MURCIA. "Hablar de Miguel Valverde es hablar de un momento feliz de la pintura murciana", aseguró el también artista Saura Mira sobre uno de los pintores murcianos más desconocidos de la generación de posguerra, a pesar de que fue discípulo de Pedro Sánchez Picazo, compartió historia con Mariano Ballester y Molina Sanchez, entre otros, y fue copista autorizado del Museo del Prado. Ahora, el Ayuntamiento de Murcia salda una deuda con este pintor nacido en Monteagudo, que trabajó en Madrid y Estados Unidos, y que siguió creando su universo pictórico hasta el final de su vida en su estudio de El Esparragal.
Para conocer mejor la trayectoria y el universo creativo de una de las grandes figuras por redescubrir dentro de la pintura murciana del siglo XX, el Museo de la Ciudad de Murcia acoge la exposición Miguel Valverde. Colección López y Rubio, una muestra que reúne 33 obras del pintor murciano y que podrá visitarse hasta el próximo 13 de septiembre.
La exposición está integrada por una selección de lienzos pertenecientes a la colección de la familia López y Rubio, que custodia un importante conjunto de obras de distintos autores y en la que destacan especialmente las adquiridas a Miguel Valverde Cánovas. "Esta exposición ha sido posible gracias a la sensibilidad y generosidad de esta familia que ha querido compartir con murcianos y visitantes una colección de enorme valor. Su colaboración nos brinda la oportunidad de acercar al público la figura de Miguel Valverde y seguir reivindicando a aquellos artistas de nuestra tierra que merecen ocupar el lugar que les corresponde en la historia cultural de Murcia", ha agradecido el concejal de Cultura, Diego Avilés.
Formado de la mano Pedro Sánchez Picazo, Miguel Valverde compartió generación con artistas como Mariano Ballester, Molina Sánchez, Gómez Cano, Sofía Morales, Josefa Luna o Sara Pacheco. Además, al igual que Ramón Gaya, fue copista autorizado en el Museo del Prado, desarrollando allí una trayectoria artística marcada por la fidelidad a sus raíces murcianas, tanto durante sus estancias en Madrid como en Estados Unidos, o en los últimos años de su vida, desde su estudio en El Esparragal.
El valor de esta muestra se encuentra en la recuperación de la figura de un pintor "olvidado" que sin embargo llevó su murcianía por bandera. Aunque destacó como retratista -de numerosas personalidades murcianas como el Pepín Liria y el ciclista Alejandro Valverde-, con obras conservadas en instituciones como el Museo de Bellas Artes de Murcia o la colección artística del Ayuntamiento de Murcia, la muestra centra su atención en dos de los grandes temas de su producción: el paisaje y el bodegón.
Los paisajes de Valverde -según destacan desde el Museo de la Ciudad- recorren escenarios cargados de historia, desde la Huerta de Murcia hasta Venecia o los campos castellanos. Lugares como el Valle de Ricote, el Mar Menor o Segovia cobran vida a través de una pincelada con gran fuerza expresiva, influida por sus maestros y por los viajes que realizó a ciudades como París y Roma. Por su parte, los bodegones, protagonizados en muchos casos por composiciones florales, revelan una mirada capaz de dotar de intensidad y belleza a los elementos más cotidianos, transformando lo efímero en una imagen perdurable.
"Con esta exposición, contribuimos a recuperar y difundir el legado de un artista que llevó su identidad murciana por bandera y cuya obra continúa despertando el interés de investigadores y amantes del arte", apuntó Diego Avilés, quien animó a visitar la muestra, que se presenta como una oportunidad para redescubrir la figura y la producción de uno de los pintores murcianos más singulares de la generación de la posguerra.