MURCIA. “No hace falta irse a la otra punta del mundo para estar rodeado de verde”, comenta Julio Pedauyé (Almoradí, 1962, aunque residente en Murcia). Este veterinario y doctor de alimentos compró hace 25 años una parcela en la pedanía murciana de la Era Alta que empezó a a cuidar plantando árboles y otras especies. Así nace Diario de huerto-jardín, su primer libro, un diario personal en el que, entre recuerdos y vivencias, busca describir la naturaleza que le rodea en su particular rincón huertano, en pleno corazón de la Vega del Segura. Para ello, durante un año ha prestado mucha atención a “su paisaje, su paisanaje, sus costumbres y también a las tradiciones, las plantas y los animales”, porque "Murcia no se puede entender sin su huerta”, como así remarca en una entrevista con Murcia Plaza.
"Busco sorprender a la gente, sobre todo a los jóvenes, para que conozcan aquello que tienen muy cerca" porque, además, "el hombre se ha separado del medio ambiente, pero nuestros cuerpos y nuestros ojos no están preparados para estar delante de las pantallas", reflexiona Pedauyé. La presentación oficial de su ópera prima tendrá lugar el próximo jueves 23 de abril (a las 19:00h), precisamente el ‘Día del Libro’, en la Fundación Cajamurcia y contará con la presencia del prestigioso naturalista Joaquín Araujo y el periodista Miguel Ángel Ruiz. “Me acompañan ellos dos porque yo disparé a lo mejor que había tanto en el ámbito nacional como regional".
-¿De qué va este Diario de un huerto-jardín?
-El libro nace de la inquietud de mostrar la huerta a los murcianos, porque a Murcia le pasa como a muchas otras ciudades: vive de espaldas a su campo. Lo que pretendo contar es lo que conozco de la huerta y de Murcia en el aspecto naturalista, histórico, costumbrista y de riego, mostrando cuestiones que a veces pasan desapercibidas.
También he añadido algunos puntos de mi propio pensamiento, mientras iba arrancando la mala hierba, por ejemplo, y algunas conversaciones que tengo con un olivo con el que trato, de manera sencilla, sobre la fisiología vegetal o descubrimientos que se han hecho sobre la inteligencia de las plantas. Además, en el libro se detallan los distintos cambios que sufre la naturaleza dependiendo de la estación del año. De hecho, uno de los temas más interesantes son los riegos en verano, ya que la huerta sin riegos no puede sobrevivir.
El mundo no era abrir la nevera y tenerla llena de alimentos"
-¿Por qué se animó a escribir este diario?
-Porque tenía la necesidad de juntar todo mi conocimiento con todas esas historias que me han contado sobre la huerta. Por ejemplo, quería resaltar la importancia que ha tenido la huerta a lo largo de sus años, ya que antiguamente el día a día de las personas pasaba por la búsqueda del alimento. El mundo no era abrir la nevera y tenerla llena de alimentos. Y una vez que tenían la comida, si sobraba algo de dinero, iba para muebles o para la falda de las hijas. Lo único que había en aquellos tiempos era comer, vestirte y pagar la renta si la tierra no era tuya.
-¿Cómo se inspiró para la escritura?
-La inspiración se la tengo que agradecer en parte a Murcia Plaza, ya que ahí empecé a escribir artículos de opinión y a tener aprendizaje. Al final, cuanto más redactas mejor escribes.
-¿Tiene en mente escribir más libros?
-Sí, ya tengo preparada una trilogía de relatos breves que me salió muy rápida. Ya que le había sacado punta al lápiz había que aprovecharla. También he decidido dar el paso del relato corto a una novela más grande, y para ello tengo preparada una novela sobre dos historias.
No puedes hablar de Murcia y su huerta si no cuentas cómo nace"
-¿Qué mensaje quiere transmitir?
-Busco sorprender a la gente, sobre todo a los jóvenes, para que conozcan aquello que tienen muy cerca. También quiero que los más pequeños puedan despegarse de las pantallas y aprovechar para conocer la naturaleza. En definitiva, quería asombrar a los murcianos mostrando lo que hay a su alrededor, porque Murcia no se puede entender sin la huerta.
Para ello me he apoyado también en notas históricas, como los inicios por medio de los árabes del Este del siglo XI. Al final no se puede hablar de Murcia y su huerta si no cuentas cómo nace. Para mí su historia es algo sorprendente. Estos conocimientos históricos salen de lo que nos ha contado la gente de la Era Alta. Lo bueno de este libro es que con el tiempo ganará porque aquí cuento cosas que en un futuro ya no existirán. Y al contrario, hay algunos temas que ni con el paso del tiempo cambiarán.
-¿Es optimista con la huerta?
-Hay mucha gente que es pesimista con la huerta, pero yo no. Esta irá cambiando, pero como todo en el mundo. Tiene sus luces y sus sombras, pero, aun así, aunque el hombre se empeñe en destruir la huerta jamás lo conseguirá, y al final tarde o temprano recuperará lo que es suyo. Porque hay que tener en cuenta que lo verde estaba antes que nosotros y seguirá después que nosotros. No podremos nunca con la parte salvaje de la naturaleza.
Una noticia positiva es que cada vez se están concienciando más con la naturaleza. Un ejemplo de ello es que el Ayuntamiento y los poderes públicos han sacado hace poco una ordenanza que prohíbe tapar las acequias, algo que antes era normal.
-En el libro también podemos leer cómo mezcla los hechos históricos con la ficción.
-Sí, en mi libro, por medio de un sueño que tengo, explico la famosa batalla del Huerto de las Bombas, dentro de la Guerra de Sucesión española. Las tropas austracistas bajaban de Elche hacia Murcia para luchar contra las fuerzas borbónicas, lideradas por el cardenal Belluga. Una noche, uno de sus ayudantes, que de vez en cuando echaba una mano a su padre en la huerta, ve cómo este, al abrir la acequia, inunda un poco la huerta. Entonces, el padre le plantea al chico que le comente esa idea a Belluga. El joven obedece y al día siguiente le propone la idea de soltar el agua de las acequias para inundar la huerta e impedir el paso de las tropas. Y así fue: el cardenal obedeció y el terreno quedó completamente embarrado, por lo que el ejército no tuvo posibilidades de avanzar.
-¿Qué le hizo apasionarse por la huerta murciana?
-El apasionarte por la naturaleza pasa por vivirla, y así no habrá que hacer ningún esfuerzo. Conforme lo vives te encuentras bien. De hecho, ahora hay cientos de estudios y metaestudios que demuestran los beneficios del mundo natural sobre las personas, ya que siempre hemos vivido en la naturaleza. Además, cuando tú te pones a trabajar una tierra, se te olvida cualquier inquietud que lleves en la cabeza (una pelea con tu vecino o un problema económico, por ejemplo).
Está demostrado neurológicamente que cuando trabajas con las manos, focalizas la mente en ellas. Por ejemplo, en Japón ya están empezando a recetar terapeúticamente en los centros de salud los paseos por la naturaleza para bajar el estrés. Los estudios también demuestran que, en muchas de las grandes ciudades del mundo, cuanta más cantidad de zonas verdes hay, menos delincuencia se produce.
Lo que ocurre es que desde hace escasos años, el hombre se ha separado del medio ambiente, pero nuestros cuerpos y nuestros ojos no están preparados para estar delante de las pantallas. El ser humano necesita mirarse a los ojos. La forma natural de relacionarse es la que ha sostenido a la humanidad.
El mundo artificial que hemos creado es totalmente ajeno a la naturaleza"
-¿Le ha ayudado su propia experiencia personal para este libro?
-Sí, porque mi padre era agricultor y, tras heredar un trozo de tierra de mi abuelo y otro de mi abuela, más otro tozo que tenía mi madre, me llevaba a la huerta para que le ayudara en las diferentes tareas que había que hacer allí. Recuerdo que algunas veces cuando volvía de fiesta a las 6:30, directamente me iba a echarle una mano. Yo creía que me moría, pero con el tiempo te das cuenta que puedes salir adelante como sea.
-¿Qué sentía conforme iban pasando los días e iba escribiendo?
-Hubo un momento que vi que el libro se me iba de las manos. Yo empecé a escribirlo cuando planto unos tomates y les tomo unas fotos. La idea original era meter muchas imágenes, porque tengo unas 1.400 fotografías, pero salía muy caro. Por tanto decidí agrupar todas ellas en tres grupos: jardín, huerto y huerta.
Como dice Joaquín Araujo, si cuidamos a las plantas y a los animales, nos estamos cuidando a nosotros mismos"
-¿Por qué es tan importante dar a conocer el buen cuidado de la huerta?
-Porque como dice Joaquín Araujo, un hombre que dedica su vida a tratar la naturaleza y a mostrar su amor por lo verde y por las plantas, hay que cuidar a los que nos cuidan. Hay que cuidar a la naturaleza porque ella te cuida a ti: si no tuviéramos árboles, no tendríamos oxígeno ni un aire depurado. Si cuidamos a las plantas y a los animales, nos estamos cuidando a nosotros mismos.
-¿Cuáles son sus sensaciones tras la finalización y la publicación de la obra?
-Las sensaciones son buenísimas. Estoy muy contento de haberlo escrito. En el libro hay partes mejores y peores, pero hay algunas a las que yo no le pongo ni un pero porque hay mucha información. Para escribir me he leído 70 libros. Yo quería completar un año, pero cuando pasó el verano, pensé que se me estaba yendo de las manos.
Y aprovecho para aclarar un tema que para mí es erróneo. Nos equivocamos cuando le decimos a una persona que está mal que se ha quedado vegetal, porque las plantas tienen más vitalidad y fuerza que nosotros. La comparación no puede ser peor, ya que estas cuentan con unos 15 o 16 sentidos frente a nosotros que solo tenemos 5. Por ejemplo, las plantas son capaces de detectar terremotos, incendios e incluso tóxicos en el suelo a unas distancias impresionantes. Esto se debe a que ellas han tenido que desarrollar una resiliencia y fortaleza que a nosotros no nos ha hecho falta, porque ellas no pueden huir de los problemas.
-Una vez que se ha empapado de bien de cómo mantener la huerta murciana, ¿por dónde cree que pasa su futuro?
-Su futuro es bueno, aunque tampoco podemos imaginar una vuelta al siglo XVIII porque eso es impensable. Yo creo que se trata de concienciarnos todos un poco y de hacer las cosas lo mejor posible cada uno en nuestro entorno.