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Cuando los autos de los reyes magos alcanzaron eco nacional

5/01/2023 - 

MURCIA. Uno de los aconteceres más celebrados en la Villa de Aledo fue la grabación por las cámaras del NO-DO, hace justo 60 años, de la secular representación del Auto de los Reyes Magos.

Para quien no lo llegara a conocer, o deba refrescar la memoria, señalaremos que el NO-DO era un noticiario que se proyectó en los cines españoles antes de la emisión de la película desde 1942 hasta 1981.

La Región de Murcia tuvo su presencia en aquellos noticiarios, sobre todo las ciudades principales o el Mar Menor, y de un modo señalado las fiestas religiosas y cívicas o los acontecimientos relacionados con el turismo, pero también una población pequeña, perdida en la sierra, pero cargada de historia y tradición, como Aledo, se hizo un hueco en las salas de cine españolas en 1963.

"Aledo, una población pequeña, perdida en la sierra pero cargada de historia y tradición, se hizo un hueco"

Por lo que respecta al Auto de los Reyes Magos, está considerado como la pieza teatral española más antigua, y se data en el siglo XII, si bien las adaptaciones que se representan en distintos lugares de la Región se sitúan en el siglo XVIII.

Y Aledo es, precisamente, uno de esos rincones de nuestra geografía donde cada 6 de enero resulta inexcusable la cita con la historia, la tradición, el arte y el lado más entrañable de la historia sagrada.

Con ocasión de la visita del NO-DO, la prensa divulgó las principales circunstancias y características de la función que cada año se representa en el singular escenario medieval de la pintoresca población. Se celebra desde 1736, fecha de la que data el libreto, en la plaza del Ayuntamiento.

De acuerdo al relato que hacía el diario Línea, a los personajes protagonistas, los Magos de Oriente, les precedía un ángel, portador de la estrella que había de conducirles a Belén, y la cuadrilla de la localidad, aquella a la que ponía voz solista el tío Juan Rita, que entonaba una melodía tan remota como el libreto de la obra.

Los Reyes irrumpían al galope "magníficamente ataviados y caballeros en soberbias cabalgaduras muy enjaezadas. Se acercan por los caminos de Las Morericas, Ojos del Arco y Cañadica", y ya a la vista del ángel, le seguían hasta la fachada del del supuesto Palacio de Herodes, donde eran recibidos por dos ministros de su corte y más tarde por el monarca, que "les dirige desde el balcón una perorata a la que contestan los Reyes".

Posteriormente, acudían al Nacimiento, magníficamente arreglado en la parroquia de Santa María la Real, y ofrecían al Niño Dios el oro, el incienso y la mirra, “a la vez que se entonan unos cánticos navideños muy emotivos”.

" Churra también alcanzó relevancia nunca vista"

Pero en aquella gran ocasión, también el Auto de Churra, la pedanía huertana que de igual modo remonta sus vínculos con la representación medieval hasta el siglo XVIII, alcanzó relevancia nunca vista, pues no sólo se celebró en Murcia, sino que contó, además, con la presencia del director general de Información y el subdirector general de Cultura Popular y despertó enorme expectación.

Los Reyes Magos, sobre sus cabalgaduras, se encontraron en lo alto del Puente Viejo, procedentes del Carmen, el paseo de Flomesta y el plano de San Francisco, y desde allí fueron en busca del Palacio de Herodes, que no era otro que el Episcopal, para marchar después a adorar al Niño en la plaza de la Cruz. Como brillante complemento a la escenificación, los soldados romanos de las cofradías cartageneras, y como colofón, la cabalgata, con sus carrozas, recorriendo las calles más céntricas de la ciudad.

La prensa de deshizo en elogios a la doble jornada vivida en Murcia y Aledo, poniendo de relieve que a la representación del Auto en la villa medieval de Espuña asistió un "gentío", que se "deleitó con las escenas del Misterio", encarnadas, como cada 6 de enero durante más de dos siglos, por los vecinos.

"Todas y cada una de las escenas las captó el No-Do", y sus operadores, no conformes con las imágenes de la representación, aprovecharon la ocasión para tomar perspectivas de la localidad y de su enclave natural. Al éxito contribuyó también la Diputación Provincial, que envió a sus técnicos para cuidar los detalles en los decorados, en la reproducción del Palacio de Herodes y en otros muchos aspectos que coadyuvaron al buen fin de la empresa.

En Churra, la satisfacción fue doble, porque al habitual escenario de la población huertana se sumó con gran notoriedad la brillante interpretación llevada a cabo en el marco urbano de Murcia, con lugares tan emblemáticos como el Puente Viejo, la plaza del Cardenal Belluga y la de la Cruz como telón de fondo al piadoso relato de la venida de los Reyes Magos para adorar al Niño Dios. La presencia también en la ciudad de las cámaras del No-Do y de las autoridades desplazadas desde Madrid contribuyeron a multiplicar la expectación y la concurrencia de público.

La repercusión que obtuvo el Auto de Reyes en aquel arranque de 1963 promovió la creación en Churra de una asociación para su conservación y dio pie para que la vieja representación visitara Murcia en sucesivas ocasiones. También para poner a la histórica villa de Aledo en el mapa.

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