MURCIA. El Ayuntamiento de Murcia ha puesto en marcha el proyecto para rehabilitar uno de los elementos más emblemáticos de la pedanía de Algezares: la antigua chimenea de la fábrica de los Barceló. Esta estructura, que data de 1946, es un símbolo de la historia productiva de la zona y cuenta con el máximo grado de protección patrimonial. Ahora, tras años de exposición a la intemperie, será sometida a una intervención integral para garantizar su estabilidad y frenar el deterioro de su ladrillo artesanal.
La actuación, anunciada por la concejal de Patrimonio, Rebeca Pérez, cuenta con un presupuesto de 31.111 euros y un plazo de ejecución de apenas un mes. Esta obra se suma a otras intervenciones previstas para 2026 en el municipio, que buscan rescatar antiguas construcciones industriales como La Innovadora, La Constancia o el Molino Armero, integrándolas de nuevo en el paisaje urbano de los barrios y pedanías.
Una intervención de precisión a 30 metros de altura
Los trabajos más complejos se realizarán en la parte superior de la chimenea, que alcanza los 30 metros de altura. Para ello, se utilizará un brazo articulado que permitirá a los operarios "coser" las grietas de la estructura mediante varillas de fibra de vidrio y grapas de acero inoxidable. Además de reforzar la cohesión del ladrillo macizo, se instalará una tapa protectora en la corona para evitar que las filtraciones de agua sigan degradando el monumento desde el interior.
En la base, los técnicos trabajarán para recuperar la coherencia estética del conjunto. Se eliminarán humedades, grafitis y una puerta metálica moderna que no corresponde al diseño original. Para que la restauración sea fiel a la historia, cualquier pieza que deba sustituirse será reemplazada por ladrillos fabricados de forma artesanal, respetando el patrón constructivo con el que fue levantada hace ocho décadas.
Testigo de la memoria de la huerta
Construida por el equipo de José Riquelme Almagro y Diego López López, esta chimenea es el último gran vestigio de una de las industrias más potentes de la pedanía durante la primera mitad del siglo XX. En sus instalaciones se elaboraban productos que llevaron el nombre de Algezares por toda la Región, como el popular "Anisete Algezareña" o el brandy dedicado a Saavedra Fajardo.
Con esta restauración, el municipio no solo salva una estructura arquitectónica de gran valor, sino que protege un testimonio de la arquitectura tradicional de ladrillo y la memoria de una época en la que Algezares fue un referente industrial vinculado a los productos de la huerta murciana.