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Las cuatro sedes del Banco de España en Murcia

1/06/2023 - 

MURCIA. El año próximo hará 130 del establecimiento en Murcia del Banco de España, a finales de 1884, y la sucursal de la central madrileña del que fue, en sus orígenes, Banco de San Carlos, se fijó en un noble edificio, propiedad de Josefa Hernández, donde ya funcionaba la Delegación de Contribuciones del Banco de España, en la calle de Saavedra Fajardo. Casualmente, ese mismo año daban comienzo en Madrid las obras de la que ha sido hasta nuestros días la sede central de la entidad, en la plaza de la Cibeles.

Ricardo Barredo fue el primer director de la sucursal del Banco de España en Murcia, constituyendo el Consejo de Administración Francisco Melgarejo, Diego González Conde y Manuel Nolla.

El edificio en cuestión no era otro que el que ahora ha sido cubierto con las grandes lonas que anuncian su rehabilitación (al menos exterior), mientras en su interior se alzan nuevos pisos de lujo y se habilitan bajos comerciales en el espacio que un día ocupó un establecimiento tan emblemático como ‘Casa Rambla’ o, con menos recorrido, pero protagonista en los tiempos de efervescencia de la llamada popularmente ‘calle de las tascas’, el garito de copas denominado ‘Estudio 27’.

La casualidad ha querido que, de forma simultánea, se haya ocultado también tras las lonas el actual Banco de España, en la Gran Vía, para su restauración e instalación de nueva iluminación, con lo que el pasado y el presente de la historia de la entidad bancaria en Murcia permanecen ocultos tras andamiajes y paños en este día primero del mes que junio.   

La estancia del Banco de España en su primera sede fue muy breve, ya que en el mes de febrero de 1887 ya se anunciaba en la prensa local su próximo traslado a la cercana plaza de Cetina y, en concreto al hoy desaparecido caserón de la señora de Cañada, del que se decía que era "espaciosa casa recientemente reconstruida, frente el Gobierno Civil".

"aportó a la nueva vía principal de Murcia uno de sus edificios más destacados"

Precisamente fue una casa recién construida, en la plaza de Santa Catalina, lo que llevó de nuevo al Banco de España a hacer las maletas y trasladarse a su tercera sede en Murcia. El edificio anterior, propiedad de los marqueses de Espinardo, fue la casa natal de Julián Romea, el gran actor murciano, en 1813, y su propietaria, María de la Soledad Antonia Fernández de Córdoba y Bernaldo de Quirós, XIV marquesa de Espinardo, VII marquesa de Peñalba, VI marquesa de Aguilar de Ebro, XV condesa de Sástago y condesa del Sacro Romano Imperio, quien decidió demolerlo para reedificarlo como sede de la entidad bancaria.

No fue esta operación una cuestión pacífica, ya que el vecino inmediato se opuso a la alineación aprobada por el Ayuntamiento para el nuevo inmueble, lo que generó cierta discusión en el Pleno local, pero acabaron poniéndose de acuerdo las partes, y la obra fue alzándose en tan privilegiado espacio urbano frente a frente con el ya por entonces ruinoso Contraste de la Seda, en el mismo lugar que un día ocupó la Lonja municipal.  En los inicios del año 1895, el Banco de España puso a la venta a bajo coste parte del mobiliario empleado en la antigua sede de Cetina. Y a primeros de agosto se alzó la bandera nacional en lo alto del flamante edificio, indicando que había cubierto aguas.

Si el lector se sustrae a los atractivos gastronómicos que ofrecen las plazas de Santa Catalina y de las Flores, y calles anejas, podrá admirar el inmueble que aún se encuentra en uso, separado del Museo Gaya por la calle de la Marquesa, homenaje municipal a la antigua propietaria, y en esa fachada lateral hallará el viandante ávido de curiosear la placa que recuerda que el más insigne de los actores murcianos nació en aquél lugar, aunque no en el mismo edificio.

Desde 1895 hasta 1931 fue aquella la sede del Banco de España, y en ese último año se trasladó a Calderón de la Barca, que no a la Gran Vía, habida cuenta de que la avenida aún no existía y la fachada principal se situó justo a espaldas de la actual.

Fueron los arquitectos José Yáñez Larrosa y Luis Menéndez Pidal los autores de la notable obra, de aires neoclásicos, cuya portada fue trasladada en 1958 a la que se había convertido poco antes en la arteria principal de la ciudad.

Cuando se iniciaron las obras se escribió en la prensa local: "Según nuestros informes se trata de unas obras de gran importancia y de un coste que seguramente pasará de un millón doscientas cincuenta mil pesetas".

Y concluía: "Mucho celebramos estas noticias sobre que muy en breve puedan dar comienzo las obras, con las cuales se conseguirá el embellecimiento de esa calle y se obtendrá trabajo para remediar la gran crisis obrera que padecemos".

El actual edificio es una construcción rectangular, de cinco plantas, organizada en torno a un patio central. La superficie inicial del solar era de 810 metros cuadrados, de los cuales se construyeron 728, quedando el resto como meseta y escalinata, de dominio público.

Puede decirse que la historia de los cambios de sede del Banco de España se basó tanto en la búsqueda de un emplazamiento destacado en la ciudad como en la de disponer de un edificio propio y espacioso en el que ubicar todas las dependencias requeridas. Y cuando lo consiguió, aportó a la nueva vía principal de Murcia uno de sus edificios más destacados, junto con el de la Delegación de Hacienda.

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