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Finalista del premio Mandarache

Tina Vallès: “Da que pensar que los abuelos hayan sido tratados casi como si fueran un estorbo”

14/05/2020 - 

CARTAGENA (Efe). La escritora catalana Tina Vallès ha llamado la atención sobre la manera en que las autoridades “están tratando a los abuelos” durante la crisis sanitaria del coronavirus, “como si fueran un estorbo” a los que, junto con los niños, hay que apartar sin tener en cuenta sus necesidades.

La autora de La memoria del árbol, que narra la relación de un abuelo con su nieto, ha hecho esa reflexión en una entrevista concedida en el marco del Premio Mandarache, del que es finalista con esta novela, un proyecto de fomento de la lectura para jóvenes que organiza el Ayuntamiento de Cartagena y que fue elegido Premio Nacional de Fomento de la Lectura por el Ministerio de Educación en 2014.

Vallès debería haber mantenido un encuentro con sus lectores el pasado 31 de marzo, pero la crisis del coronavirus interrumpió esas actividades, y este jueves responde a las preguntas de los jóvenes a través de una videoconferencia.

La memoria del árbol, con el que ya ganó el Premio Anagrama de Novela en 2017, tiene ahora “una lectura diferente” puesto que la unión y complicidad de Jan, un niño de 10 años, con su abuelo Joan, que se refleja en la novela, es también el reflejo de una relación muy especial que el coronavirus ha truncado en la mayoría de los casos, impidiendo que abuelos y nietos puedan verse durante dos meses.

“Para los nietos es una situación muy dura no poder estar con los abuelos, pero para ellos lo es todavía más, son los que han quedado más aislados, los más vulnerables, y da qué pensar que hayan sido tratados casi como si fueran un estorbo”, ha lamentado.

El libro está narrado desde los ojos de Jan, en una prosa poética de gran delicadeza y sutileza de la que Vallés opina sin embargo que no es más que “la manera de mirar el mundo que tienen los niños” desde su falta de experiencia y de recursos para explicar realidades duras o dramáticas.

“Tener a un niño cerca es una suerte, gracias a ellos es posible recuperar una mirada más limpia, que nos ayuda a no ahogarnos, y estos días ellos están demostrando que es posible enfocar la vida desde una óptica diferente”, ha dicho al respecto.

Desde que se publicó la novela en 2017, Vallès ha tenido oportunidad de charlar con numerosos lectores adolescentes y asegura sentirse sorprendida de cómo ese público es capaz de conectar con un relato pausado y relajado, frente al ritmo rápido y la acción a la que suelen estar acostumbrados.

En ese sentido, ha lamentado que a menudo se traslade una mala imagen del público juvenil y de su poco interés por la lectura, cuando entre los adultos tampoco la lectura es una actividad mayoritaria.

En su opinión, un libro, a diferencia de cualquier otro contenido cultural, “requiere un esfuerzo más grande y obliga a pensar más” que la mera observación: “El hecho de leer ya implica un ritmo diferente, más lento, que permite una reflexión que, con los productos audiovisuales, por ejemplo, no da tiempo a hacer”, ha señalado.

Dentro de su participación en el Premio Mandarache, Vallès conversará también con jóvenes interesados en la escritura, a los que trasladará la importancia de “observar, fijarse en todo y ser curiosos” porque “cualquier cosa puede convertirse en material literario”.

También les ha recomendado “leer, leer y leer”, incluso textos que a priori no les interesen, porque “no puede haber un escritor sin ser antes un gran lector”.

Vallès es la última autora de los seis finalistas de este proyecto, cuyos ganadores eligen los propios lectores. En concreto, la autora compite con Samanta Schwebling y con Miguel Ángel Hernández en la sección para jóvenes a partir de 15 años (Mandarache), mientras que en la sección para adolescentes de 12 a 15 años (Hache) lo hacen los escritores Llanos Campos, Eloy Moreno y David Lozano. 


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