PRIMAVERA EN LA CÁMARA  / OPINIÓN

Youtubers, influencers y fiscalidad

22/01/2021 - 

MURCIA. Días atrás, el streamer vasco Ibai Llanos fue aplaudido por su excurso en redes sociales acerca de un patriotismo fiscal, reprochando a sus colegas la migración a Andorra en detrimento de la Hacienda española para ahorrar en su declaración tributaria. A este éxodo juvenil al país vecino, lo que Carlos Monasterio y Javier Suárez llamaron votación con los pies, se suma el youtuber El Rubius, quien, tras diez años ejerciendo como tal en España, decide marchar al paraíso fiscal que se encuentra a apenas un par de horas de Barcelona.

No seré yo quien en estas líneas introduzca nuevamente el debate sobre si las clases más altas deben pagar más o menos impuestos, o si las clases más bajas deberán tributar menos, pues influyen aquí variables que no competen per se a estas líneas. No obstante, sí quiero recordar que son principios de la imposición fiscal en España la justicia, la igualdad y la progresividad, entre otros. Tampoco compararé a estos refugiados de la fiscalidad con los jóvenes que se vieron obligados a emigrar a otro país para poder tener un empleo digno y una vida de calidad, pues España ha sido y es incapaz de cuidar y salvaguardar a quienes bajo su propio techo nacen, crecen y se forman.

"es necesario que las mentes pragmáticas se unan para alejarse de las discusiones inútiles y los reproches de un lado hacia otro y viceversa"

Creo que es menester hacer un análisis, que ha de ser breve, pues no dispongo del mayor de los espacios en esta columna, del porqué de esta situación. Para definir el statu quo, debemos saber que estos jóvenes tributan como autónomos o vía empresas constituidas para facturar sus ingresos. Si el tipo total de IRPF en España es del 45% a partir de los 60.000 euros (47% a partir de 300.000), en Andorra lo es del 10%, mientras que el IVA aquí es del 21% y allí su Impuesto General Directo (IGI) es del 4,5%, uno de los más bajos del continente. Asimismo, el Impuesto de Sociedades español es del 25% como tipo general, a la vez que en el Principado de Andorra lo es del 10%, pudiendo llegar incluso al 2%.

Así pues, el problema, pienso, reside en que el modelo fiscal y tributario español debe transformarse a fin de tratar eficiente y eficazmente el nicho de la fiscalidad digital. Los principales consumidores de televisión tradicional son los mayores de 64 años, mientras que el público infantil, joven y de adultos jóvenes registra mínimos históricos en 2019, según el informe de Barlovento Comunicación. Esta brecha generacional evidencia, de nuevo, la tesis de que los jóvenes optan cada vez más por plataformas como Netflix, HBO, YouTube o Twitch. Esas mismas generaciones que hoy dejan de consumir televisión tradicional son las que el día de mañana forjarán una nueva era más digitalizada y dejarán de lado los medios de comunicación y ocio tradicionales.

A través de plataformas como estas, con mayor hincapié en las dos últimas, pues son las que nos ocupan, se podría recaudar una mayor cantidad de impuestos si el sistema fiscal fuera flexible y se acomodara y atendiese a sus circunstancias, cosa que aún no ha hecho, lo que deriva en la fuga de ese capital a paraísos fiscales como Andorra. No se trata de caer en un supuesto chantaje, sino de averiguar la fórmula que satisfaga el consenso entre las partes implicadas, por cuya complejidad, quizás, hay quien no se ha atrevido a actuar.

Es de conocimiento público que el mercado acaba por forzar a estos jóvenes mediáticos en la red a crear un contenido de calidad capaz de sobrevivir y generar ingresos tanto a ellos como a las diferentes agencias y marcas con las que trabajan y que les patrocinan. Es, pues, un nuevo empleo de la era digital, menos común y accesible, por lo general, pero cuya repercusión en las arcas públicas podría ser notoria vista desde el ángulo adecuado. Como decía mi antiguo profesor de Filosofía en alusión al perspectivismo de Ortega y Gasset, "la verdad es un poliedro de múltiples caras". La clase gobernante parece no entender que todo gobierno debe atender al presente mirando hacia el futuro, contemplando el poliedro en su conjunto.

No se ha establecido aún un debate público que penetre en el espacio político de una manera significativa, pese a que todos hemos visto, por ejemplo, cómo la retransmisión en directo de las campanadas de Ibai Llanos en Twitch superó el número de visualizaciones de muchas cadenas de gran peso en nuestro país, aun sin diferenciar que Twitch únicamente mide los clicks y no las audiencias, cuánta gente hay tras cada pantalla. De ser así, se producirían números que se contarían por millones.

En una sociedad tan polarizada, tanto generacional como ideológicamente, donde todo el mundo sabe de todo y, por ende, nadie sabe de nada, es necesario que las mentes pragmáticas se unan para alejarse de las discusiones inútiles y los reproches de un lado hacia otro y viceversa, y que tengan cabida en un debate público y político sano. En suma, sólo una metamorfosis del sistema fiscal español hacia la modernidad, la realidad y una mayor legitimidad le hará estar más cerca de erradicar el fraude y la fuga de capital.

 

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