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Un estudio internacional sobre biodiversidad en el que participa el Cebas, en la revista 'Nature Ecology and Evolution'

3/02/2020 - 

MURCIA. Un estudio internacional publicado este lunes en la prestigiosa revista científica Nature Ecology and Evolution demuestra cómo la biodiversidad de organismos del suelo es fundamental para mantener el funcionamiento de los ecosistemas terrestres a escala global. La investigación ha sido liderada desde el Laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento Ecosistémico de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y ha contado con la participación de instituciones pertenecientes a nueve países, incluido el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas) a través de Felipe Bastida, científico del Departamento de Suelos y Conservación de Aguas y Manejo de Residuos Orgánicos de este instituto del CSIC ubicado en Murcia. 

Un gramo de suelo contiene miles de especies y millones de células de bacteria, hongos, protistas e invertebrados. Estos organismos juegan un papel vital en el mantenimiento de un sinfín de procesos ecosistémicos, que son críticos para mantener el bienestar humano y el desarrollo de ecosistemas sostenibles y productivos. Este nuevo estudio proporciona innovadoras evidencias experimentales y observacionales de que la biodiversidad de distintos grupos de organismos del suelo es esencial para el funcionamiento adecuado a lo largo de distintos biomas de la tierra. 

Dichos procesos ecosistémicos incluyen la regulación del clima, la fertilidad del suelo, la producción de comida, la descomposición de desperdicios y el mantenimiento de suelos con una carga reducida de patógenos y de genes de resistencia a antibióticos. 

La investigación destaca la necesidad de mantener la biodiversidad de distintos grupos de organismos del suelo, desde bacterias a lombrices, y, sobre todo, de identificar y proteger aquellas especies con especial importancia funcional y que se encuentran altamente conectadas dentro de la red trófica.

Necesarios para la vida en la Tierra

Este estudio ha sido realizado como parte del proyecto CLIMIFUN de la Comisión Europea, concedido a Manuel Delgado-Baquerizo, actualmente investigador Ramón y Cajal de la UPO y líder del laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento Ecosistémico de dicha universidad. “Organismos del suelo como las lombrices, los nemátodos o los protistas pueden parecer mucho menos atractivos, a simple vista, que otros como las plantas, aves y mamíferos. Sin embargo, la vida en la Tierra simplemente no existiría sin ellos”, defiende Delgado-Baquerizo, autor principal del artículo, quien también añade que “en este estudio demostramos de forma clara que la biodiversidad del suelo es fundamental para mantener aspectos claves del funcionamiento de ecosistemas terrestres, y exponemos la necesidad de desarrollar programas de manejo y conservación para la biodiversidad de los organismos del suelo, similares a los que por décadas han existido para plantas y animales.”  

Para llegar a esta conclusión, científicos de nueve países y una veintena de instituciones muestrearon cerca de un centenar de ecosistemas terrestres que van desde zonas desiertas a bosques tropicales y ecosistemas polares situados en regiones de todo el mundo. Además, llevaron a cabo experimentos de laboratorio para apoyar sus descubrimientos. 

El investigador del CebasS-Csic Felipe Bastida, coautor del estudio, destaca que “la fertilidad del suelo es crítica para mantener la productividad del planeta y también para la regulación del clima. En nuestra investigación ponemos de manifiesto la crucial importancia de la biodiversidad de organismos del suelo en procesos claves para mantener la vida en el planeta, y lo demostramos a nivel global”. 

Este estudio también proporciona evidencias de que los efectos de la biodiversidad de plantas sobre el funcionamiento ecosistémico están catalizados indirectamente a través de la biodiversidad de los organismos del suelo. “Los organismos del suelo, desde lombrices a hongos descomponedores, procesan la hojarasca y restos orgánicos que provienen de plantas y animales, y liberan los nutrientes que son usados por las plantas para crecer y producir comida, manteniendo el ecosistema terrestre sano y funcional”, explica Antonio Gallardo, catedrático de Ecología de la UPO.

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