo el Arsenal Militar desde Los Dolores, y cuyos ramales discurrían por el recinto. Una de esas acequias atravesaba el subsuelo del jardín, aunque hoy día se utiliza una red de abastecimiento distinta.
Hasta el primer tercio del siglo XX el jardín apenas tuvo alteraciones en su trazado original, como es constatable al comparar las planimetrías del siglo XIX y la imagen aérea del vuelo de Ruiz de Alda sobre Cartagena en 1928.
El jardín contaba con un trazado de sendas interiores que unían los vértices del recinto con un pequeño espacio central ocupado por un pozo, que además podemos situar sobre la antigua acequia de abastecimiento del arsenal. Junto al pozo existía una caseta, por lo que el trazado original del jardín ordenaba el espacio hacia el punto de extracción de agua, como elemento generador del propio jardín.
Además de las diferentes especies vegetales, entre las que destacan las palmeras y los dos grandes ficus situados junto a la Puerta del Almirante, algunas fuentes sugieren que parte del recinto del jardín también llegó a utilizarse como huerto.
No obstante, el segundo y tercer tercio del siglo XX fueron especialmente significativos para el cambio morfológico del jardín. Principalmente estos cambios se dieron en su mitad oeste, desapareciendo la caseta junto al pozo y el ajardinamiento para dar cabida a un recinto privado, de forma trapezoidal y sobre el que se construyó un refugio antiaéreo. Más tarde se añadirían una pista de tenis, una piscina, unas pérgolas, unos baños y juegos infantiles de uso privado para el Almirante.
El nuevo proyecto busca "recuperar la importancia y dignidad" que tuvo en sus mejores días. Para ello, se llevará a cabo una renaturalización integral, eliminando especies invasoras y elementos que no encajan con el diseño original.
Tres espacios para una nueva era
La reforma no solo mira al pasado, sino que organiza el recinto en tres ámbitos bien diferenciados para responder a las necesidades actuales:
1. El Jardín Botánico: Se recuperará la "memoria del agua" mediante la creación de un pequeño lago, evocando las antiguas acequias que abastecían al Arsenal,. Además, se instalará una pasarela elevada que permitirá a los visitantes recorrer el paisaje sin interferir con el terreno.
2. La Zona de Eventos: Pensada para actos institucionales y celebraciones, contará con un espacio polivalente que incluye zona de estar, restauración, bar y área de baile. Este sector aprovechará la cubierta de un antiguo refugio antiaéreo militar como terraza mirador.
3. La Zona Privada del Almirante: El área de descanso se modernizará con una nueva piscina más sostenible y segura, un pequeño gimnasio y una zona equipada para barbacoas y cócteles,.
La intervención es profunda: desde la renovación de las redes de riego y electricidad hasta la reubicación de fuentes históricas y el rescate de pérgolas cerámicas. El objetivo final es convertir el Jardín del Almirante en un espacio acogedor y representativo que sea capaz de albergar desde una recepción oficial hasta el tranquilo paseo entre sus especies vegetales más insignes, como sus grandes ficus y palmeras,.
Este proyecto no solo pone en valor el patrimonio del Arsenal, sino que garantiza que este pulmón verde siga contando su historia a las futuras generaciones con una estética unificada y renovada