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Proyecto del estudio Isabella Bo-Interiores

La exquisita casa en Murcia que traslada a principios del siglo XX: reforma con historia en la calle Sociedad

10/03/2024 - 

MURCIA. Si hubiera que ponerle un solo adjetivo a esta casa que forma parte de un edificio histórico en la calle Sociedad de Murcia, sería el de 'exquisita'. Y es que este proyecto de reforma y rehabilitación llevado a cabo por el estudio Isabella Bo-Interiores está plagado de elementos vintage y modernistas que transportan a otra época, a las primeras décadas de un siglo XX... A una casa llena de delicados detalles donde el sol baña las muchas plantas de la vivienda, a juego con el verde de puertas, muebles y algunas paredes; y donde lo antiguo y lo actual se fusionan para crear un hogar acogedor y práctico. La interiorista apunta, además, que esta vivienda se encuentra en un edificio construido en 1920 por José Antonio Rodríguez, uno de los arquitectos murcianos más relevantes. 

Isabella Bo asegura que poder trabajar en una gran vivienda como esta, en un inmueble de principios de siglo XX, "es un sueño para cualquier interiorista". Pero era un sueño que para lograr llegar a un despertar feliz conllevaba mucho trabajo y reflexiones para que todas las piezas encajasen... sin pasarse del presupuesto. Eso sí, lo que tenía claro la interiorista, desde el principio, era que había que recuperar elementos interesantes históricamente -como la alacena de la antigua cocina-; no en vano, Isabella Bo también es muy valorada por su trabajo de recuperación de piezas de patrimonio familiar para darles nuevos usos, sentidos o estilos.

Precisamente, por el presupuesto, por cuestiones de fontanería y por los forjados antiguos de 1920 se decidió no sacar la cocina del fondo de la vivienda (una zona más oscura), siendo esta la distribución propia de la época. "Optamos por tanto por entender la vivienda de otro modo, con dos zonas de día", explica la diseñadora. Así, la casa tiene una zona de día más lúdica, de hobbies, social y artística; y una segunda, con una gran cocina con un espacioso office, donde se pueden extender las comidas y reuniones familiares, hacer los deberes y llevar una vida diaria más ágil. No obstante, se necesitaba más luz, por lo que se abrió un gran ventanal que recoge una gran cantidad de sol justo hacia mediodía. "Le encontramos el sentido, dado que se trata de una gran vivienda donde van a suceder muchas cosas", señala Isabella Bo, quien afirma que la distribución "funciona"; así se lo han comunicado los clientes.

Alegre, cómoda y elegante

Para el dormitorio principal, por otro lado, se unieron dos de las antiguas habitaciones, generando una zona de aseo y cuidado personal, con el vestidor completamente comunicado y abierto al dormitorio, favoreciendo la circulación de la luz natural y de las personas. Los espacios se han diferenciado con los solados, utilizando para esta área un porcelánico inspirado en los antiguos hidráulicos; pero que no los imita, los revisa. 

En el área de lavabos, se ha instalado un aparador de estilo midcentury con dos lavabos sobre encimera rosa. El armario del vestidor está diseñado a medida utilizando materiales lowcost, laminado rosa coral con perfilería dorada. 

En cuanto a decoración y estilismo, Isabella Bo explica que "hemos seguido los mismos principios en toda la vivienda. Nuestros clientes necesitaban una vivienda equilibrada entre lo clásico y lo actual, acogedora, practica, alegre y cómoda, sin dejar de ser elegante". Asimismo, señala que la fecha de construcción de la vivienda "nos acerca una cierta estética modernista, vegetal por su afición a la naturaleza rompiendo la seriedad de lo clásico a través de la luz, el color y las maderas claras".

Las reformas anteriores  habían eliminado molduras en las paredes que se han rediseñado, se ha restaurado un sofá artdecó familiar tapizándolo en una sarga muy gruesa de rayas y se ha buscado otras piezas para acentuar la personalidad de la casa como la lámpara de globos de los años 50 y los apliques franceses midcentury.

Los suelos hidráulicos originales desgraciadamente no se han podido recuperar, se lamenta Isabella Bo. "Pero sí las puertas de paso modernistas y contraventanas del salón, así como parte de la cocina antigua y una estufa de pellet que, aunque no era antigua, consideramos que debía ser reutilizada, a pesar de las dudas estéticas que nos planteaba dando prioridad a nuestros valores de sostenibilidad y contención del presupuesto", añade.

La interiorista hace una especial mención, además, a un dormitorio que fue anteriormente del 'servicio' y que han destinado a habitación de invitados. Aquí ha sido importante el aprovechamiento de la gran altura descubierta en obra para poder hacer un uso mas eficiente del espacio, generando una doble altura que abre la posibilidad de dormir arriba o de almacenaje superior.

Unos apuntes sobre el arquitecto José Antonio Rodríguez

La reforma que nos ocupa es en una vivienda que forma parte de un edificio familiar adjudicado al reconocido arquitecto murciano José Antonio Rodríguez, quien nació en 1868 en el seno de una familia joyera. Estudió en Madrid en la Real Academia de San Fernando, aunque al contraer tifus su carrera se vio interrumpida temporalmente, dedicándose durante ese tiempo al estudió música. Obtuvo el título de arquitecto en 1893, siendo nombrado en 1902 arquitecto municipal de Murcia, cargo que ostenta hasta 1928. 

Es responsable de obras en la capital murciana como la sede antigua del Banco de España en  Santa Catalina, la Casa Díaz Cassou de preceptos modernistas, el edificio de La Convalecencia o La Casa de los Nueve Pisos, el primer 'rascacielos' murciano, inspirado en la arquitectura neoyorkina. También llevan su firma el edificio de La Alegría de la Huerta, el Edificio Guillamon, el Teatro Cervantes de Abarán, el Mercado de Abastos de Alcantarilla y su última obra conocida, La Casa Cerdá en la murciana plaza de Santo Domingo.

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