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Las plazas de abastos plantan cara al coronavirus

7/04/2020 - 

MURCIA. Las plazas de abastos de la ciudad de Murcia no se rinden a pesar de la difícil situación que están viviendo. Desde que comenzó el estado de alarma hace tres semanas, las ocho plazas municipales  (Verónicas, El Carmen, Saavedra Fajardo, Vistabella, San Andrés, La Alberca, Espinardo y Cabezo de Torres) plantan cara al coronavirus de la única forma que pueden: levantando la persiana cada día.

En Saavedra Fajardo, prácticamente todos los establecimientos están abiertos. Pepe Madrigal, que tiene un puesto de embutidos y quesos, señala que “todos tenemos incertidumbre por lo que vendrá después. Pero la verdad, yo intento hablar del coronavirus lo menos posible, pensar que todo va a ir bien e intentar aguantar a mis empleadas".

Cuenta que al principio, días antes del confinamiento, hubo dos semanas de venta "dislocada". "Hace dos lunes esto estaba a reventar: toda la gente una con otra y daba miedo", cuenta el dueño de un puesto de carnicería cercano. Lo corrobora Madrigal. "Si normalmente se llevaban 200 gramos de jamón york, pedían un kilo envasado al vacío y en paquetes pequeños. Y así todo. La gente tenía miedo al desabastecimiento y acumuló. Una locura".

Ahora ya ese miedo parece que ha pasado y las compras han vuelto a ver más normales. Hoy, la tranquilidad impera en los pasillos y no más de una docena de personas van de puesto en puerto con tranquilidad y sin colas. "Los clientes ya han venido más tranquilos, guardan cola, con mucho civismo, con mascarilla la mayoría". En su puesto tres empleadas atienden con mascarillas personalizadas y guantes, y no faltan los botes de gel hidroalcohólico, "que ya compré antes de que empezara todo por previsión".

De hecho, el Ayuntamiento ha reforzado las medidas sanitarias y de seguridad reduciendo el aforo y los accesos de todas las plazas, y disponiendo de gel hidroalcohólicas el interior.

También se ven cintas de separación en los expositores para establecer una distancia mínima de 20 centímetros con los alimentos de los distintos puntos de venta y evitar riesgos. En el caso de los expositores de los puestos de fruta, hortalizas y pescados, esta distancia se amplía hasta los 50 centímetros.

Una de las cosas que también ha cambiado en las plazas es el tema del pago. Ahora se está haciendo hasta el 80% de los pagos por tarjetas, cuando antes era al revés. "La gente está siguiendo las recomendaciones de no usar dinero. No había pasado esto antes", señala Madrigal.

En el Mercado de Verónicas hay varios puestos que han decidido cerrar, bien por responsabilidades familiares o "porque no les sale a cuenta pasarse aquí el día para 50 euros. Te gastas más en la luz y en venir", señala Raquel, que tiene un puesto de encurtidos. Muchos puestos dependían de los bares. "Si toda la hostelería está cerrada, no les sale a cuenta", dice Roberto, que tiene un puesto de conservas de pescado, jamones y embutidos.

Asegura que aquí se nota, y bastante, la menor afluencia de público. "Ha bajado en las dos últimas semanas un 50%". Por suerte, señala, hay clientes que hacen los pedidos por teléfono o Whatssap, “los preparamos y vienen a por ellos en un momento”. Por eso, asegura, “estamos llorando por un ojo”. Pero subraya, “que vengan más a la plaza. Mantenemos la misma calidad, todo fresco y con la seguridad que requiere el momento. Aquí no hay problema. Hay seguridad igual que en un supermercado. Que no tengan miedo”.

Además, tienen disponible un servicio web “que va muy bien”, aseguran. Allí los clientes tienen la opción de realizar la compra en los puestos que prefieran y se los envían a casa. Algo que también intentan fomentar desde el Consistorio para evitar los contactos al máximo.

Los pedidos de la web van como un tiro. Tanto que ya no da para más”, apunta Enrique Sánchez, de carnicera Parrita, que lleva desde 1980 al frente de su negocio y asegura que "esto no lo había vivido nadie. Desde que me hice carnicero, siempre hemos ido a más hasta 2008. Desde ese año, fue bajando poco a poco y no nos hemos recuperado. Y ahora esto. A ver cómo se soluciona".

Sin embargo, se consuela porque "entre la venta online y la que hacemos aquí, mantenemos el tipo. Los que estamos abiertos, nos defendemos. Lo importante es tener salud. Lo demás da igual".

La gente está asustada, sobre todo la gente mayor, que es la que más consume nuestros productos", dice el encargado de un puesto de miel y derivados en el que, de momento, no aparece ningún cliente. El largo pasillo de la Plaza de Verónicas apenas se ve transitado por tres o cuatro personas. como contrapunto, la atención, como subraya una clienta, “es mejor que nunca. No hay que hacer cola y hay menos gente que en los supermercados”.

Para Raquel, que tiene un puesto de encurtidos, el estado de alarma le está suponiendo ver reducir sus ventas un 80%. “Entre semana no se vende casi nada, solo los viernes y los sábado. Tengo muchos clientes que ya no vienen”, se lamenta. Además, se queja de que el hecho de no abrir la puerta de San Julián ha perjudicado a los negocios de ese extremo de la plaza. "Mucha gente entra por la allí, hace su compra en esos puestos y se va. Aquí ni llegan. Dice que así controlan más a la gente, pero en realidad con la poca que viene daría igual”.

Coinciden en que esta Semana Santa, que es una de las semanas que más se vende del año, no se parece a ninguna otra. "No vamos a llegar ni a una cuarta parte y además el Ayuntamiento no nos deja abrir el Jueves Santo, que también es un día fuerte. Perdemos por todos lados. Ojala pase esto pronto".

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