MURCIA. El regreso de las máquinas y los operarios al sector norte de Churra ha encendido las expectativas sobre el futuro inmobiliario de la capital, pero el sector prefiere apelar a la prudencia. Aunque el planeamiento urbanístico contempla una bolsa de suelo con capacidad para desarrollar hasta 4.000 viviendas en el entorno de Nueva Condomina, los promotores descartan un 'boom' inmediato. "Aún no se puede hablar de un despertar definitivo, pero sí es evidente que la zona se está reactivando de forma progresiva", apunta un destacado promotor del sector inmobiliario murciano a este diario.
El desbloqueo de las obras de urbanización pendientes tras casi dos décadas de parálisis responde a una necesidad física: las grandes avenidas de la expansión tradicional del norte, como Juan de Borbón y Juan Carlos I, encaran su colmatación, obligando a los promotores a mirar al fin al "gigante dormido" al otro lado de la autovía. Sin embargo, el reto ya no es solo levantar ladrillo, sino cómo absorber humanamente el nacimiento de este nuevo núcleo residencial periférico.
Solteros y familias jóvenes: el nuevo perfil
Frente a los desarrollos de los primeros años de los dos mil, muy enfocados a la especulación o a la segunda residencia, el mercado actual busca responder a una demanda muy concreta de primera vivienda. Según detallan fuentes del sector, el perfil del comprador potencial que mira hacia Nueva Condomina se divide en dos tipologías muy claras: por un lado, hogares unifamiliares (personas solas que buscan su primera propiedad) y, por otro, familias jóvenes que buscan precios más competitivos que los del centro de la ciudad.
Este perfil sociológico condicionará el tipo de edificaciones y, sobre todo, las exigencias que los nuevos vecinos trasladarán a la administración local a medio y largo plazo.
La llegada de miles de nuevos residentes a una zona que originalmente fue diseñada por y para el vehículo privado y las grandes superficies comerciales obligará a una reconfiguración de los servicios públicos. Las mismas fuentes advierten de que este crecimiento residencial exigirá "mover servicios a esa zona poco a poco".
Aunque en materia educativa la flexibilidad es mayor debido a que las familias jóvenes de la periferia asumen de inicio el uso del coche para los desplazamientos escolares, la gran batalla se librará en la movilidad y la conectividad pública. El sector avisa: para consolidar este desarrollo urbano de forma sostenible se necesitarán dotaciones de transporte público potentes que vayan mucho más allá de la actual Línea 1 del tranvía, reforzando las conexiones de autobús y los accesos internos secundarios para evitar el colapso crónico del extremo norte.