Opinión

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Fue Ábalos quien comió la fruta prohibida

Publicado: 28/06/2026 · 06:00
Actualizado: 28/06/2026 · 06:00
  • Aldama, Ábalos y García, en el banquillo de los acusados.
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Desde la sentencia del exministro José Luis Ábalos a 24 años de cárcel (19 y 8 meses para Koldo García) se ha instalado en un sector de la opinión pública y en algunos periodistas y medios de comunicación un axioma bastante torticero: tan corrupto es el que da como el que recibe. No. El también exsecretario de Organización del PSOE pudo haberle dado con la puerta en las narices a Víctor de Aldama cuando le propuso hacer negocio ilícito a costa de la compra de mascarillas en el primer tiempo de la pandemia.

Y no dijo 'no', sino todo lo contrario: aceptó tan ricamente dádivas no sabemos si por codicia o para mantener un nivel de vida que él mismo se había montado: prostitutas encubiertas de señoritas, alquiler de infarto para una de ellas, colocaciones ficticias en empresas públicas, chaletazos en La Línea de La Concepción o Marbella... Para tanto no da el sueldo de un ministro, cargo que ejerció de 2018 a 2021, o menos aún el de un diputado nacional (2019-2026). Ábalos comió de la manzana podrida que le ofreció un delincuente confeso porque quiso. Es lo mismo que cuando determinados funcionarios públicos aceptan dádivas por trámites urbanísticos, ayudas comerciales o de otro tipo (Ayuntamiento de Soria) o para que influyan en el jurado para designar reina de las fiestas de un donante con muchas ganas de figurar.

El axioma de que tan corrupto es el que da como el que recibe ha tenido tal éxito que por momentos hemos transitado del caso Ábalos al caso Aldama. Cuestión aparte es la generosidad de los jueces hacia éste ultimo que se libra de prisión (4,5 años simbólicos) y de devolver la multa de más de 3 millones de euros que se le exigía en un principio, antes de que empezara a largar. Una generosidad sorpresiva que se ha interpretado como aviso a otros navegantes que opten por pasar por el confesionario: pienso en altos empleados de Ferraz o en la fontanera Leire Díez, la fiel servidora de Santos Cerdán, que al paso que lleva puede acabar como Roldán, el exdirector de la Guardia Civil con Felipe González: "O me pego un tiro, o tiro de la manta". 

Y siguen saliendo cosas de Cerdán/Leire: la última una presunta mordida por mediar entre el PNV (Andoni Ortuzar) y el Gobierno para el rescate de Tubos Reunidos. Un crédito muy ventajoso de 113 millones de los que no se ha devuelto ni un céntimo. Y encima se encuentra en concurso de acreedores.

Tampoco es cierto que la Justicia se haya cebado con Ábalos, que ya llevaba la fama de vividor en su etapa política en València. Conviene hacer memoria. A Francisco Correa le cayeron 51 años por la trama Gürtel. Y a Luis Bárcenas 33.

Me aseguran por ahí, gente que sabe, que en España hay más corrupción que en los países centro-europeos o los nórdicos. No sé. Pero llevamos gafe, doble gafe cuando el debate político en el Congreso de los Diputados se reduce al "Y tú más", estrategia extremadamente mediocre por parte del PSOE que es quien gobierna. También del PP donde todavía colean sus fechorías como los 7 años de prisión a los que ha sido condenado Sergio Blasco, exgerente del Hospital General de València y sobrino de Rafael Blasco, uno de los cargos públicos condenados por corrupción de la era de Francisco Camps: falso Hospital de Haití, o los pozos de agua potable en la dictadura de Nicaragua, la de Daniel Ortega, el menorero, y Rosario Murillo. Tengo especial afición por citar a los sátrapas y a los torturadores. 

Sergio Blasco: amaño de contratos y cobro de comisiones ilícitas. O la reciente imputación del exministro popular Cristóbal Montoro: delincuencia (presunta) de guante blanco. En plan fino.

  • El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. -

Lo de Zapatero se sitúa en la cima de la corrupción por mucho que su hinchada (Pedro Sánchez) no lo quiera ver. Lo que ocurre es que Montoro tiene cara de cuervo y ZP no. Una diferencia estética, no más. "Ya ha llegado lo de China", le decía su secretaria Gertru mientras le detallaba los pagos que tenía que ejecutar en la declaración de la renta. ¿Y qué es lo de China? Ya lo sabremos conforme se vaya desarrollando el proceso, el mismo que quiere anular a la desesperada.

¿Cobró por gestionar la nacionalidad española de tres empresarios venezolanos mezclados en el rescate de Plus Ultra? ¿Medió ante el Gobierno de Pedro Sánchez  en la operación de la compañía aérea y de ahí se levantó dos millones? ¿Qué le debe a Delcy o a Maduro y viceversa? Pongo algunos ejemplos, pero es tal la retahíla de asuntos turbios que envuelven a ZP, incluidas las sociedades/pantalla y el comercio de oro, que dudo que salga de ésta libre e inmaculado. Sobre todo inmaculado tras evadir al fisco los joyones que guardaba en una caja fuerte tasados en 1,3 millones; algunos expertos creen que se puede duplicar esa cantidad.

Ningún barón o baronesa territorial del PSOE se atreve en estos momentos a invitar a ZP a cualquier evento o acto pre-electoral. Es la prueba del algodón de que muchos empiezan a tomar distancias con ZP. Ávida dollars, como calificaba muy despectivamente el poeta André Breton a Dalí


 

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