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ENTREVISTA A MANUEL PéREZCARRO | Secretario General DE froet

"El Gobierno ha visto con la crisis lo esencial que es el transporte y ahora debe prestarnos atención"

27/04/2020 - 

CARTAGENA. El transporte de mercancías se ha convertido en uno de los sectores más importantes dentro de la economía de la Región, más en estos momentos en el que se ha erigido como el elemento articulador del suministro de productos básicos, cuando la situación más alarmante era. Su trabajo ha servido para mostrar, no solo su esencialidad, sino la labor silenciosa de miles de transportistas, que no siempre han gozado del reconocimiento de la sociedad o de los diferentes gobiernos. Ahí es donde quiere incide el secretario general de la Federación Regional del Transporte (Froet), Manuel Pérezcarro, quien añade que es el momento de que esta notoriedad pública les ayude a alcanzar las demandas de un sector que no se siempre se ha sentido reconocido en sus reivindicaciones.

La Federación Regional del Transporte es el resultado de la unión de ocho asociaciones de empresas de transporte por carretera de mercancías y viajeros, operadores logísticos, agencias de transporte, almacenistas distribuidores y agencias de viaje que en la actualidad agrupan a más de 1.250 empresas.

-Un mes y medio después de que se decretara el estado de alarma, el que usted representa es uno de los sectores que más trabajo tiene y mejor valorado parece, al menos en cuanto a la opinión pública. ¿Les va resultar tan complicado como al resto levantar cabeza tras esta crisis?

-Aquí hay que tener en cuenta que en el transporte de mercancías por carretera hay distintos subsectores a los que les está afectando de manera distinta. Así, el subsector de porta vehículos está prácticamente parado desde que comenzó del estado de alerta; lo mismo le ha ocurrido al transporte de muebles; la distribución de productos petrolíferos ha reducido su actividad más del 60 por ciento. Por el contrario, el transporte frigorífico no ha cesado en la prestación de servicios, aunque se enfrenta a otros problemas como la práctica inexistencia de los transportes de retorno, por la paralización del comercio y la industria, que son indispensables para obtener el equilibrio necesario entre ingresos y gastos.

Con este panorama nos enfrentamos a un futuro bastante incierto. Las empresas están descapitalizándose porque o no pueden facturar o porque la facturación es insuficiente, y sin embargo, tienen que seguir haciendo frente a sus pagos a proveedores, impuestos, etc.

-Como secretario general que es de Froet desde su fundación, hace ya casi 40 años, imagino que nunca se había visto en una situación así, ni tan siquiera en sus peores previsiones, ¿no es verdad?

-Una crisis de esta naturaleza y con los efectos devastadores que conlleva no se ha vivido nunca en el mundo. La última crisis económica tuvo efectos devastadores en algunas empresas, como las de transporte de áridos y materiales de construcción y, si bien es cierto que desaparecieron empresas, la mayoría logró superar las dificultades, no si haber sufrido importantes deterioros en su economía.

"Antes de la crisis del coronavirus, las empresas de transporte no gozaban precisamente de una buena salud económica y si no se les ayuda, inevitablemente muchas no podrán poner de nuevo en marcha sus vehículos"

-¿Qué papel debe afrontar ahora una federación como la que usted representa en momentos de incertidumbre como los que vivimos, tanto para sus asociados como para las administraciones públicas y la sociedad en general?

-Las asociaciones en estos momentos estamos jugando un papel fundamental. Conocemos los problemas y necesidades a los que se están enfrentando nuestras empresas y los hemos trasladado al Gobierno para que se arbitren soluciones. Así se ha conseguido, por ejemplo y mientras dure el estado de alarma, que se flexibilice la normativa sobre tiempos de conducción y descanso; que se provea a las empresas del sector de mascarillas de protección para los conductores o que se habiliten áreas de descanso para ofrecer unos servicios mínimos a nuestras tripulaciones de aseos, duchas o comidas. Es cierto que no hemos logrado algo fundamental como evitar que los conductores no participen en la carga y descarga del camión, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea y del propio Gobierno que, en vista de la nula colaboración en este sentido de la mayoría de los cargadores, estamos exigiendo se prohíba.

La actitud de entrega y colaboración que desde el primer momento ha tenido el sector y, en especial nuestros conductores, ha sido reconocida inmediatamente por la sociedad y el Gobierno se ha dado cuenta de que somos un sector esencial y, en consecuencia, debe prestarnos la atención requerida.

-¿Qué han logrado en estos días, de situaciones que llevaban años reivindicando y que, por la crisis, han encontrado por fin viabilidad?

-La verdad es que no hemos logrado nada. Quizás haya servido esta situación para que se pongan de manifiesto muchas de nuestras reivindicaciones, como la falta de áreas de descanso seguras con servicios adecuados para las tripulaciones; el establecimiento de corredores para el tránsito de camiones libres de restricciones o la no participación de los conductores con carácter general –deben contemplarse algunas excepciones- en las labores de carga y descarga por motivos de salud y seguridad.

-¿Cree que una vez que se levante el estado de alarma, muchos camioneros no podrán poner su vehículo en la carretera?

-Si no se arbitran medidas por parte del Gobierno que lo eviten, desgraciadamente, sí. No basta con la concesión de créditos para la obtención de liquidez, hay que ir mucho más allá con la exoneración o bonificación del pago de determinados impuestos ya sean locales, como el impuesto de circulación o el IBI, o estatales, como la reducción, aplazamiento y fraccionamiento de las cuotas de la seguridad social. También habría que conseguir el aplazamiento en el pago de las cuotas de leasing o renting de los vehículos.

Antes de la crisis del coronavirus, las empresas de transporte no gozaban precisamente de una buena salud económica y si no se les ayuda, inevitablemente muchas no podrán poner de nuevo en marcha sus vehículos, si no comienzan a funcionar pronto la industria y los servicios.

-El transporte de viajeros quedó paralizado y casi en ‘shock’ el 13 de marzo. ¿Ha logrado reaccionar, se ha tenido que transformar?

Aquí también se han dado distintas circunstancias. El transporte escolar y el turístico, se paralizaron desde el primer momento. Las líneas de servicios regulares, también se vieron seriamente afectadas por la reducción del número de pasajeros. Sin embargo, se incrementó la demanda para la realización de servicios de transporte de trabajadores agrícolas y la industria de transformación de estos productos como consecuencia de las medidas de seguridad que han tenido que aplicarse en relación con la ocupación de los vehículos para evitar el contagio.

Esto ha permitido que parte de la flota dedicada a servicios turísticos o de transporte escolar, aunque evidentemente no es la adecuada para estos tráficos, pudiese realizar transporte de trabajadores agrícolas y eso ha posibilitado a las empresas mantener cierta actividad, pero en ningún caso han podido compensar, ni mucho menos la caída de la actividad.

-El transporte de escolares ha sufrido como el que más. ¿Pedirán algún tipo de ampliación en las concesiones de las rutas? 

Se ha solicitado a la consejería de Educación la prórroga de los contratos para tres cursos escolares más, ya que lo permite el Pliego de Condiciones del concurso, y al Ministerio de Transportes se le solicitado que se amplíe la antigüedad de los vehículos dedicados al transporte escolar de los 16 años actuales a los 18, siempre que cumplan con las revisiones técnicas preceptivas, como ya ocurre en Canarias o Baleares. Esto serviría de gran ayuda para que las empresas pudiesen volver a prestar un servicio esencial.

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