El año 2025 será recordado como un punto de inflexión para el sistema energético español. El apagón que afectó a amplias zonas del país fue un episodio indeseado, pero también una experiencia reveladora. Puso de manifiesto, de forma cruda, las debilidades de un modelo todavía muy dependiente de combustibles fósiles y de infraestructuras centralizadas, al tiempo que evidenció el valor estratégico de las energías renovables, y muy especialmente de la energía solar fotovoltaica.
Allí donde la red colapsó, el autoconsumo fue clave. Instalaciones solares, especialmente aquellas dotadas de sistemas de almacenamiento, permitieron mantener suministros básicos y aportaron algo que hoy se ha convertido en una prioridad: seguridad energética. La fotovoltaica no fue solo un apoyo; en muchos casos fue la salvación. Ese “test de estrés” real ha cambiado la percepción social de la energía renovable, que ya no se concibe únicamente como una vía de ahorro o sostenibilidad ambiental, sino como una garantía de resiliencia.
En este contexto, la Región de Murcia parte de una posición privilegiada. Según datos de Red Eléctrica Española, nuestra comunidad autónoma produce ya un tercio de su electricidad a partir de energía solar fotovoltaica, que representa el 33,2 % del total y se consolida como la tecnología renovable líder en el mix regional. En conjunto, las energías renovables aportan el 39 % de la generación eléctrica en la Región, una cifra que confirma el peso creciente de un modelo energético más limpio y descentralizado.
El apagón puso el foco en una asignatura pendiente: el almacenamiento energético"
Estos datos no son una excepción aislada. A escala europea, la fotovoltaica alcanzó en 2025 el 12,5 % del mix de generación eléctrica de la Unión Europea, según Eurelectric, la asociación europea de la industria eléctrica. Y en el ámbito nacional, Red Eléctrica estima que el sistema eléctrico español cerró 2025 con una cuota de generación renovable en torno al 55,5 % del total, porcentaje que se eleva hasta aproximadamente el 56,6 % si se tiene en cuenta la contribución del autoconsumo. Son cifras que evidencian una transformación estructural del sistema energético, ya en marcha e irreversible.
Sin embargo, 2025 no fue solo un año de consolidación, sino también de enormes desafíos. El apagón puso el foco en una asignatura pendiente: el almacenamiento energético. Generar energía renovable es imprescindible, pero no suficiente. Hay que saber almacenarla y gestionarla para cuando el sol no brilla o cuando la red falla. En este ámbito, la tecnología ha demostrado estar preparada. Las baterías han reducido su coste cerca de un 50 % en los últimos años y han mejorado notablemente su eficiencia y fiabilidad.
El problema ya no es tecnológico, sino administrativo y estructural. La burocracia, la lentitud regulatoria y, sobre todo, la saturación de las redes eléctricas están frenando el despliegue del almacenamiento y del autoconsumo colectivo. Más del 80 % de los nudos de la red de distribución se encuentran colapsados, lo que limita la integración de nuevas instalaciones renovables, baterías y puntos de recarga para el vehículo eléctrico. La inversión en redes se ha convertido en el gran reto del próximo quinquenio.
Para 2026, la Región de Murcia tiene ante sí una oportunidad histórica"
Paradójicamente, tras el apagón, algunas decisiones han apostado por reforzar el papel de los ciclos combinados de gas como medida de seguridad. Es comprensible en el corto plazo, pero insistir en esta vía implica encarecer el precio final de la energía y prolongar una dependencia que las renovables están en condiciones de reducir. La fotovoltaica, que ya tiene un peso muy relevante en el mix energético, puede participar activamente en la regulación del sistema y aportar estabilidad, siempre que la normativa avance con mayor agilidad.
De cara a 2026, la Región de Murcia tiene ante sí una oportunidad histórica. Reúne condiciones excepcionales para liderar la transición energética: recursos solares, tejido empresarial especializado, conocimiento técnico y una ciudadanía cada vez más concienciada. Pero ese liderazgo exige decisiones valientes. Es imprescindible acelerar la inversión en redes eléctricas, simplificar los procedimientos administrativos, desbloquear ayudas pendientes y apostar decididamente por el almacenamiento, el autoconsumo colectivo y las comunidades energéticas.
Otro reto fundamental será mejorar la integración social de los proyectos renovables. En los últimos tiempos ha surgido cierto rechazo, alimentado en muchos casos por la desinformación. Frente a ello, es necesario explicar, dialogar y mostrar que existen modelos compatibles con el territorio, capaces de generar energía limpia sin renunciar al desarrollo agrícola o ambiental.
La transición energética no es solo una cuestión técnica ni un debate sectorial. Es una decisión estratégica que afecta a nuestra competitividad, a nuestra independencia económica y a nuestra capacidad para afrontar un futuro incierto. En un mundo donde la energía y las materias primas se han convertido en instrumentos geopolíticos, avanzar hacia la autosuficiencia energética es también avanzar hacia una mayor autonomía social y democrática.
El año 2025 nos dejó una lección clara. El apagón nos recordó nuestras debilidades, pero también nos mostró el camino. 2026 debe ser el año de la consolidación y del liderazgo. La Región de Murcia tiene todo a su favor para situarse a la vanguardia de la energía solar y las renovables en España y en Europa. El sol ya está de nuestro lado. Ahora toca que la planificación, la inversión y la voluntad política lo estén también.
Francisco Espín
Presidente de AREMUR Asociación Empresarial de Energías Renovables de la Región de Murcia