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rosa intenso / OPINIÓN

Aguas procelosas

3/06/2022 - 

MURCIA. A mediados del siglo pasado el filósofo francés Gastón Bachelard dio nombre al   síndrome o "complejo Casandra", que se utiliza en política, sociología... y que se aplica a las personas que vaticinan el futuro pero que no son creídos por sus coetáneos.

Tomaba el nombre del mito griego de Casandra, princesa troyana, hija de Príamo y Hécuba, una joven asombrosamente bella que fue bendecida con el don de prever el futuro. Sobre el mito hay muchas variaciones pero coinciden en que quizás sea una de las figuras más trágicas de la mitología griega porque su maldición fue que nadie la creyera. Su dolor era que sus advertencias no se tomaban en cuenta, no le hacían caso y por tanto su contribución al bienestar común era inútil.

"Las manadas y las violaciones entre jóvenes son un indicador de un mal que puede seguir creciendo" 

Pues sin ir de Casandra por la vida, creo que no estamos viendo venir un tema grave que habría que abordar ya: las violaciones individuales o en manadas de chavales cada vez más jóvenes. Son noticia en los medios de comunicación con odiosa frecuencia e intuimos que no se denuncian todas las que ocurren porque sigue imperando la vergüenza precisamente de la victima.

El hecho cierto es que estamos ante la primera generación porno-nativa de la historia. Adolescentes que han tenido acceso a la pornografía a través de Internet en edades tempranas, antes de su edad madurativa.

Los pocos estudios que van apareciendo sobre el tema son preocupantes. Save the Children en su investigación (Des)Información Sexual: pornografía y adolescencia afirma que siete de cada diez adolescentes consume pornografía en nuestro país y recoge datos francamente alarmantes. Por ejemplo, que casi nueve de cada diez varones (un 87,5%) ha visto pornografía al menos una vez en su vida; entre las chicas la cifra es de menos de la mitad (38,9%) pero sigue siendo alta. ¡Ojo! Hablamos de niños y niñas entre los seis y los doce años.

No parece razonable que antes de conocer las implicaciones físicas y emocionales que rodean al sexo nuestros jóvenes puedan ver vídeos de contenido explicito —fácilmente accesibles en Internet—, máxime sabiendo el tipo de sexualidad que presentan esos vídeos: varones que viven la sexualidad con violencia, que aparecen dominados por unos instintos irreprimibles, que requieren de una o varias mujeres para desfogarse...

Casandra tenía visiones, nosotros tenemos datos y hechos. Las manadas y las violaciones entre jóvenes son un indicador de un mal que puede seguir creciendo. Este tipo de noticias que nos horrorizan deberían alertarnos e impulsarnos a poner en marcha una adecuada educación afectiva sexual para nuestros jóvenes y adolescentes. No querer verlo será un error. Ah! y no son "los otros", son "los nuestros". Menores que navegan por aguas procelosas -Internet- desde su habitación sin mapa de navegación ni faros que les orienten.

Rosa Peñalver Pérez. 

Docente. Jubilada.

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