MURCIA. Aunque parezca increíble, Salvador Gómez Pérez (Murcia, 1961) se jubila el próximo otoño. El director territorial en la Región de la compañía tecnológica Lãberit Sistemas, uno de los ingenieros de telecomunicación más reconocidos en Murcia, pondrá fin a una carrera de cuatro décadas dedicada al mundo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Salva, como así le conocen, ha sido testigo en primera línea de las grandes revoluciones tecnológicas, desde la implantación de los primeros ordenadores hasta la inteligencia artificial, pasando por la irrupción de internet y la telefonía móvil. También ha vivido en primera persona buena parte de la industrialización de la Región. Con su trayectoria laboral se ha ganado el prestigio y el reconocimiento de la profesión, pero también el cariño de mucha gente. Por eso su empresa, Lãberit, ha preparado este viernes con mucho mimo un acto de homenaje en el edificio Marla Center para rendir tributo a su legado con la presencia de clientes, partners y sobre todo numerosos compañeros de viaje que no quieren faltar a la cita. El evento también servirá para anunciar el nombre de su sucesora en la Región: la también ‘teleco’ María Eugenia Requena-Pérez, quien a partir de septiembre tomará las riendas de Lãberit en la Región. No obstante, Salvador Gómez seguirá muy activo, pues continuará como decano de la Demarcación del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de la Región de Murcia y como presidente de la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación regional. Además, acaba de tomar posesión como vocal en la junta nacional del Colegio, una vez finalizado el proceso electoral.
-¿Qué sentirá cuando llegue el gran día de la jubilación?
-No lo sé, sinceramente, porque nunca he parado en mi vida. Pero sí sentiré mucha emoción. Tengo mucha inquietud porque es un salto tras muchos años y tras muchos proyectos a los que he dedicado tanto tiempo. De pronto me encontraré sin esa 'pata' de mi vida, aunque mantendré mi actividad en el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación. Da un poco de 'yuyu'.
-Hoy le espera el cariño de su empresa, de los trabajadores y de los clientes.
-Va a ser muy entrañable porque todos los que vienen son amigos, con independencia de su rol, ya sean empresas, clientes, compañeros... A algunos de ellos los conozco desde hace la friolera de treinta años. Son compañeros de viaje. También será un acto simbólico para anunciar el relevo. María Eugenia Requena-Pérez es una persona con mucha experiencia en el sector. El proyecto de Lãberit se va a potenciar, porque tenemos muchas iniciativas preparadas para los próximos años.
-Formado en Madrid, pero nacido y criado en el Barrio del Carmen, en Murcia. ¿Siempre quiso ser ingeniero?
-Soy murciano de Murcia ciudad y soy carmelitano. Nací en el Barrio del Carmen, y eso marca. De pequeñito se me metió en la cabeza la idea de ser ingeniero. Siempre respondía así cuando me preguntaban qué quería ser de mayor. Me gustaban las ciencias: las matemáticas, la física y siempre me tiró la tecnología. En COU, estudiando en el colegio Monteagudo, mi hermano Ramón y yo, que somos mellizos y lo hemos hecho todo juntos desde niños, elegimos entrar en una ingeniería, que en su momento pensábamos que la Industrial era la más conveniente, en gran parte porque era la más popular. El primer año de Ingenierías era selectivo en aquella época y se realizaba en la Universidad de Murcia en la Facultad de Ciencias. Salió todo muy bien, pero tenía un profesor muy duro, aunque muy bueno, en Dibujo Técnico. Así que valoré la Ingeniería de Telecomunicación y en ese momento la descubrí, porque era una carrera nueva, ilusionante y el dibujo no era fundamental, pero sí tenía muchas matemáticas, física, química… Mi hermano se fue a Industriales y yo a ‘Teleco’. Fue la primera vez que nos separamos.
-Y se fue a Madrid.
-Industriales se podía estudiar en Valencia y Madrid, pero Telecomunicación solamente se podía hacer en Madrid, porque la Escuela de Barcelona era mucho más pequeña y no me correspondía. Mi hermano pidió un traslado y yo me matriculé en la Universidad Politécnica de Madrid.
No me preocupa el impacto de la IA en el empleo; he vivido muchas crisis de la informática y en todas hemos salido fortalecidos"
-¿Cómo era el mundo de la telecomunicación en aquellos años 80?
-Era un mundo desconocido para muchísima gente. Nadie sabía realmente lo que hacían los ingenieros de telecomunicación. De hecho, todavía hay gente que no lo sabe. Nuestro sector era la punta de lanza de la tecnología, y eso que la revolución digital acelerada aún no se había dado. Vivíamos en un mundo analógico. Muchos ‘telecos’ de la época trabajaban en Telefónica, que era la empresa de referencia. Pero en los años 80, el Gobierno comenzó a invertir mucho dinero en Defensa, curiosamente como está sucediendo ahora. Se acababa de crear el Ministerio de Defensa y su primera apuesta fue la tecnología, lo que generó mucha demanda de ingenieros.
-Su primer empleo fue en Defensa.
-Terminé la carrera en el año 86 y en el 87 hice el IMECAR, el servicio militar entrando en la escala de complemento de la Armada. Estuve en la escuela naval de Marín (Pontevedra), que fue un verdadero reto para mí, por su gran exigencia. Fue muy duro, porque te formaban para entrar como oficial de la Marina durante cinco meses intensivos. Entré en el Cuerpo de Ingenieros Eléctricos de la Armada. Una vez finalizada la formación, necesitaban un ‘teleco’ con unas características y me reclamó el Estado Mayor de la Armada. Fue un año muy bueno, muy interesante, y tuve una formación acelerada porque se estaba desarrollando toda la tecnología que requiere una flota moderna. Por ser 'teleco' me asignaron al Departamento de Guerra Electrónica, donde tenía funciones con tratamiento confidencial NATO. Por las características del puesto tenía acceso a los principales estudios punteros a nivel mundial sobre guerra electrónica y aprendí mucho sobre tratamiento de señal y electrónica.

- Salvador Gómez. -
- Foto: CPM IMAGEN
-Su siguiente destino fue la empresa Page Ibérica, también como ingeniero de proyectos en el ámbito de la Defensa.
-Estuve un año en la Armada y me licencié. Page Ibérica, una empresa puntera del sector telecomunicaciones, me llamó, porque valoraron mi experiencia con la Armada. Trabajé con ellos un año, hasta que salió una oportunidad como jefe de sistemas en el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior), cuya infraestructura informática era muy potente porque daba servicio (y seguirá dando) a todas las embajadas españolas por tener agregados comerciales en el exterior. Nos comunicábamos con cualquier punto del planeta (Milán, Londres, Tokio…) y nos podían llamar a cualquier hora. Así fue como entré a nivel profesional en el mundo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).
-En una era anterior a los móviles y con los ordenadores de sobremesa todavía en pañales…
-Los móviles no existían. Era la época de los grandes ordenadores corporativos (mainframes) e internet solamente tenía un uso académico, no profesional ni mucho menos doméstico. Eran los años de los ordenadores voluminosos, muy robustos y las grandes constructoras informáticas: IBM, BULL, Digital, Unisys…
-Del ICEX pasa a la empresa francesa BULL.
-Tras un año en el ICEX, en 1990 sale una plaza de ingeniero de sistemas en BULL, porque la empresa había creado una oficina en la Región de Murcia. BULL era la empresa de referencia de los principales centros de procesos de datos a nivel público regional: Comunidad Autónoma, con su recién creado CRI (Centro Regional Informático), los Ayuntamientos de Murcia y Cartagena, la Universidad de Murcia… Todos tenían máquinas de BULL y necesitaban un ingeniero de sistemas en Murcia.
-Decidió volver a Murcia.
-Yo era un murciano que nunca había trabajado en Murcia. Se me planteó un dilema porque tenía un trabajo muy bueno en Madrid. Estaba establecido a nivel familiar y vivía allí en un apartamento céntrico, ya casado con mi mujer, que es murciana también, aunque nacida en Granada. Finalmente decidimos regresar a la Región. Nos instalamos en la plaza de Santa Isabel, donde todavía estamos.
En las crisis como el apagón te das cuenta de que este tipo de ingeniería te puede resolver los problemas”
-Y ejerció en BULL hasta el 2002.
-Surgió una crisis importante en la informática: los mainframes decayeron con la aparición de internet y el desarrollo de los servidores departamentales y los PC. Hablamos de final de los 90. Todos empiezan a trabajar con Windows y con UNIX. Los constructores clásicos van desapareciendo y sufren, incluso la propia IBM, y tienen necesariamente que reorientar su negocio.
-¿Cómo recuerda los años 90 desde el punto de vista tecnológico?
-Hubo muchos cambios porque irrumpió el paradigma del cliente-servidor. Se pasa de los terminales en blanco y negro, o ámbar y verde, a las pantallas a color de Windows, con una interfaz gráfica mucho más amigable y con el uso del ratón. El PC de sobremesa empieza a consolidarse como una herramienta profesional, también en los hogares. Eran caros, pero poco a poco bajó el precio.
En el ámbito informático, nace la World Wide Web (www), que es un invento europeo, desarrollada en el CERN. Es algo que aquí quiero reivindicar: la evolución tecnológica en el ámbito TIC también se debe en gran parte a los europeos. Y el segundo gran cambio es el nacimiento de los móviles. Aparecen con un desarrollo muy profesional, con una tecnología muy elaborada y muy cara; poco a poco se asientan hasta llegar tanto a las empresas como al ámbito doméstico.
-El móvil, el gran invento que cambió nuestras vidas.
-La primera generación surge en los 80, con terminales muy grandes y pesados. Después llegó la segunda generación, a finales de la década, con GSM, que estableció la normativa de los móviles modernos. Otro desarrollo principalmente europeo. Los terminales se popularizaron muy rápido. La empresa ‘número uno’ era Nokia, una empresa finlandesa, pero también había otras muy importantes como Siemens, Alcatel… Estas también europeas.

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-En 2002 da otro salto profesional y se incorpora a la filial española de la multinacional francesa Grupo Steria como profit center manager (jefe de departamento).
-Las constructoras se dan cuenta de que ya es muy costoso construir y los servidores (principalmente UNIX o Windows) y los PC no tienen un margen suficiente para ellas. Ante esos cambios, se redirigen a los servicios. El Grupo Steria compra una parte de BULL para hacer servicios, proyectos, desarrollo, programas… Esa redefinición hace que nosotros, que nos habíamos dedicado originalmente a dar servicio a las grandes máquinas, pasáramos a elaborar programas para cualquier cliente que lo necesitase. Se empiezan a popularizar lenguajes como Java, PHP y bases de datos como Oracle y SQL Server, para desarrollar soluciones para los clientes.
-En 2014 se suma a la empresa que es hoy Lãberit Sistemas.
-Sí, hubo una crisis importante en Steria y recibí una oferta para incorporarme a una empresa de reciente creación, que se implantaba en Murcia, y que entonces se llamaba Alfatec, hoy Lãberit. Necesitaban un desarrollo regional y yo llevaba más de 20 años funcionando en la Región. Me gustó el proyecto… y así hasta 2026. Doce años maravillosos. Lãberit hizo una gran apuesta por la Región con un proyecto muy ilusionante. Desarrollamos todo prácticamente desde cero desde el 2014. Crecimos siempre con el apoyo de mis jefes y mis compañeros. La trayectoria ha sido muy buena; la oficina de Murcia hoy es una de las más potentes de España del grupo Laberit.
-Ha sido testigo de grandes transformaciones en la Región, tanto industriales como tecnológicas. ¿Cómo ha cambiado la Región?
-Murcia ha tenido, originalmente, una trayectoria agrícola pero siempre ha sido una región bastante emprendedora en la industria y el comercio, a diferencia de otras comunidades. De hecho, y como un ejemplo muy representativo, las primeras empresas de alimentación que emergen a nivel nacional, las más potentes, se desarrollan en la Región de Murcia y se convierten en líderes. Esta industrialización del sector alimentario genera la necesidad de herramientas y tecnologías para poder soportar los procesos productivos y ser más eficientes, por esto, las compañías continúan avanzado con la evolución propia de las TIC.
-De todas las transformaciones que ha vivido, ¿cuál ha sido la más revolucionaria en la Región?
-Yo viví los orígenes del primer Centro Regional Informático de la CARM. Se dotó una máquina corporativa, un mainframe de BULL, que daba servicio a toda la Comunidad Autónoma, incluso a bastantes ayuntamientos. Estamos hablando de los años 80. Todo estaba concentrado en un único centro, donde todos los informáticos públicos residían allí y se daba un servicio de mucha calidad. Después la informática se abrió con el desarrollo de la informática departamental de las distintas consejerías y el decaimiento de la arquitectura del mainframe. Las redes de comunicaciones empezaron a funcionar: internet, los sistemas departamentales, el modelo cliente-servidor… Todo eso hizo que cada consejería adoptase una informática propia. Hoy día, curiosamente, se ha vuelto a concentrar en un único centro toda la informática pública regional. De hecho, ahora está en marcha la iniciativa de la Agencia de Transformación Digital, que concentrará en Espinardo toda la fuerza de la tecnología en un único sitio.
Otra gran revolución fue la adaptación de los servicios electrónicos para el acceso remoto por parte de los ciudadanos. Se montaron las sedes electrónicas y empezó a cambiar radicalmente la relación del administrado con la Administración. Muchos procesos y muchos trámites que se hacían presenciales se pasaron a realizarse de manera telemática. Todo eso ha ido potenciando el desarrollo tecnológico.
Europa debe consolidar la soberanía tecnológica; si no, nos van a fagocitar tanto chinos como norteamericanos”
-¿La Región está a la vanguardia en el desarrollo tecnológico?
-Creo que sí. La Región es una de las que más se ha desarrollado ese campo. Le ha beneficiado ser uniprovincial porque le da capacidad de concentración. Los sucesivos gobiernos autonómicos han entendido esto y sabido apoyar el desarrollo tecnológico. Murcia se codea con las principales en el servicio digital al ciudadano.
-¿Cómo impacta ese desarrollo en la industria?
-La industria ha tenido que readaptarse para ganar competitividad todas las empresas. Ahora está en un proceso acelerado de adopción de la IA, en el cual incluyo el desarrollo de la automatización, que es fundamental para mejorar la productividad. Las empresas se dan cuenta de que se dispara la productividad con las herramientas tecnológicas bien utilizadas. No es una cuestión de querer, sino lo que tienen que hacer para poder sobrevivir.
-Porque la IA no es una idea del futuro, sino del presente.
-La IA está aquí para quedarse. Tendrá vaivenes, pero no es una moda ni desaparecerá. Si acaso, lo que estamos conociendo ahora no será exactamente igual a lo que quede en un futuro cercano. Se están invirtiendo cantidades ingentes de dinero para el desarrollo de IA. Probablemente no sea rentable ahora, pero evolucionará a una IA más competitiva y rentable. Todo eso hará que cambien muchos puestos de trabajo: otros desaparecerán, otros se transformarán y se crearán muchos nuevos.
-¿Es optimista con los cambios que pueda producir en el empleo o le preocupa?
-No, no me preocupa especialmente. He vivido muchas crisis de la informática y en todas hemos salido fortalecidos. Un ejemplo: me acuerdo del Efecto 2000. Pensábamos que el mundo iba al desastre… y no ocurrió nada. Yo pasé en guardia con todo el equipo toda la noche del 31 de diciembre de 1999. En BULL, los compañeros de Extremo Oriente nos avisaban de la llegada del año nuevo y les preguntábamos si había sucedido algo. Pero no: no pasó nada. La IA va a ser un elemento de transformación social y tecnológica para que evolucionemos desde todos los puntos de vista: personal y profesional.
-¿Los ingenieros en telecomunicación vieron venir el impacto de la IA?
-Claro. La IA no se ha inventado ahora. Ya se hablaba de ella en los 80. Se desarrollaron muchos de los algoritmos sobre los que ahora está basada. Adoptamos el modelo ‘machine learning’ (aprendizaje automático) para permitir que las máquinas aprendieran y posteriormente se desarrollaron las redes neuronales. El sistema, que no tiene consciencia, aprende a usar los datos sobre los que ha sido entrenado. Un ejemplo: si insertas 10 millones de fotografías de gatos, el sistema interioriza qué características tiene que tener el objeto para reconocer qué es un gato. Esos algoritmos son antiguos, pero antes no se podían ejecutar eficientemente porque no existía el hardware suficiente. La teoría no se podía llevar a la práctica. Ahora sí. Quiero subrayar que todo aquel que tenga la cabeza cerrada y que no sea capaz de asumir un cambio, tanto a nivel personal como profesional, puede tener problemas para su desempeño futuro.
-¿Ve a las empresas murcianas preparadas para el desafío?
-Es verdad que hay cierta incertidumbre, pero las empresas murcianas están invirtiendo para no quedarse atrás. La incertidumbre no es regional, sino nacional y mundial. ¿Qué va a pasar con la soberanía tecnológica? ¿Cómo será nuestra dependencia de Estados Unidos? ¿Cómo se va a enfocar? Tiene un punto divertido. Es ilusionante, pero también preocupante, porque nadie sabe por dónde se va a dirigir. No obstante, sí está claro que Europa tiene que dar un paso adelante. España, y Murcia, tienen que aportar para conseguir que la soberanía tecnológica se consolide en los próximos años. Porque si no, nos van a fagocitar tanto chinos como norteamericanos.
La próxima revolución será la revolución cuántica"
-¿Y en las crisis qué papel juega la ingeniería de telecomunicación?
-Precisamente en las crisis te das cuenta de que este tipo de ingeniería te puede resolver los problemas. En el día del apagón, las redes de comunicaciones demostraron una notable resiliencia, siendo una de las pocas cosas que funcionaron. ¿Por qué? Porque tienen redundancia y una energía de respaldo, aunque no de manera indefinida.
-¿Cuál va a ser la próxima gran revolución?
-En nuestro sector, yo pienso en el desarrollo de la IA, quemando etapas hacia una IA general desde lo que tenemos ahora de IA generativa e IA agéntica. Es decir, la IA será capaz de hacer cualquier tarea. Es un salto importante cualitativo que se va a notar en los próximos años.
Y otro aspecto importante es la revolución cuántica. Los ordenadores cuánticos ahora están en modo prototipo. Pero en los próximos cinco o seis años, quizás antes, estas nuevas arquitecturas multiplicarán exponencialmente su capacidad con respecto a los ordenadores tradicionales. Esa es la próxima revolución, la revolución cuántica. Toda la teoría cuántica, que procede de los grandes físicos de comienzo del siglo XX, ha encontrado formas de implementarse prácticamente.
-En una sociedad tan conectada como la actual, ¿no hay demasiados riesgos con la tecnología cada vez más presente?
-Por supuesto que hay riesgos. Como en todo: como quien coge un coche sin tener carnet. Tienes que tener unas normas básicas de protección y debes contar con unas situaciones de seguridad implementadas. La propia tecnología responde a los riesgos de la tecnología. En este campo entran los mecanismos de la ciberdefensa. Las empresas tienen que tener muy claro que la ciberseguridad es un apartado fundamental. De hecho, la Administración pública en Murcia ha dedicado mucho dinero y esfuerzo en desarrollar este aspecto.
-Si echa la vista atrás, ¿cuál es el proyecto que más orgullo le produce?
-Hay un proyecto de Lãberit que me hizo sentir muy orgulloso. Fuimos los primeros que desarrollamos la Administración electrónica del Ayuntamiento de Murcia. En 2016 hicimos un desarrollo muy potente de presentar en sede electrónica la mayoría de los trámites administrativos. También hemos colaborado mucho con el Servicio Murciano de Salud. Por ejemplo, participamos en la elaboración de la historia clínica, el portal del paciente y muchas de las herramientas que utiliza ahora mismo el ciudadano que se conecta a su centro de salud en Murcia. Son desarrollos del SMS en colaboración con Lãberit. Cada vez que el ciudadano pide una cita al médico está utilizando un programa desarrollado por nosotros.
Tengo mucho cariño a otro proyecto anterior a mi etapa en Lãberit: el carnet inteligente universitario. El primero que se hizo en España desde la Universidad de Murcia y con mi equipo como adjudicatario. Fue en el año 1997. Con un único carnet dotado de un chip, los universitarios podían conocer su expediente académico personal, reservar una pista deportiva, preguntar información, etc.
Y por nombrar alguno reciente: acabamos de desarrollar, colaborando con el Ayuntamiento de Molina de Segura, la renovación tecnológica del MUDEM. El Museo de la Muralla de Molina se ha reinaugurado con una apuesta tecnológica muy importante: infografía en 3D, realidad virtual, realidad aumentada, pantallas de última generación…

- Foto: CPM IMAGEN
-¿Qué lecciones se lleva de Lãberit?
-Me quedo con las personas. Con todos los compañeros que hemos trabajado codo con codo. Se me ha pasado el tiempo volando, desde la primera entrevista con nuestro director general, tomando un café, que parece fue ayer. Me llevo situaciones de compañerismos brutales. Porque es una empresa muy volcada con las personas. Tenemos un lema: “Ser feliz trabajando”. Ahí está el kit de la cuestión. Hemos pasado ratos difíciles, pero siempre todos en unión, apoyándonos. Y sobre todo hemos pasado ratos muy buenos. Porque nunca nos hemos sentido solos.
-Ahora la directora territorial será María Eugenia Requena-Pérez.
-El territorio queda en buenas manos. Mae, como así la llamamos todos, lleva desde enero con nosotros. Es ingeniera de telecomunicación y también pertenece a la Junta de Gobierno del Colegio de Ingenieros. Es una persona senior con muchísimo empuje y experiencia, ha tenido muchas responsabilidades en el sector de las TIC y estoy contento de que sea mi heredera natural. Estoy seguro de que será capaz de desarrollar profesionalmente todas las cosas que yo dejo y nuevas que irán surgiendo.
-¿Qué consejo le daría?
-El primer consejo es que no se agobie en ningún momento. Que mantenga la tranquilidad: siempre va a tener alguien que le va a echar una mano. Ella tiene unas capacidades muy grandes, tanto personales como profesionales. Sobre todo, le diría que sea ella misma y que hay que trabajar mucho, pero también hay que pasárselo bien. A partir de ahí la empresa le da capacidades e infraestructuras para desarrollar su trabajo con total garantía.
-Usted seguirá como decano del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación en la Región.
-Fuimos elegidos el año pasado y nos queda un mandato de tres años. Estamos desarrollando muchísimas iniciativas, sobre todo para potenciar las nuevas tecnologías en la sociedad murciana. Mi objetivo es defender la profesión y apoyar nuestro desarrollo tecnológico. Por ejemplo, hemos aportado nuestro granito de arena en el Plan Industrial de la Región de Murcia que acaba de presentarse. Hemos planteado nuestras propuestas para un mejor funcionamiento, como digitalización en las PYMES e Industria 4.0, así como la mejora en las infraestructuras necesarias para que las empresas se puedan implantar con todas las garantías en la Región.
El legado es esfuerzo, trabajo, ilusión, ganas de hacer cosas, no rendirse ante las dificultades y tener siempre la mente abierta"
-Ahora que acaba de terminar la PAU, ¿qué le diría a los jóvenes que se plantean estudiar una ingeniería de telecomunicación?
-Es una carrera ilusionante. Y contamos con una cosa buenísima en la Región: tenemos una universidad politécnica. La UPCT es una de las pocas que existen en España. Y la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación es de las mejores del país, con un profesorado joven y muy preparado. Por otro lado, a nivel de desarrollo profesional, se les va a presentar un campo amplísimo. Es una carrera que nunca te va a defraudar. Y te puedes dirigir a muchísimos aspectos: comunicaciones, semiconductores, robótica, desarrollo informático… Y también ofrece unas capacidades de remuneración económica muy interesantes: son profesionales muy bien valorados.
-Complete la frase: un buen ingeniero de telecomunicación es...
-Es una persona inquieta e innovadora, que se preocupa por el desarrollo venidero. Es alguien capaz de anticipar el futuro y preparado para trabajar siempre con novedades. Y sobre todo es un profesional que no tiene miedo al cambio. Al contrario, el cambio es su aliado y siempre ve oportunidades donde muchas personas ven problemas.
-¿Cambiaría algo de su carrera? ¿Haría algo de una manera diferente si volviera a empezar?
-No. No obstante, sí reflexiono que en su día empecé en el sector de la Defensa y ahora es un sector en ebullición. Sobre todo, con el desarrollo de las tecnologías duales. La Región, de hecho, está muy involucrada, impulsando el programa Caetra, para el acceso de nuestras empresas a este tipo de programas. Yo tuve que decidir en su momento: si continuaba en la Defensa o las TIC. Y me adentré de lleno en las TIC. A lo mejor ahora confluyen ambos mundos y esa decisión que tomé no sería ahora una disyuntiva.
-¿Qué legado le gustaría dejar?
-Eso es muy difícil de decir. El legado es esfuerzo, trabajo, ilusión, ganas de hacer cosas, no rendirse ante las dificultades y tener siempre la mente abierta. Yo creo que ese es el mejor legado.
-¿Qué le dice su familia?
-Van a disfrutar más conmigo. Podré estar más tiempo con ellos, aunque mis tres hijos son mayores y tienen su vida. Mi hija [relata con orgullo] se estudió Ciencias del Mar y está haciendo el doctorado. Y mis dos hijos varones son ingenieros industriales, aunque ejercen casi en el mismo campo que yo, pues trabajan con herramientas informáticas muy potentes. Y mi mujer es profesora de Secundaria de Ciencias y muy orgullosa de la labor que hace con los chavales, despertando su interés por estas materias. Todos estamos en activo. Yo creo que el cambio se notará familiarmente para bien.

- Salvador Gómez. -
- Foto: CPM IMAGEN