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XEITO I ESPENTA / OPINIÓN

Política espectáculo

Política ligera, política excéntrica, política pintoresca, política electoral, es decir, política espectáculo. Da la sensación de que el bucle electoral nos ofrece esta suerte de acontecimientos sin solución de continuidad. Los modernos hablan de política líquida, pero, en román paladino, más parece política de la vida misma y la condición humana. Pasamos del "solo sí es sí" a las cuitas de Sumar y Podemos, haciendo parada en la moción de censura inaudita de Vox con Ramón Tamames y ahora, como si no fuera poco, llegamos a Ana Obregón con un debate de altos vuelos bioéticos, morales, religiosos, sociales y por supuesto políticos.

2/04/2023 - 

Este país lo aguanta todo. Y como suelo decir aún no lo hemos visto todo. Lo de que el fin justifica los medios ya casi parece una bagatela al lado de estos sucedidos. Hablamos de la “moción trampantojo” que sirvió para visualizar la apuesta del PSOE/Pedro Sánchez por Yolanda Díaz como compañera de ticket electoral, con todo el pesar e inquina de Pablo Iglesias y certificamos el disparo en el pie de Santiago Abascal y la victoria en apariencia por incomparecencia de Alberto Núñez Feijóo que apenas se manchó porque no estaba. En tiempos de Mariano Rajoy, se decía del líder popular que nunca se manchaba cuando había marrones. Pero es que recuperados de la moción/emoción ya estamos metidos en otros asuntos y a cada cual más sintomático de cómo está el tablero político en nuestro país. Es un termómetro de situación. Y hasta una portada del Hola puede ganar terreno y hacerse con la opinión pública y la opinión publicada. Un debate ficticio porque nada va a cambiar, aunque el PP haya hecho un giro apostando por la gestación subrogada sin mercantilizar como en su día propuso Ciudadanos. La mayoría parlamentaria está justo en lo contrario. Pero el asunto por la notoriedad de Ana Obregón con su drama personal por la muerte de su hijo, por el componente económico y por la necesidad de captar titulares en plena carrera electoral, se ha colado en los medios y entre los ciudadanos. 

¡Alto a la Guardia Civil! Este grito reconocido para los agentes de la Guardia Civil es todo un clásico. Y es que en los últimos tiempos por fas o nefas el benemérito cuerpo está en los titulares. Sin duda es uno de los cuerpos más profesionales de nuestras Fuerzas Armadas y que goza de la simpatía de los ciudadanos. Pero es que el PSOE/Gobierno habla del 'caso cuarteles', una derivada del caso 'mediador-Tito Berni' o de tiempos pasados, para poner en solfa la gestión de mandos del cuerpo en el adecentamiento de más cien cuarteles con una financiación poco clara y para escurrir el bulto de las mangarrufas del afamado Tito y compañía y algún que otro diputado o ex diputado distraído. 

Luego tenemos la dimisión de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, por los supuestamente negocios oscuros de su marido y dos cuñados con adjudicaciones de varios millones de euros como coletazo del asunto de los ERE. Casualmente la cifra millonaria recibida coincide con el afán inmobiliario de la familia que se gastó el dinero en metálico y a toca queja para comprar unos cuantos pisos. Para arreglar el asunto, dimisión y nombramiento con patada por elevación para Mercedes González, hasta ahora la delegada del Gobierno en Madrid. Era la candidata para la Alcaldía de Madrid y no cuajó, así que solución mágica, sustituta de Gámez. Y para remate el Tribunal Supremo anula el cese fulminante del Jefe de la Comandancia de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, por parte del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Todo un festival de acontecimientos que a muchos guardias civiles rasos y con galones les tiene muy enfadados. El ministro lleva unos cuantos resbalones y la Guardia Civil se le ha atravesado. El Supremo le enmienda la plana. 

El coronel Pérez de los Cobos actuaba como policía judicial en la investigación de las manifestaciones del 8M de 2020 pocos días antes de que Pedro Sánchez declarase el Estado de Alarma. Si recordamos, tras esa manifestación se propagaron los casos de covid, incluso entre algunas destacadas asistentes, ministras incluidas. El coronel no podía, ni debía informar a sus superiores políticos porque así lo mandan los jueces cuando se actúa como policía judicial. Grande-Marlaska, al igual que le ocurrió hace unas semanas a la ministra de Igualdad, Irene Montero, aparecía en el banco azul completamente solo. Sin ningún compañero ministro le acompañase. En fin, que no está en su mejor momento. Tocar a la Guardia Civil, buscándose enemigos, no es buena medida.

El Tablero

  • PSOE: Pedro Sánchez con Xi Jinping. Es lo que le gusta. Está en pleno frenesí internacional con la próxima Presidencia europea. El líder chino comprueba de primera mano las habilidades de nuestro presidente. Se ha propuesto mediar en el conflicto de Ucrania y además fortalecer las relaciones económicas y empresariales con China cuando se cumplen cincuenta años de relaciones diplomáticas ante ambos países. Un Sánchez que esta semana, en un breve suspiro, ha solventado una mini-crisis de Gobierno para cambiar a dos ministras por dos ministros de partido para que no se le revolucionen las huestes. Las pensiones han sido otro objetivo con la convalidación en el Congreso del decreto con el rechazo de la derecha y el apoyo de la UE y con las críticas de la AIREF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal). Es decir, nada nuevo bajo el sol. Mientras sigue apuntalando al ministro Grande Marlaska y sobre todo bendiciendo con todos los parabienes a Yolanda Díaz. Por momentos da la sensación que quien dirige la campaña de la vicepresidenta es el propio Sánchez. Y las ministras Ione Belarra e Irene Montero, y no digamos Pablo Iglesias maldiciendo. Les quieren borrar del mapa, cuando tanto han hecho por la coalición de Gobierno. Y es que eran otros tiempos.
  • PP: Alberto Núñez Feijóo con la evangelista. En ocasiones el no estar no significa que no estés, aunque parezca un oxímoron esta expresión. Ha pasado en la rocambolesca moción de censura de Vox. Núñez Feijóo estaba en otros menesteres europeos y no estuvo presente. Pero es que tanto presencias como ausencias las carga el diablo. Y a por el diablo vamos. Perdón a por Dios. Acto en Madrid para buscar el voto latino y llega el lío. Una peculiar y estrafalaria pastora evangélica grita Aleluyas y pide bendiciones para Feijóo, Díaz Ayuso y Martínez Almeida. Todo un acontecimiento terrenal y divino. Alguien ha asesorado mal al candidato. Está bien lo de cubrir todos los espectros sociales, pero uno se puede pasar de frenada y de espectro. Es cierto que en España hay cerca de millón y medio de evangelistas, la mayoría latinos, pero los actores elegidos a veces te hacen caer en el esperpento. Está siendo una campaña dura y los equipos electorales deberán esmerarse para evitar estos acontecimientos simpares.  Por cierto, que Esteban González Pons tenga que salir a matizar lo dicho por su presidente sobre los líderes autócratas a los que rinde pleitesía Sánchez, en una Cumbre Iberoamericana con el Rey, es un fallo considerable. Si te tienen que matizar, y rebajar el tono es que no te has expresado bien. Así que alguien debería revisar estrategias y discursos y no pensar en vender el oso antes de cazarlo. Mientras Díaz Ayuso sigue a la suya. Rompe con Vox en el tiempo de descuento
  • Vox: Santiago Abascal escondiéndose por las esquinas. Acabada la performance con el profesor Ramón Tamames, estamos en la casilla de salida. Es decir, moción fiasco. Algunos diputados de Vox, al acabar el debate decían "hemos salvado los muebles"; pues si la cosa va de mantener el ajuar, poco ajuar me parece. Se felicitaban porque Tamames no hubiera respondido uno por uno a los portavoces por si se desmarcaba aún más de Vox. En fin, vino, ocurrió y se fue. No sumó, más bien restó. Ahora les toca remar si quieren mantener el tipo. Pierden votos por todas las esquinas por sus torpezas y ocurrencias. Conseguir titulares a fuerza de operaciones más o menos creativas, no es tan rentable. A lo mejor vale para ocupar el espacio mediático. No valoraron que ese espacio se les volvía en contra por lo atrabiliario de la puesta en escena. Incomprensible incluso para los propios militantes y seguidores de la formación.
  • Unidas Podemos o Sumar: Repetimos, ni Unidas, ni Podemos, ¿acaso Sumar? En domingo de Ramos, Yolanda Díaz presenta su proyecto. Es una boda con muchos invitados a cada cual más importante, pero parece que la suegra, y los cuñados, en este caso por este orden Pablo Iglesias, Ione Belarra e Irene Montero no van a acudir salvo sorpresa de última hora. Cerrazón y exigencia y sobre todo política espectáculo. Primero pactamos las condiciones de las listas electorales para las generales y luego nos hacemos la foto. Sea como fuere la que va a tener la foto es Yolanda Díaz. Un matiz interesante en esta batalla cruenta. Muchos acuden en socorro de la vencedora. El grupo parlamentario ya está dividido y la mitad estará en el pabellón de Magariños. Así que veremos la dichosa foto con ministros como Alberto Garzón o Joan Subirats, el secretario general del PCE, Enrique Santiago, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, Iñigo Errejón con Mónica García y Rita Maestre de Más País y Más Madrid, de Compromís acuden Joan Baldoví y hasta el alcalde de Valencia, Joan Ribó... Todos en pos de la adhesión inquebrantable a Yolanda Díaz. Y es que hay un matiz importante para no perder de vista. Sumar es un proyecto, una idea, que aún no tiene programa y sobre todo no tiene censo ni estructura territorial. Recordamos que muchos de estos apoyos van a las elecciones municipales y autonómicas con sus marcas como ocurrirá en las generales y ahí sí que habrá que negociar. Pero eso es mucho correr. El 28 de mayo aclarará algunas cuestiones. Y otro aviso a navegantes. Un día Adolfo Suárez, en época del CDS, se quejaba de que gustaba mucho al electorado, pero no le votaban. Así que ahora podríamos estar ante el mismo escenario. Díaz es popular sí, la líder mejor valorada sí, pero ¿la votarán?
  • Ciudadanos: Albert Rivera, Inés Arrimadas, ¿Patricia Guasp? Cuando ya tenemos que recurrir al pasado... ¡Qué cosas! A propósito del asunto de la gestión subrogada, resulta que hay que recordar que ellos fueron los únicos en su día de lanzar el debate. No hubo éxito. Ahora hasta el PP compartiría postulados en esta cuestión. Está claro que aquellos tiempos en los que pudieron llegar a Moncloa han pasado a la historia. Ahora bastante tienen con gestionar el final que les aguarda por mor de los electores.

  

Las frases de la semana

Yolanda Diaz, la lideresa de Sumar: "Invito a Ione Belarra y a sus compañeros a que acudan al acto de Magariños". ¡Invitación envenenada. Lo de morir de éxito antes hora con tantos flashes de las fotos!

Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior: "No pienso dimitir". ¡Uyyyy. Cuidado con lo que piensas y deseas. De momento, en el banco azul estaba solo ante el peligro!

Ana Belén Vázquez, diputada del PP encargada de los asuntos de Interior: "María Gámez más parecía la directora general de la vivienda que de la Guardia Civil". ¡Y todo por esa curiosa afición inmobiliaria de la ex de la Benemérita y su marido que compraban pisos. Vázquez es muy combativa y policía nacional en excedencia y le saca continuamente los colores al ministro que parece un poco chamuscado!

Clara Ponsatí, exconsejera de Educación catalana y huida de la Justicia: "Tengo inmunidad parlamentaria, no me pueden detener". ¡Días de performance. Qué afición le están cogiendo al tema. Su capacidad de convocatoria es exigua, pocos adeptos en su turné!

Elías Bendodo, coordinador general del PP: "De momento ni rompemos, ni nos casamos". ¡Matizando a Díaz Ayuso y al propio Núñez Feijóo. No vaya a ser que después de las urnas haya que hablar con Vox. Hay que mantener la equidistancia por si acaso. Lo que nos queda por ver y oir!

Angela Rodríguez Pam, secretaria de Estado de Igualdad: "En el colegio aprendemos a hacer raíces cuadradas y a mí no me han servido para nada. Sin embargo, no aprendimos que el consentimiento es fundamental en las relaciones sexuales” ¡Pues nada: cambiemos, una vez más, la ley de educación o como se llame ahora. Inasequible al desaliento se empeña en que veamos la vida y nuestras relaciones como ella y compañía quieren. No!

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