DYNÁMICO 365 / OPINIÓN

Ser millenial ya no mola: la generación más "desorientada"

25/07/2021 - 

MURCIA. Por fin se van acercando al ecuador de su vida laboral la supuesta "generación más preparada". Una generación que por tener teléfono con pantalla en blanco y negro con un juego de una serpiente venían a revolucionar el mundo. Gente a la que se le vendió como disruptor el cambiar una máquina de escribir por un procesador de textos digital en el que no perder tiempo borrando caracteres con típex y que eso era su futuro. No tenía diccionario integrado (ni normal ni de sinónimos) ni corrector ortográfico ni traductor; no tenía imágenes, pero era su futuro.

"Siempre me han fascinado los expertos en predecir el pasado pero con el futuro no dan una"

El dato que menos se comenta de esa generación, por la absurda corrección política que nos rodea, es el hecho de que ha sido la última generación que se hizo consciente de que podía trabajar aún menos que la anterior para conseguir las mismas cosas. Cada generación suele introducir mejoras que hacen la vida más sencilla, pero… ¿Estamos llegando ya al límite?

Cuánto daño han hecho "los expertos" con sus expectativas fundamentadas en: mi hijo con 3 años ya programa el vídeo y es muy listo, "toca los ordenadores". Ahora lo quieren arreglar diciendo que se falló con fecha pero que esa generación es esta, la que va ya desde el carrito de bebé va viendo reposiciones de Pocoyo y que cuando les dan un libro hacen pellizcos en las fotos y protestan porque no responden. Siempre me han fascinado los expertos en predecir el pasado pero con el futuro no dan una.

Muchos sociólogos explican o más bien corrigen la falsa percepción de tener habilidades digitales solo por nacer en una época concreta de la siguiente manera. En la edad media solo los ricos podían acceder a instrumentos musicales tipo tener un violín o un piano y había muy buena música. De igual manera, en los 70 ya había internet (ARPANET) y los pudientes de su universidad o desde una gran empresa ya se tenía acceso a este medio y se disparaban los primeros emails desde 1972.

"¿En qué momento nos creímos que hacer universalmente accesible un instrumento iba a producirse un boom de compositores?"

Hoy en día el acceso a la red de redes es universal de la misma manera en que puedo ir a la juguetería de la esquina a comprar un teclado o una flauta desde hace bastante más tiempo. Entendiendo bien la comparación y mirándola por donde toca: ¿En qué momento nos creímos que hacer universalmente accesible un instrumento musical iba a producirse un boom de compositores? Lo que podemos tener es gran cantidad de gente que toque instrumentos e incluso muchos de ellos lo harán sin que les guste (por dinero básicamente); se ha convertido en algo "accesible" pero a un Mozart no se le manufactura. La tasa de Mozarts sigue siendo la misma que la de Einsteins por metro cuadrado, muy reducida y los cuidamos mal.

Es obligatorio para entender estos planteamientos y valorar el daño dividir el mundo digital en dos grupos. El primero contiene las cosas donde ha existido un reemplazo de la forma tradicional de hacer las cosas y que simplemente por comodidad y/o eficiencia uno puede realizar labores como ya las hacía antes, pero con menos esfuerzo. Mandar correo, contabilidad, llevar una agenda, ver un vídeo, usar un mapa, escuchar música, leer libros… Todo esto no es nuevo e incluso en algunos casos ha sido hasta perjudicial el cambio, porque como viene siendo tradicional se pierde conocimiento asociado. Esta vez muchos han sacrificado caligrafía, interpretación y orientación con mapas o desentrenar la memoria como poco.

La segunda parte, la que nos interesa, es aquella donde el tiempo que ahorramos se utilizada en hacer algo nuevo, algo mejor o simplemente aprovechamos la comodidad para hacer lo mismo más veces mejorando nuestra especialidad en un campo o conocimiento. Desde tareas que no existían como programar, edición digital multimedia, robótica, automatizaciones… Como por otro lado leer más porque ahora tus libros siempre van contigo, o escribir muchos más textos porque es más cómodo. También influye mucho el poder hacer desde ya prácticamente cualquier parte cosas que antes requerían tu presencia en un sitio concreto. No siempre se tenía a mano el libro o la serie que más te apetece consumir en el bolsillo.

Es importante saber discernir los matices en los que el componente digital no aporta NADA en absoluto. El ajedrez lleva más de mil años ahí, jugar por ordenador parece que no aporta nada nuevo más allá de poder hacerlo con gente que estén en ubicaciones diferentes. Si por el contrario cogemos como rival a un algoritmo de máxima dificultad y luchamos contra una computadora invencible ahí si hay un esfuerzo interesante. ¿Curioso, verdad? Dos personas pueden estar haciendo lo mismo pero el como lo hacen lo cambia prácticamente todo. Antes el ciudadano medio no podría enfrentarse a Garri Kaspárov y ahora tiene incluso un rival mejor. Esta es la clave para diferenciar al que la misma herramienta le está empobreciendo o enriqueciendo.

Como experimento, la próxima vez que una vea a un adolescente con un teléfono solo tiene que preguntarle qué cosas suele hacer con él, cómo las hace y durante cuánto tiempo cada una. Solo con esas tres sencillas cuestiones es fácil saber si el pasar mucho tiempo delante de una pantalla lo va a convertir en un genio o en un juguete roto del sistema.

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