para la producción de espirulina

El cultivo de microalgas, un proyecto ecoamigable en el Campo de Cartagena

6/09/2021 - 

CARTAGENA. Microalgas del Mediterráneo S.L ha puesto en marcha un innovador proyecto para el desarrollo de la actividad cultivo de microalgas (explotación acuícola). La planta se situará al suroeste de la diputación en el paraje de Las Matildes, en El Beal. Alrededor de media hectárea de obras a partir de módulos e invernadero que presenta una inversión de 191.568,22 euros.

El cultivo de microalgas es sostenible, inagotable y respetuoso con el medio ambiente, ya que permite fijar las emisiones de CO2 industriales y utilizar aguas residuales como materias primas. Esta capacidad de reutilización de residuos la introduce en el marco de la economía circular, en la que los residuos se reintegran en la cadena de producción para la fabricación de bioproductos, biomateriales y fuentes de energía. El desarrollo de tecnologías orientadas al cuidado del medio ambiente, a la reutilización de los residuos y a la generación de energías limpias de bajo costo se ha tornado indispensable. Los cultivos de microalgas adquieren un gran protagonismo, al ser considerados eco-amigables, ya que reciclan eficientemente contaminantes desde medios líquidos y gaseosos incorporándolos a su metabolismo.

En esta línea se ha situado esta nueva empresa -Microalgas del Mediterráneo- cuyo fin es la explotación acuícola para el cultivo o producción de microalgas de tipo intensivo. En un primer momento se pretende realizar un cultivo de espirulina, pero en los próximos años se tratará de cultivar microalgas con una mayor valoración económica en el mercado. En estos momentos el proyecto se encuentra en información pública en la consejería de Agricultura.

Hay que explicar que con el cultivo de microalgas se pueden extraer una gran variedad de sustancias y materiales con altos niveles de calidad, entre los que se encuentran: bioestimulantes que aumentan la productividad de los cultivos agrarios hasta un 23%, alimentos con elevados índices nutritivos y ricos en Omega 3, ya que las microalgas son las generadoras e introductoras de Omega 3 en las cadenas tróficas, cosméticos naturales con propiedades antioxidantes y regeneradoras, y biocombustibles de tercera generación que no compiten por los recursos agronómicos, ya que se producen en cualquier lugar a partir de diferentes fuentes de agua (salobre, residual, marina), CO2 producido por la actividad industrial, nutrientes y luz, siendo intensiva su producción (diaria o cada dos días).

La espirulina es una cianobacteria filamentosa con tasas de crecimiento altas en medios alcalinos y temperaturas en torno a los 30 º C. Presenta un elevado contenido en proteínas y vitaminas, y es una de las especies de microalgas más demandadas en la actualidad. Algunas especies son empleadas en dietas de adelgazamiento y tratamientos de heridas; pudiendo presentar actividad antibacteriana, antifúngica, antitumoral y reguladora del sistema inmune.

Además de poseer una composición rica en proteínas, lípidos, carbohidratos, las microalgas contienen una buena proporción de vitaminas C y E; ambas con gran poder antioxidante, un excepcional contenido en vitamina B12 y minerales como el calcio, hierro y el yodo.

El alto contenido proteico de las microalgas y su calidad (adecuado balance de aminoácidos y bajos valores de ácidos nucléicos), hacen factible que sean consideradas una alternativa o suplemento alimenticio tanto para la nutrición humana como animal.

Producción de 5 toneladas anuales

Como se ha indicado anteriormente, se pretende hacer una ampliación de cultivo con otras variedades de microalgas. El destino de la producción será su comercialización, mercado interno (local, regional y nacional).

La producción estimada por balsa, prevista por la empresa, se sitúa entre 500 y 1000 kilogramos de espirulina al año. Considerando que se realiza el cosechado durante todo el año (incluyendo los meses de invierno) para lo cual se debe disponer de un adecuado sistema de calefacción de las balsas o de algún sistema de calefacción dentro del invernadero. Teniendo en cuenta lo anterior, la producción anual de la planta se estima entre 2.500 y 5.000 kilogramos de espirulina al año.

En términos cuantitativos, el mercado mundial de Spirulina se estima en más de 12.000 toneladas/año, con un valor a granel de 8.000 dólares estadounidenses por tonelada (USD/ton).

Microalgas del Mediterráneo dispondrá de 5 balsas de cultivo, invernaderos para aislar las balsas de cultivo de fuentes de contaminación, sala blanca donde se realizarán las tareas de manipulación, prensado, secado y cosechado del producto (cosechadora - prensa - extrusora - deshidratadora convencional) y laboratorio y cultivo de cepas para realizar las tareas de conteo de células, determinar posibles especies competidoras, densidad de cultivo, controles de calidad, etc…

Además, contarán con una instalación solar fotovoltaica para abastecer los consumos eléctricos de la planta, se pondrá en marcha una instalación solar fotovoltaica con una potencia pico de 10 kW.  

Los aztecas ya las utilizaban como alimento

El empleo de las microalgas como alimento por el hombre se remonta al siglo XVI, tal y como indica un artículo en la web agrotendencia.tv. Cuando el pueblo azteca recolectaba masas de algas (probablemente cianobacterias) en el lago Texcoco. Estas eran usadas para la elaboración de panecillos, que luego utilizaba como alimento.

La primera microalga aislada y mantenida en condiciones axénicas fue Chlorella vulgaris, en 1890. Aunque no fue sino hasta la década de 1940 cuando se iniciaron los estudios; enfocados específicamente en la fisiología y bioquímica de estos microorganismos.

La idea de producir microalgas a gran escala tuvo su origen en Alemania durante los años 40 utilizando diatomeas.

El cultivo comercial a gran escala de microalgas comenzó a principios de la década de 1960; en Japón con el cultivo de Chlorella. Seguido a principios de la década de 1970 con el establecimiento de una instalación de cosecha y cultivo de espirulina; en el lago de Texcoco, México.

En 1977, se estableció una planta comercial de espirulina en Tailandia. Y en 1980 había 46 fábricas a gran escala en Asia; estas producían más de 1000 kg de microalgas (principalmente Chlorella) por mes.

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