La Región de Murcia ha tenido presencia destacada en el VIII Congreso Internacional de Calidad y Sostenibilidad Turística de Córdoba, celebrado del 8 al 12 de abril de 2026.
Ante cuatrocientos profesionales del sector, la directora general de Competitividad y Calidad Turísticas, Eva Reverte, explicó que la cogobernanza no debe ser "una opción, sino una necesidad".
Palabras que sonaron bien en Córdoba. Ese mismo mes, los nuevos estatutos de Cartagena Puerto de Culturas formalizaban en el BORM la adscripción exclusiva del consorcio al Ayuntamiento, tras la salida definitiva de la Comunidad Autónoma de un consorcio que la propia institución había cofundado hace más de veinte años. La ironía no precisa glosa.
¿Qué es la cogobernanza turística?
La cogobernanza turística es la gestión compartida de un destino entre administraciones públicas, empresas del sector y ciudadanía.
La cogobernanza real exige compartir presupuesto, asumir decisiones conjuntas y mantener el compromiso en el tiempo. Lo que no se sostiene con financiación propia, no es cogobernanza.
El propio congreso abordó el riesgo del greenwashing institucional: estrategias que se presentan como sostenibles o colaborativas sin serlo. La paradoja es que la Región de Murcia acudió a ese debate para explicar sus avances.
Los números, con su contexto
Los datos de calidad turística de la Región no son malos. Con 115 certificaciones Q de Calidad Turística y 105 S de Sostenibilidad, la Región ocupa la cuarta posición nacional en ambos indicadores.
En 2025, superó el millón doscientos mil turistas internacionales, con un crecimiento por encima de la media española.
El problema no está en los números. Está en la comparativa.
La Comunidad Valenciana acumula más de 370 certificaciones de calidad y gestiona 184 millones de euros en fondos europeos para sostenibilidad turística. Eso es cogobernanza operativa.
La Región de Murcia destina 100.000 euros anuales al ICTES (Instituto para la Calidad Turística Española y la Sostenibilidad) para financiar asistencia técnica a empresas. Es una inversión útil, pero que no cambia la estructura del modelo.
La sostenibilidad que no aparece en ningún certificado
Cuando se habla de sostenibilidad turística, el debate se centra en la gestión interna de los establecimientos: eficiencia energética, gestión de residuos, accesibilidad.
La sostenibilidad de un destino tiene otra dimensión, menos visible en los informes y más difícil de certificar: el mantenimiento del patrimonio turístico regional, natural y cultural.
El conjunto de recursos que hace competitivo un destino a largo plazo. Sin ese patrimonio en buen estado, no hay certificado que valga.
Y ahí es donde las preguntas se vuelven incómodas.
El Mar Menor —el principal activo natural del litoral regional— lleva años en un proceso de recuperación cuyo desenlace nadie puede garantizar.
Los suelos contaminados de Cartagena y La Unión, herencia de décadas de minería sin remediación efectiva, siguen sin solución definitiva.
La primera catedral de la Región lleva noventa años en ruinas.
La Catedral Vieja: la sostenibilidad y la gobernanza del patrimonio en carne viva
La Catedral Vieja de Cartagena —declarada Bien de Interés Cultural desde 1931 y situada junto al Teatro Romano, que recibe más de 240.000 visitantes al año— acaba de protagonizar un hecho sin precedentes.
En marzo de 2026, casi noventa años después de la Guerra Civil, la Asamblea Regional aprobó por unanimidad impulsar su restauración integral y su devolución al culto.
Hizo falta casi un siglo para que todos los grupos políticos de la Región coincidieran en lo mismo.
La Diócesis, mientras tanto, ha solicitado fondos públicos para actuaciones en la Concatedral de Murcia sin pronunciarse sobre Cartagena.
La pregunta ahora es de gobernanza: ¿quién da el siguiente paso? ¿El Obispado, la Comunidad Autónoma o el Ayuntamiento?
Mientras nadie responde, la primera catedral de la Región sigue sin cubierta, sin uso y con su futuro sin resolver.
El cementerio de los consorcios
Si la "cogobernanza turística" fuera un hábito real, los instrumentos que la hacían posible seguirían vivos. La Región de Murcia llegó a articular cerca de veinte consorcios turísticos territoriales. El balance es revelador.
Cartagena Puerto de Culturas nació con la participación de la CARM, el Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria, la Cámara de Comercio (COEC) y la Universidad Politécnica (UPCT).
En 2011, la Comunidad Autónoma salió del consorcio. En 2026, los nuevos estatutos han formalizado definitivamente esa ruptura.
La Manga Consorcio, creado en 1999 para vertebrar la gestión turística del cordón litoral más singular de España, arrastra el abandono del Consejo regional desde hace más de una década. Existe sobre el papel, sin el socio regional que garantizaría su viabilidad.
El Consorcio Turístico Murcia Cruce de Caminos llegó a invertir más de un millón de euros anuales en la recuperación de yacimientos como el santuario ibero de La Luz o el Centro de Visitantes de Monteagudo.
Fue disuelto por recortes presupuestarios.
El patrón se repite: se crea el ente con respaldo institucional, se celebra durante los años de financiación y se abandona cuando la gestión se vuelve exigente.
Un problema que no es sólo del turismo
Este modelo de cogobernanza de entrada y de retirada no es exclusivo del sector turístico. Es una forma de gobernar en esta Región.
El Parque Tecnológico de Fuente Álamo es el ejemplo más nítido fuera del turismo.
Inaugurado en 2004 como proyecto colaborativo entre la CARM, la COEC, la Cámara de Comercio de Cartagena y empresas tecnológicas, la sociedad promotora fue disuelta en 2017.
Lo que quedó es una infraestructura que costó años y millones, hoy sin estrategia ni liderazgo, que ni siquiera forma parte de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España.
Lo que hace falta
La cogobernanza real no necesita grandes presupuestos. Necesita tres cosas que cuestan más que el dinero.
Primero, permanencia en los consejos de los entes creados.
Segundo, financiación vinculada a resultados, no a ciclos electorales.
Tercero, evaluación externa real antes de cualquier abandono.
Si un consorcio no funciona, la solución es reformarlo con todos los socios. No retirarse en silencio y anunciarlo después como "simplificación administrativa".
Conclusión
La Comunidad Valenciana fue a Córdoba a explicar cómo gestiona 184 millones en colaboración real. La Región de Murcia, a explicar que la cogobernanza es una necesidad. Ambas tienen razón.
La diferencia es que una ya la practica.
¿Puede la Región exportar un modelo de cooperación turística mientras abandona los consorcios que lo harían real?
Fuentes:
ICTES — Instituto para la Calidad Turística Española y la Sostenibilidad. Nota de prensa del VIII Congreso Internacional de Calidad y Sostenibilidad Turística, Córdoba, 8-12 de abril de 2026.
CARM — Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Nota de prensa sobre la participación de Eva Reverte en el congreso del ICTES, 9 de abril de 2026.
CARM — Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes. Nota de prensa sobre subvención al ICTES (100.000 €), diciembre de 2025.
Cartagena Puerto de Culturas, S.A. — Web institucional. Sección "Quiénes somos". Consultada abril 2026.
Murcia Plaza. "Cartagena aprueba definitivamente los nuevos Estatutos de Puerto de Culturas". Marzo 2026.
Murcia Plaza. "De apuesta tecnológica a abandono institucional" (Parque Tecnológico de Fuente Álamo). Enero 2026.
Boletín Oficial del Registro Mercantil. Disolución de Parque Tecnológico de Fuente Álamo, S.A. Febrero 2017.
Ayuntamiento de Cartagena. Nota de prensa sobre licitación del concurso de restauración de la Catedral Vieja. Febrero 2024.
Asamblea Regional de Murcia. Moción aprobada por unanimidad para impulsar la restauración integral de la Catedral de Cartagena y su devolución al culto. 11 de marzo de 2026.
Cartagena Actualidad. “MC rechaza que la Diócesis solicite el 2% Cultural para la Concatedral de Murcia mientras la Catedral de Cartagena sigue abandonada”. Marzo 2026.
Paco Morales Solano
Técnico de Empresas Turísticas