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Estos son los tesoros de la 'ciudad abandonada' de Espinardo que un megaproyecto tecnológico salvará del vandalismo

La Agencia de Transformación Digital se instalará en parte del complejo residencial diseñado por Sancho Ruano, símbolo del Movimiento Moderno y con obras de artistas como González Moreno o Vicente Viudes

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  • Complejo Residencial de Espinardo
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MURCIA. Existe en Espinardo una pequeña 'ciudad abandonada' que, como si de una película apocalíptica se tratara, traslada a un barrio de los años sesenta desértico e inquietante. Calles sin vida, una silla de ruedas dejada de cualquier manera, edificios con los cristales rotos, la vegetación acechando murales de reconocidos pintores murcianos, una iglesia con valiosos tesoros artísticos profanada por pintadas y hasta un teatro desmantelado que habla de tiempos mejores... como si se hubieran ido de allí con prisas. Todo esto (y mucho más) se puede encontrar en este complejo residencial que diseñó el arquitecto Enrique Sancho Ruano durante el franquismo y que es considerado como un exponente del Movimiento Moderno de Arquitectura. Víctima del abandono y el vandalismo durante años, ahora esta especie de ciudad del pasado mira al futuro con optimismo, ya que parte de la misma afronta su rehabilitación y reforma para acoger la futura Agencia de Transformación Digital de la Región de Murcia, el ambicioso y pionero núcleo tecnológico de la Comunidad que contará en 2026 con un presupuesto de 200 millones de euros, según avanzó el presidente López Miras a finales de 2025. 

En espera de esa transformación -y salvación-, Murcia Plaza ha vuelto a contar con el testimonio gráfico y de investigación del fotógrafo y explorador de ruina Chembos, quien ha captado impactantes imágenes de miles de edificios en la Región con el fin de concienciar de la necesidad de proteger el patrimonio. Este complejo residencial no se ha escapado a su objetivo, siendo testigo de cómo ha sido víctima de actos vandálicos. Y es que, como ha podido comprobar con su trabajo, "en España cuando un inmueble se queda sin propietario, pasa a ser fruto de vándalos, chatarreros y okupas (en ese orden). Pero cuando esa propiedad es historia y patrimonio de los murcianos, duele el doble". 

Es el caso, señala Chembos, del Complejo Residencial de Espinardo (1962-1970), una mega infraestructura asistencial en el Campus de Espinardo que "ha estado en desuso durante más de una década, que pudo haberse perdido y que hoy afronta su rehabilitación". Más de 100.000 metros cuadrados y 18 pabellones -uno de ellos demolido y seis con cambio uso- configuraron uno de los conjuntos asistenciales más ambiciosos de la España del final del franquismo, apunta el investigador, quien señala que  "hasta el comienzo de su rehabilitación, el complejo ha sido una auténtica cápsula del tiempo durante cinco décadas, conservando en su interior obras poco conocidas de artistas y escultores murcianos (que se podrán ver en este artículo)".

  • Fachada de la Iglesia, con relieve de Francisco Toledo en el Complejo Residencial de Espinardo -

También recuerda que esta barriada constitute la obra de mayor envergadura del arquitecto Enrique Sancho Ruano -autor del desaparecido Club de Remo-, habiendo sido considerada un hito en arquitectura asistencial. "Se proyectó para mejorar las condiciones de vida de menores huérfanos, personas mayores, y personas con discapacidad intelectual mediante soluciones urbanísticas muy avanzadas para su época". Tal es su relevancia que figura en el registro de la Fundación Docomomo Ibérico, donde están catalogados los edificios más significativos del Movimiento Moderno de España y Portugal.

La documentación sobre este proyecto revela que "Sancho Ruano eliminó ornamentos innecesarios para centrarse en la utilidad práctica, con el objetivo de reinterpretar el modelo de ciudad hacia lo autónomo: vivienda, educación, sanidad y ocio en un único lugar. De este modo -y siguiendo la premisa de 'la forma sigue a la función'- materializó el ideal del Movimiento Moderno de mejorar la vida de las personas a través del diseño".

A nivel urbanístico, el investigador destaca que se combinaron las ventajas de la ciudad -servicios, cultura- con las del campo -aire puro, naturaleza-, rompiendo con la idea de un centro cerrado y masivo. "En esta línea, y en sintonía con los ideales de Ebenezer Howard y su modelo de 'ciudad-jardín', Sancho Ruano dignifica la vida de los colectivos más vulnerables, alejando a niños y personas mayores de la saturación del centro urbano de Murcia", explica.

Estas son algunas de las principales características y tesoros, fotografiados y explicados por Chembos, que presenta el Complejo Residencial de Espinardo:

Urbanismo para favorecer la inclusión

Casi como si de un pueblo se tratase, los edificios principales se ordenan en torno a una gran plaza (su propia 'Plaza Mayor') para fomentar el sentido de comunidad en lugar de la reclusión.

  • Complejo Residencial de Espinardo -

Comunicación eficiente entre pabellones

Los edificios principales estaban comunicados por una red de galerías cubiertas y peatonales que, en ocasiones, se convertían en puentes que salvaban la orografía del terreno. Estas calles se diseñaron para fomentar el movimiento interno entre pabellones para el personal y los residentes. 

  • Complejo Residencial de Espinardo -

Arquitectura y arte

Cabe destacar la arquitectura y diseño de algunos de sus edificios y obras más representativos:

La iglesia

  • Fachada de la Iglesia, con relieve de Francisco Toledo en el Complejo Residencial de Espinardo -

Se trata de una iglesia que rompe con los modelos tradicionales en favor de una estética racionalista y simbólica. En ella, Sancho Ruano abre el espacio hacia la congregación para mejorar la visibilidad del altar, siguiendo una solución ya ensayada en la iglesia de Santa María del Mar de Cabo de Palos (1963–1966), mediante una planta de trazado trapezoidal.

Completan el conjunto algunos de sus elementos más singulares: el campanario tubular de acero -que suena y se mueve con el viento-, el friso escultórico de hormigón coloreado de Francisco Toledo y el altar mayor de Juan González Moreno.

Unas vidrieras olvidadas 

  • Vidrieras en el Complejo Residencial de Espinardo -

Mención especial merecen las monumentales vidrieras policromadas que custodian el altar, de autor desconocido, y que reinterpretan el evangelio incorporando personas de movilidad reducida y niños que juegan con santos. Presumiblemente, se emplea una técnica cercana al pâte-de-verre, en la que las piezas de vidrio se integran en una matriz de hormigón, generando un efecto lumínico de gran intensidad cuando la luz las atraviesa. En ellas pueden leerse inscripciones bíblicas como “Dejad que los niños se acerquen a mí” y la referencia “Mateo 15,35”.

El Teatro

  • Teatro del Complejo Residencial de Espinardo -

De organización radial, para mejorar la visibilidad, y con capacidad para casi un millar de personas. En las imágenes, se puede apreciar un “falso suelo“ de contrachapado que se extendía desde el escenario. Esta plataforma se podía montar y desmontar para ampliar la capacidad del patio de butacas en ocasiones especiales. Bajo el escenario, se encuentra una planta inferior para usar de almacén.

El mural cerámico de Vicente Viudes o 'la supervisión de la infancia'

  • Mural de Vicente Viudes en el Complejo Residencial de Espinardo -

Representa una figuración narrativa y pedagógica en la que un guepardo enjaulado es observado por un grupo de niños bajo la tutela de una monja.

Más allá de lo que se ve, lo interesante aquí es lo que no se ve y que podría interpretarse de la siguiente manera: El zoo como representación de un mundo diverso y caótico; el guepardo, enjaulado, como metáfora del control del peligro; y los niños, desde la óptica de la jaula, como sujetos sin libertad hasta completar su proceso formativo. Todo ello bajo la supervisión de una monja -de apariencia afable y maternal-, en representación de la tutela moral e institucional del sistema asistencial. Con esto, no se buscaría proyectar un mensaje de “exposición” del niño al mundo tal cual es, sino de introducción progresiva -mediante estructura y filtro-.

El mural cerámico de Carmen Escorial o 'la energía de la infancia'

  • Mural de Carmen Escorial en el Complejo Residencial de Espinardo -

En contraposición al mural de Viudes tenemos el de Carmen Escorial: una composición llena de movimiento donde los niños, ahora autónomos y sin supervisión, saltan, juegan y practican deportes de equipo. 

Choque de intenciones entre Carmen y Vicente

Es especialmente relevante la tensión narrativa entre la obra de Escorial y la de Viudes (ubicadas frente a frente), y conviene pararse a pensar sobre si fue o no intencionada. Por una parte, Viudes presenta un composición estática, tonos cálidos y protección y guía como medios para conseguir la libertad. Mientras que Escorial, por el contrario, es exponente de movimiento y acción, tonos fríos y movimiento como medio para alcanzar esa libertad.

Tal vez se pueda interpretar como la dualidad de intenciones que existía en el Complejo de Espinardo: tutela y supervisión del menor vs. acción desde la integración social.

Dejadez y vandalismo como resultado

  • Iglesia del Complejo Residencial de Espinardo -

Cabe destacar como el complejo, en desuso durante una década, ha estado sometido a un vandalismo extremo que casi lo reduce a cenizas, como muestra con su reportaje Chembos, quien recuerda que ya en el 2016 (año de su declaración como Bien de Relevancia Cultural) se aprecian en imágenes de Google Street View (de acceso público) como un grupo de jóvenes abre una puerta lateral y sacan objetos del interior del Complejo para jugar. "Desde ese año hasta 2021, se pueden apreciar destrozos localizados como pintadas, robos, quema de colchones y un incendio parcial del teatro".

Apunta en este sentido, que en 2022 - 2023 (año de comienzo de las obras) ocurren la mayor parte de actos vandálicos que llegan a destrozar la iglesia y su mobiliario, diseñado por Sancho Ruano, y que no es hasta el avance significativo de las obras en 2024-2025 cuando empiezan a reducirse dichos actos ("imaginamos debido a que ya no quedaba mucho que destrozar", apunta el fotógrafo).

"Es mi deber reseñar y subrayar (en base a años de experiencia en ver este tipo de vandalismo en propiedades sin uso) que el patrimonio de los murcianos no se puede proteger con medidas de seguridad mínimas. Un guardia de seguridad que solo trabaja durante el día en un complejo de 5 hectáreas, 13 edificios y multitud de puntos de acceso sin revisión y ninguna cámara interior, equivale a una instalación destruida en menos de diez años (como ha sucedido). Una inversión mínima en seguridad habría evitado el expolio y destrozo de instalaciones protegidas. Y es que hasta el día de hoy, se han deteriorado por actos vandálicos prácticamente la totalidad de pabellones: pintadas, rotura de mobiliario, sustracción de metales e incluso incendios y hogueras en el interior de algunas estancias", apunta el fotógrafo. Al tiempo que agradece "poder disfrutar de este complejo el día de mañana, ya que ha estado más cerca de desaparecer por completo que de reaparecer reformado".

El futuro

La futura Agencia de Transformación Digital de la Región de Murcia (ATD), que se ubicará en Espinardo, albergará a 350 profesionales y se convertirá en el núcleo del ecosistema digital de la Comunidad, promoviendo la modernización de la administración autonómica y atrayendo inversión tecnológica al sur de Europa.

La ATD es el núcleo sobre el que crece un ecosistema digital en la Región de Murcia. Nace con el doble objetivo de transformar digitalmente la Administración y situar a la Región de Murcia como un referente nacional e internacional en digitalización, según han informado desde el Gobierno regional.

Las instalaciones estarán diseñadas para potenciar la colaboración, la innovación y la creatividad en el ámbito digital, con miras a consolidar a Murcia como un polo tecnológico destacado.

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