MURCIA. Magani ya opera en bolsa a través de MGN, la primera socimi de la Región de Murcia. Fue el pasado miércoles 4 de enero cuando la compañía salió al parqué con una cartera de activos inmobiliarios valorada en los 11,1 millones de euros.
Así, de acuerdo con el balance auditado a 30 de junio del 2025 y publicado en el Portfolio Stock Exchange, el mercado donde cotiza, cuenta con un activo no corriente total de hasta 12,57 millones de euros, de los que 11,1 corresponden precisamente a sus productos residenciales y comerciales, repartidos entre la Región de Murcia, Torrevieja y Almería.
Asimismo, dispone de un inmovilizado material valorado en 670.000 euros, una inversiones en otras empresas del grupo cifradas en 611.000 euros y unas inversiones financieras a largo plazo establecidas en más de 200.000 euros.
También destaca la inyección de capital en la compañía con motivo de su salida a bolsa, pues ha elevado su patrimonio en casi 9 millones de euros en el último año. Así, suma 6,3 millones de euros de capital y una prima de emisión de hasta 2,6 millones de euros.
Ahora que cotiza como socimi, MGN cuenta con ventajas a la hora de pagar impuestos, pues este modelo de sociedad anónima disfruta de un régimen fiscal ventajoso, siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos, como distribuir la mayor parte de sus beneficios en forma de dividendos y mantener un porcentaje significativo de su cartera en inmuebles destinados al alquiler.
Estas mercantiles, cuyo objetivo principal es la adquisición, promoción y rehabilitación de activos inmobiliarios para su arrendamiento, están obligadas a cotizar en una bolsa, como Magani cumple desde este miércoles con un precio de 1,65 euros por acción.
Sin embargo, no se han producido movimientos en los títulos, pues la intención de los cuatro socios actuales es, al menos de momento, mantener un control sobre la propiedad. De hecho, en estos momentos cada uno ostenta un 25% de la firma.
La entrada al mercado bursátil cumple precisamente con la función de facilitar el relevo en caso de que cualquiera de ellos quiera desligarse del negocio, pues este modelo permite de manera más sencilla una posible venta a los sucesores. Ahora, la sociedad estará centrada en maximizar la rentabilidad y la revalorización a largo plazo manteniendo un endeudamiento moderado y evaluando nuevas oportunidades de inversión.