Salud y Vida

Las mujeres que sufren un ictus tienen un 25% más de riesgo de ser diagnosticadas de forma inadecuada

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MADRID (EP). Las mujeres que sufren un ictus tienen un 25 por ciento más de riesgo de ser diagnosticadas de forma inadecuada en Urgencias, debido a la mayor frecuencia de síntomas inespecíficos, según ha advertido la Fundación Ictus, que ha llamado a incorporar la perspectiva de género en la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de esta enfermedad.

"El ictus es una emergencia médica, pero también es un reto social", ha aseverado la doctora en Medicina, especialista en Medicina Física y Rehabilitación y directora de la Fundación Ictus, Esther Duarte. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este domingo, la entidad ha puesto el foco en las diferencias que presentan hombres y mujeres con respecto a la patología.

Aunque la incidencia global es superior en hombres, ha explicado que existen franjas de edad, en concreto, los menores de 35 años y los mayores de 85, en las que las mujeres presentan más casos. Además, las mujeres sufren el ictus, de media, entre seis y siete años más tarde, lo que se asocia a más comorbilidades y peor evolución funcional.

La mortalidad también es más elevada en mujeres, según ha advertido. En Europa, el ictus representa el 13 por ciento de las muertes femeninas, frente al nueve por ciento en hombres. Y mientras la mortalidad ha disminuido en la población masculina en los últimos 25 años, no lo ha hecho en mujeres.

Asimismo, ha apuntado que los factores hormonales, como el embarazo, menopausia precoz y terapia hormonal sustitutiva, incrementan el riesgo específico en las mujeres, así como la fibrilación auricular, la diabetes o la hipertensión durante el embarazo.

Determinantes sociales

Desde Fundación Ictus, han señalado que los determinantes sociales también influyen, en perjuicio de la mujer. En particular, las mujeres con nivel socioeconómico bajo presentan un 22 por ciento más de riesgo de ictus isquémico que los hombres en la misma situación.

Además, factores como la priorización del cuidado de hijos o familiares, el retraso en la consulta y una menor educación sanitaria contribuyen a un mayor retraso diagnóstico y a peores resultados.

En rehabilitación, las mujeres permanecen menos tiempo ingresadas y tienen menos probabilidad de volver directamente a casa. A largo plazo, presentan peor calidad de vida y peores resultados funcionales, incluso 14 años después de sufrir el ictus.

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