Cartagena ha vuelto a llenarse. Y esta vez, casi hasta el límite. La ciudad ha rozado el 95% de ocupación hotelera durante la Semana Santa, empujada en gran parte por las reservas de última hora, esas que terminan de decidir una campaña. Este año, el factor clave ha sido claro: el tiempo.
La concejala de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, habla de una tendencia que no deja de crecer. No se trata solo de una buena Semana Santa, sino de una evolución que viene consolidándose desde principios de año.
El contraste con 2025 es evidente. Entonces, la lluvia frenó la llegada de visitantes y dejó la ocupación en torno al 88-89%. Este año, con cielos despejados, el escenario ha sido otro: más turistas, más movimiento y mejores cifras, especialmente en la costa, donde el buen clima se traduce directamente en más pernoctaciones.
Más gente, más consumo… pero distinto
El balance también lo confirma el sector. Desde Hostecar, su vocal Querubina Martínez no duda: “La Semana Santa ha sido fantástica. Todo ha salido mejor de lo previsto”.
Eso sí, el consumo ha tenido matices. Ha habido más actividad, pero con un patrón diferente: más tapeo, más calle y más familias. En otras palabras, se consume más, pero con tickets más bajos.
La explicación está en el perfil del visitante. Más grupos familiares, más niños y un ambiente más dinámico alrededor de las procesiones. Cartagena, en estos días, funciona más como una gran barra abierta que como un destino de restaurante formal.
Uno de los elementos clave ha sido el comportamiento de las reservas. El buen tiempo activó decisiones de última hora que terminaron de disparar la ocupación.
Eso tiene una consecuencia directa: las previsiones se quedan cortas. Lo que parecía una buena Semana Santa acabó siendo una muy buena.
El Miércoles Santo volvió a marcar uno de los picos de actividad, en una edición que el propio sector sitúa entre las más fuertes de los últimos años, aunque sin atreverse a señalarla como la mejor.
Más margen para trabajar
También ha habido cambios en la operativa. Desde la hostelería se valora un giro en la gestión municipal que ha permitido trabajar con mayor comodidad, especialmente en lo que respecta a terrazas.
Más espacio, menos restricciones y, en consecuencia, más capacidad para atender a una ciudad llena.
La siguiente parada: la Ruta de las Fortalezas
Sin apenas tiempo para bajar el ritmo, Cartagena mira ya al próximo gran evento: la Ruta de las Fortalezas, prevista para el 18 de abril.
Tradicionalmente, ese fin de semana vuelve a rozar el lleno hotelero. A falta de cifras cerradas, todo apunta a que seguirá la misma línea. Además, la prueba repetirá su retransmisión en streaming, tras el estreno del año pasado.
Con estos datos, el mensaje del Ayuntamiento es claro: Cartagena está en cifras récord de turismo y ocupación. Pero más allá de los porcentajes, hay una lectura más de fondo: la ciudad ha conseguido consolidar su Semana Santa como uno de sus grandes motores económicos. Y cuando el tiempo acompaña, el resultado es evidente.