CARTAGENA. El Casco Histórico de Cartagena lució en todo su esplendor con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi con la tradicional eucaristía celebrada en la Iglesia de Santa María de Gracia y la posterior procesión. El acto litúrgico y la comitiva congregaron a más de dos mil personas, entre las que se encontraron cerca de 150 niños con sus vestidos de primera comunión.
La misa comenzó a las seis y media de la tarde siendo celebrada por el vicario general de la Diócesis de Cartagena, Juan Tudela, que estuvo acompañado por 19 sacerdotes. Ante más de 800 fieles afirmó: "El amor con Cristo nos insta a salir al encuentro de quienes más no necesitan. Por ello, el día del Cuerpo y la Sangre de Cristo que celebramos hoy es el día de Cáritas: del día de la virtud teologal de la caridad por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos".
Al finalizar la eucaristía comenzó la procesión por las calles del Casco Histórico, que fue presenciada por cientos de personas. En distintos puntos de la ciudad había altares con arreglos florales. También los jóvenes de las cuatro cofradías colocaron un gran manto de sal frente al Monumento al Procesionista.
El cortejo comenzó con los acordes del Himno Nacional interpretados por la Asociación Juvenil de Tambores ‘Quillo’ que fue marcando el paso. Le siguieron los niños con sus vestidos de primera comunión e, inmediatamente, y la imagen del Niño Jesús Carmelita de Praga portada también por niños.
A continuación procesionaron los diferentes colectivos religiosos, todos con sus respectivos estandartes. La Hermandad del Cristo de la Salud de Los Dolores, el Movimiento Familiar Cristiano, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Renovación Carismática Católica, la Hermandad de la Virgen de Los Dolores, la Asociación Hijos de María del Patronato Sagrado Corazón de Jesús y la Hospitalidad de Lourdes con un grupo de enfermos.
Les siguieron la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad del Monte Calvario, la Archicofradía de la Virgen del Carmen, la Corte de Honor de la Stsma. Virgen de la Caridad, la Hermandad de Romeros de San Ginés de la Jara, la Cofradía de San Ginés de la Jara, la Asociación Piadosa de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y la Cofradía de la Virgen del Rosell y los Cuatro Santos.
Posteriormente vino la Agrupación Musical ‘Cartagena 1990’ interpretando marchas de Semana Santa, a la que le siguieron las Cofradías del Cristo de la Divina Misericordia, del Resucitado, California, del Cristo del Socorro y Marraja. Después de ellas procesionaron Cáritas, los Jueves Eucarísticos de la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, la Adoración Nocturna y la Orden de Santa María de España.
Estaciones Eucarísticas
El cortejo siguió con el trono del Santo Cáliz Marrajo donde se colocó la Custodia con el Corpus Christi, que estuvo rodeada por los sacerdotes. Al pasar por cada uno de los altares que había en las calles se realizaron las correspondientes Estaciones Eucarísticas, en las que el vicario general hizo uso del botafumeiro emanando incienso para adorar al Santísimo Sacramento. Al pasar la Sagrada Forma hubo fieles que derramaron pétalos en el suelo y se arrodillaban en señal del respeto al Cuerpo de Cristo.
Les siguió el palio portado por turnos por hermanos de las cuatro cofradías de Pasión, los hermanos del Santo y Real Hospital de la Caridad, las autoridades civiles representadas por el diputado regional Santiago López Noguera y el concejal de Empleo Álvaro Valdés, cerrándose la comitiva con el piquete de Granaderos Marrajos ataviados con el uniforme de gala de verano.
Al regresar a la puerta de la Iglesia de Santa María de Gracia, el Santísimo fue subido al balcón de la Real Sociedad Económica de Amigos del País desde donde el vicario general lo elevó para adoración pública de todos los fieles congregados. La procesión concluyó con los acordes del Himno Nacional y el redoble de las campanas de la Iglesia, poniendo fin a una gran tarde donde multitud de colectivos y ciudadanos mostraron su adoración a Cristo Encarnado.
La celebración de la Solemnidad del Corpus Christi tiene su origen en el año 1263 cuando el sacerdote Pedro de Praga realizó una peregrinación desde Bohemia - actual República Checa - a Roma para pedir, sobre la tumba de San Pedro, una gracia especial, ya que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. A su retorno pasó por Bolsena (Italia), celebró una Santa Misa en la Cripta de Santa Cristina y, al romper la Hostia consagrada, brotó Sangre.
A raíz del milagro, el papa Urbano IV publicó la bula ‘Transiturus de Hoc Mundo’ mediante la que instituyó la Solemnidad del Corpus Christi todos los jueves después del Domingo de la Santísima Trinidad (60 días después del Domingo de Resurrección), encargándole a Santo Tomás de Aquino la redacción de los textos del Oficio y Misa específicos para celebrar esta gran solemnidad