MURCIA. Durante muchos años, muchas mujeres han convivido con dolores, molestias o problemas físicos pensando que eran algo normal con la edad. Sin embargo, cada vez más especialistas recuerdan que muchos de estos problemas tienen tratamiento y pueden mejorar con fisioterapia.
Dolores en la espalda, pérdidas de orina, hinchazón en brazos o piernas, cansancio o molestias durante la menopausia son algunas de las situaciones que afectan a miles de mujeres, especialmente a partir de los 50 años.
La fisioterapia se ha convertido en una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida y ayudar a las mujeres a sentirse mejor en su día a día.
El papel de la fisioterapia tras el cáncer de mama
Una de las áreas donde la fisioterapia tiene un papel especialmente importante es en la recuperación tras un cáncer de mama. Después de una cirugía o de tratamientos como la radioterapia, muchas mujeres experimentan limitaciones físicas que pueden afectar a su vida cotidiana.
Es frecuente que aparezcan problemas como rigidez en el hombro, tirantez en las cicatrices o dificultad para levantar el brazo. La fisioterapia ayuda a recuperar la movilidad mediante ejercicio terapéutico y técnicas manuales que trabajan los tejidos y las articulaciones. Además, contribuye a reducir el dolor y la sensación de pesadez que muchas pacientes experimentan durante la recuperación.
Los fisioterapeutas también diseñan programas de ejercicio terapéutico adaptados que ayudan a combatir la fatiga, un síntoma muy común tras los tratamientos oncológicos.
Por otro lado, la fisioterapia de suelo pélvico también puede ser necesaria tras el cáncer de mama. Los tratamientos hormonales y la menopausia inducida pueden provocar atrofia vaginal, sequedad o dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). En estos casos, la fisioterapia ayuda a mejorar la función sexual y la calidad de vida mediante ejercicios específicos, técnicas manuales y estrategias de fortalecimiento.
La fisioterapia también desempeña un papel importante en la recuperación tras cánceres ginecológicos (como los de útero, ovario o cérvix). En estos casos se trabaja sobre las secuelas derivadas de cirugías, radioterapia o quimioterapia, abordando cicatrices y adherencias miofasciales para aliviar el dolor y recuperar la función muscular.
Linfedema: cuando el brazo o la pierna se hincha
Otra de las complicaciones que puede aparecer tras un cáncer de mama es el linfedema, una acumulación de líquido en el brazo que provoca hinchazón, pesadez o molestias.
Para tratarlo, los fisioterapeutas utilizan técnicas como el drenaje linfático manual, un tipo de masaje suave que ayuda al organismo a movilizar ese líquido acumulado.
También se utilizan vendajes o prendas de compresión, que ayudan a que el sistema linfático funcione mejor.
El objetivo es reducir la hinchazón, mejorar la movilidad y evitar que el problema empeore.
Lipedema: una enfermedad aún poco conocida
Otra patología que afecta sobre todo a mujeres es el lipedema, una enfermedad que provoca una acumulación anormal de grasa en las piernas o los brazos.
Muchas mujeres pasan años sin saber que lo padecen, porque a menudo se confunde con sobrepeso o problemas circulatorios.
El lipedema suele provocar dolor, sensibilidad en la piel, sensación de pesadez y facilidad para que aparezcan hematomas.
Aunque no tiene una cura definitiva, la fisioterapia puede ayudar a aliviar los síntomas mediante drenaje linfático, ejercicio terapéutico y recomendaciones para mejorar la circulación.
La importancia del ejercicio terapéutico en la menopausia
La menopausia es otra etapa en la que el cuerpo de la mujer experimenta muchos cambios.
La bajada de hormonas puede provocar pérdida de masa muscular, dolores articulares o mayor sensación de cansancio.
Por eso, los especialistas insisten en la importancia de mantenerse activa.
El ejercicio terapéutico ayuda a fortalecer los músculos, proteger las articulaciones y mejorar el equilibrio, algo fundamental para prevenir caídas con el paso de los años.
Se trata de ejercicios controlados, guiados y supervisados por fisioterapeutas, profesionales sanitarios capacitados y habilitados para ello.
Pilates terapéutico: una actividad cada vez más popular
Entre las actividades que más están creciendo en los últimos años destaca el pilates terapéutico.
A diferencia del pilates tradicional, este tipo de ejercicio está guiado por fisioterapeutas y se adapta a las necesidades de cada persona.
Trabaja especialmente la musculatura profunda del cuerpo, mejora la postura y fortalece el abdomen y la espalda.
Se trata de ejercicios controlados, guiados y supervisados por un fisioterapeuta, profesional, sanitario, cualificado, capacitado y habilitado para ello, por lo que pueden practicarse a cualquier edad.
El suelo pélvico: problemas que ya no se sufren en silencio
Durante mucho tiempo, muchas mujeres han sufrido en silencio problemas relacionados con el suelo pélvico.
Las pérdidas de orina al reír, toser o hacer esfuerzo, la sensación de peso en la pelvis o el dolor en las relaciones sexuales son más frecuentes de lo que muchas personas creen.
Estos problemas pueden aparecer tras los embarazos, con la edad o durante la menopausia, ya que los cambios hormonales debilitan la musculatura de esta zona.
La fisioterapia especializada puede ayudar a fortalecer estos músculos y recuperar su función, reduciendo la incontinencia y mejorando la calidad de vida.
¿Cómo es el tratamiento?
El primer paso suele ser una evaluación por parte de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.
En esta consulta se analiza la fuerza de los músculos, la postura y los posibles factores que están provocando el problema.
Después se diseña un tratamiento personalizado que puede incluir ejercicios específicos, terapia manual o técnicas como biofeedback o electroestimulación, que ayudan a activar correctamente los músculos.
En muchos casos, las pacientes empiezan a notar mejoras progresivas en pocas semanas.
Cuidar a las que siempre han cuidado
Los profesionales recuerdan que cuidar la salud no es solo evitar enfermedades graves.
Pequeños problemas que se arrastran durante años, dolores, pérdidas de orina o molestias físicas, pueden acabar afectando a la autoestima, la vida social o el bienestar emocional.
Por eso cada vez se insiste más en la importancia de escuchar al cuerpo y pedir ayuda cuando algo no va bien.
Muchas mujeres han pasado gran parte de su vida cuidando de su familia, de sus hijos o de sus padres.
Ahora, los especialistas recuerdan un mensaje sencillo pero importante: cuidarse también es necesario para seguir viviendo con salud, autonomía y calidad de vida.