El pasado miércoles, 27 de mayo, el rector-presidente de la UPCT (un servidor) fue entrevistado por Tomás Martínez Pagán en el Salón de Actos de la Escuela Superior de Ingeniería Agronómica de dicha universidad. Al hilo de esa grata experiencia, formulará algunas preguntas.
¿Por qué dirigió el acto Tomás Martínez Pagán? Nacido en La Aparecida, este alto directivo empresarial ha sido un incansable activista cultural de Cartagena. Ha rechazado ofertas de casi todos los partidos, por lo que ha podido seguir propagando sin dependencias los valores e intereses de la trimilenaria. Se dice que el político que no sea invitado a su celebración gastronómica anual no está en la pomada (y, sí lo está, que se tiente la ropa, pues lo mismo ya no lo está en la siguiente edición).
¿Por qué entrevistó a un servidor? Porque fui el rector-presidente de la UPCT (en términos vulgares, el rector fundador). Aclaración: durante la dictadura franquista (y todavía ahora en Cuba) los rectores eran nombrados por el ministro del ramo. A partir de la transición a la democracia y el reconocimiento de la autonomía universitaria, los rectores fueron elegidos por los claustros. No obstante, en las universidades recién fundadas, como carecen de claustro, el Gobierno regional nombra una figura equivalente al rector que dirige la universidad hasta que se aprueben sus estatutos y se constituya el claustro.
¿Quién fue entonces el primer rector electo de la UPCT? El ingeniero industrial Félix Faura, presente en el acto. Como también lo estaba el rector actual, el matemático Kessler y su gerente.
¿Qué miembros del primer equipo rectoral asistieron al acto? El ya citado Faura, el ingeniero Pascual Martí (campeón de ajedrez), el matemático Antonio García (a pesar de la enfermedad crónica que padece) y el jurista José Vicente Albaladejo, que ejercía de gerente.
¿Y cuáles faltaron? El químico Andrés Perales, el ingeniero aeronáutico Antonio Viedma y el jurista Pedro Colao, que ejercía de secretario.
¿A quién echamos de menos? Al fallecido ingeniero José del Pino, que presidió muy eficazmente el primer Consejo Social.
La UPCT se ha ganado la simpatía de las bases de todos los colores políticos"
¿Quién organizó la reunión? La Mesa por Cartagena, una agrupación de cartageneros inquietos por el futuro y la historia de su ciudad, En cierto sentido, los sucesores de Cartagena Futuro, que apoyaron desde un principio a la UPCT. Allí estaban los médicos José Antonio Luque y Carlos León, así como los empresarios Villegas y Morales. No faltaron tampoco el amable Ginés Fernández Garrido y la animosa cabo Hernández, administrativa de primera hora.
¿Qué institución acogió el acto? La UPCT, por decisión de su rector a instancias de la Mesa por Cartagena. Por algún motivo, la Asociación Económica de Amigos del País no había encontrado un hueco en su programación a lo largo de más de un año. Al parecer, sus directivos son más amigos del País (sea eso lo que sea) que de la historia viva de Cartagena. En cambio, la UPCT, con su rector al frente, dio una vez más, la talla.
¿Quién financió el acto? La financiación, muy modesta, corrió a cargo de la Mesa por Cartagena, la UPCT, y diversos partidos políticos, como Sumar, Podemos y Movimiento Ciudadano. Los grandes partidos, en cambio, permanecieron al margen. Y eso que habían sido los promotores de la UPCT (no creo que se hayan arrepentido).
¿Asistieron políticos? Sí. Los hubo de todos los partidos con representación en la Asamblea Regional y en el Ayuntamiento, pero no primeras espadas, sino cargos intermedios y militantes de base. Conclusión: la UPCT se ha ganado la simpatía de las bases de todos los colores políticos.
¿Es eso positivo? Muy positivo. Se corresponde con la estrategia de las dos orillas que apliqué a la fundación de la UPCT. Pero eso lo explicaré en otro Tibio.
¿De quién partió la idea de crear una universidad en Cartagena? Hacia mediados de los 90 la idea estaba en el aire, pero el primero que la formuló públicamente fue el sociólogo José Monreal, a la sazón rector de la Universidad de Murcia (UM, en lo sucesivo). Lo hizo durante un acto de inauguración de curso, en presencia del ministro socialista Suárez Pertierra. Por cierto, Monreal había ocupado distintos puestos políticos por designación del PSOE.
¿Quién impulsó la idea? La consejera Cristina Gutiérrez Cortines, del Partido Popular, que era catedrática de Historia del Arte de la UM. Y después su sucesor, Fernando de la Cierva.
¿Es verdad que la UM se opuso a la creación de la UPCT? Puesto que se creaba por segregación de la única universidad existente en la Región, los profesores de la UM se dividieron en dos grupos. Unos como, como Gutiérrez Cortines y Monreal, estaban a favor; otros, como el rector Ballesta y su equipo, estaban en contra de forma enérgica y tenaz.
¿Y los profesores de Cartagena? Como muchos de ellos vivían en Murcia, también se dividieron. De boquilla, todos estaban en favor; en realidad, no pocos decían “universidad sí, pero no es el momento.” Al igual que Ballesta, esos reticentes perdieron el pulso.
Decidimos crear una politécnica imbricada en la ciudad porque Cartagena estaba en crisis y necesitaba un revulsivo"
¿Cómo me integré en la creación de la UPCT? De 1992 a 1996 fui rector de la universidad de Sevilla, etapa en la que el Gobierno regional socialista decidió crear la universidad de Huelva, ciudad en la que mi universidad impartía varios títulos. En 1994, reunidos en Salamanca, un grupo de rectores decidimos de crear la CRUE. A propuesta del anfitrión, me nombraron su primer presidente. En esa condición, me incorporé a la Mesa del Consejo de Universidades, un órgano mixto del que, presidido por el ministro, formaban parte los rectores y los consejeros regionales. Puesto que las competencias en materia universitaria llegaron a la región murciana hacia 1995, etapa en la que el PP de Ramón Luis Valcárcel ganó las elecciones, Cristina me conoció.
Al parecer, cuando preguntó por mi persona, le dijeron: “Ese es el rector de Sevilla y presidente de la CRUE, Muy listo, pero muy rojo”. Se equivocaban en los calificativos: no pasaba de espabilado y era más bien rosa desvaído. A aquellas alturas ya había dejado de colaborar con Julio Anguita y me había distanciado desde 1981 de Santiago Carrillo porque yo defendía de la creación de un ejército europeo como contrapartida a no integrarnos en la OTAN y rescindir el convenio militar con EEUU, pero él se oponía al ejército europeo (ahora está de moda).
¿Cuándo inicié mi incorporación al proyecto UPCT? Hacia 1997, cuando me había contratado Coopers & Lybrand como consultor universitario. En esa condición entré a trabajar para el equipo de Cristina. Y ya había estudiado varias segregaciones universitarias: no solo la de Huelva, sino también la de Las Palmas frente a La Laguna y la de lo Miguel Hernández frente a la de Alicante (en este caso, con recurso de inconstitucionalidad incluido).
¿Qué decisiones tuvimos que tomar? Esencialmente tres. Primera, crear una universidad en Cartagena o llevarnos a Murcia los títulos que impartía la UM. Segunda, crear una universidad generalista o una politécnica. Tercera, construir un campus fuera de Cartagena o imbricar la universidad en el casco urbano.
¿Por qué decidimos crear una politécnica imbricada en la ciudad? Porque Cartagena estaba en crisis y necesitaba un revulsivo; porque los títulos que se impartían eran básicamente técnicos; porque así ayudábamos a recuperar los edificios militares en desuso, de gran importancia cultural e histórica (durante el acto, el arquitecto Amat insistió en la importancia de esto último y nos recordó que habíamos encargado en 1999 el proyecto Cartagena, ciudad del Saber al arquitecto Pablo Campos, especialista en arquitectura universitaria).
¿Cuál fue la decisión más novedosa que adoptamos? Establecer la complementariedad académica entre la UM, a la que se adscribirían todos los títulos no técnicos, y la UPCT, que solo incorporaría títulos técnicos. Esa medida levantó ampollas en ambas ciudades: Murcia quería ingenierías y Cartagena estudios de Medicina. No obstante, así se optimizaba el uso de los recursos públicos, se evitaban costosas redundancias y se aseguraba la viabilidad de la UPCT. Salió adelante.
El consejero Vázquez sabe que la complementariedad es imprescindible"
¿Se mantiene ese criterio en la nueva ley de universidades? Afirmativo. El consejero Vázquez reúne tres condiciones: es un tipo inteligente, sabe mucho de universidades y es un gran investigador en el campo de la reproducción animal (conclusión: sabe que la complementariedad es imprescindible).
¿Quién elaboró la Memoria de Creación de la UPCT? Un servidor. Además, me molesté en hablar con varios rectores para que la aprobasen en el Consejo de Universidades. Recuerdo a Badiola, el conocido veterinario de Zaragoza, y a Darío Villanueva, un filólogo de Santiago de Compostela que luego presidió la RAE. La aprobaron por escasa mayoría, pues muchos rectores sabían que Ballesta estaba en contra. (Nota: no se ha creado ninguna otra universidad pública desde entonces)
¿Y quién elaboró la ley de creación de la UPCT? El equipo de Cristina, en el que figuraba el matemático Paco Esquembre, con mi colaboración. La ley se aprobó por unanimidad en la Asamblea Regional. El alcalde socialista de Lorca, Miguel Navarro, puso como condición que el Gobierno elaborase un estudio sobre un campus universitario en su ciudad. Aplicando el principio de las dos orillas, los de Cristina aceptaron el trato.
¿Y cómo fueron las negociaciones para concretar la segregación? Muy duras. Por parte de la UM no asistió Ballesta, sino el gerente Roque Ortiz, Isabel Saura y algunos vicerrectores. Pedían una indemnización por los edificios que perdían. Hubo que explicarles que eran para prestar un servicio público y que la Asamblea había decidido transferir esa tarea a la UPCT. En compensación, mantuvimos la subvención nominativa que recibía la UM, a pesar de que la UPCT se haría cargo de las nóminas de todo el personal que se quedase en Cartagena.
¿Cómo se adscribieron los profesores a las dos universidades? Acordamos libertad de elección. Así, el director de Agrónomos optó la UM (cuando me negué a que su Escuela permaneciese en la UM) y el profesor Luján, que luego fue rector de la UM, optó por la UPCT, donde desempeñó un gran papel.
¿Algún escollo imprevisto? La adscripción de la Escuela de Enfermería ubicada en Cartagena. Los negociadores de la UM querían transferirla a la UPCT y yo me negaba en previsión del principio de complementariedad. Fue difícil resolverlo.
¿Por qué me nombraron rector de la UPCT? El rector previsto era Justo Nieto, un ingeniero cartagenero que ejercía de rector de la Politécnica de Valencia, pero a última hora no compareció. En esas circunstancias, acepté hacerme cargo del rectorado durante un año. Como dijo el vicepresidente Gómez Fayrén, yo podía ser una buena solución “transitoria”. Luego me mantuve cinco años, pasados los cuales Valcárcel me nombró consejero (dada mi tendencia rosácea, renuncié a presentarme a las elecciones regionales por el PP, como me ofreció también Valcárcel; generosamente, como consejero me dejó aplicar la teoría de las dos orillas, por lo que pude pactar a la vez con CCOO y con ANPE).
¿Siguieron las tensiones entre la UM y la UPCT? Negativo. El rector Cobacho, junto con su vicerrector Vázquez, establecieron relaciones de colaboración y fraternidad con el rector Faura. Acertaron ambas partes.