El futuro proyecto de espacio patrimonial subacuático planteado en la costa de San Javier deberá encontrar un equilibrio entre divulgación, turismo y conservación ambiental. Así lo considera el arqueólogo Miguel San Nicolás del Toro, autor del informe sobre patrimonio cultural y arqueología subacuática encargado por el Ayuntamiento, quien insiste en que cualquier iniciativa de este tipo debe desarrollarse bajo estrictos controles de acceso y protección para evitar la degradación del entorno marino.
El especialista compara este tipo de actuaciones con otros espacios patrimoniales especialmente sensibles, como la cueva de Altamira o determinados yacimientos submarinos del Mediterráneo español, donde las visitas están limitadas y reguladas para garantizar la conservación de los restos históricos. “No se prohíbe el paso, sino que se estudia cuántas personas pueden visitar el lugar”, explica el arqueólogo.
El informe presentado por el Ayuntamiento analiza tanto el patrimonio sumergido como otros elementos históricos del municipio y plantea diferentes líneas de actuación futuras. Entre ellas figura la posibilidad de impulsar un museo vinculado al mar y al patrimonio marítimo de San Javier, así como un proyecto de museo subacuático y de anclas pensado para acercar este legado a vecinos y visitantes mediante inmersiones controladas y de bajo riesgo.
San Nicolás del Toro reconoce que la propuesta le sorprendió positivamente cuando el Consistorio se la trasladó. A su juicio, uno de los aspectos más interesantes del proyecto es precisamente su capacidad para compatibilizar divulgación patrimonial y biodiversidad marina. “Tiene una doble vertiente”, señala, al considerar que puede ayudar tanto a difundir el patrimonio histórico como a generar conciencia ambiental sobre el entorno marítimo.
El arqueólogo pone el foco especialmente en la necesidad de controlar la llamada "capacidad de carga" del espacio, es decir, el volumen de visitantes que podría asumir sin sufrir daños. Una cuestión que considera clave en cualquier actuación relacionada con patrimonio subacuático debido a la fragilidad de este tipo de enclaves. Las corrientes marinas, la erosión o los procesos químicos del agua afectan continuamente a los restos arqueológicos sumergidos, dificultando su conservación a largo plazo.
En este sentido, recuerda que la arqueología subacuática requiere actuaciones especialmente delicadas y complejas. Como ejemplo menciona los trabajos desarrollados en el yacimiento del Bajo de la Campana, donde distintos equipos especializados tuvieron que afrontar operaciones de enorme dificultad técnica para recuperar materiales históricos del fondo marino.
Aunque el proyecto todavía se encuentra en una fase inicial, el arqueólogo explica que el siguiente paso pasa por completar toda la tramitación administrativa necesaria. Entre otras cuestiones, será necesario contar con autorizaciones de Costas y definir posteriormente la financiación que permitiría ejecutar las actuaciones previstas. El Ayuntamiento ya ha deslizado la posibilidad de recurrir a fondos europeos para impulsar parte del proyecto.
San Nicolás del Toro considera además que San Javier posee un potencial patrimonial poco conocido incluso dentro de la propia Región de Murcia. El informe, que inicialmente iba a centrarse únicamente en pecios, acabó ampliándose a todos los bienes patrimoniales del municipio, tanto terrestres como marítimos, con el objetivo de ofrecer una visión más global de su riqueza histórica.
Para el arqueólogo, el reto ahora es conseguir que ese patrimonio genere un vínculo real con la ciudadanía. “Cuanto más aprecio se tenga, ese patrimonio va a crecer más”, afirma, convencido de que la conservación del legado histórico depende también de la implicación social y del interés que despierte entre vecinos y visitantes.
