MURCIA. Como un municipio con un gran peso industrial, las empresas de Molina de Segura tienen una creciente necesidad de espacio para poder ampliar sus negocios conforme lo exija lo demanda. Sin embargo, ahora mismo no queda apenas espacio disponible, lo que provoca que todas las miradas estén fijas en Molina Norte, el polígono industrial más próximo a ver la luz, para proyectar sus nuevas instalaciones.
En consecuencia, a falta todavía de una fecha para comenzar las obras de urbanización, ya se han vendido más de 100.000 m2 en parcelas de este proyecto, lo que equivale a más de una quinta parte de los 466.000 que serán adecuados en total.
"Son empresas que no tienen una urgencia por edificar y quieren empezar a hacer algo para 2028 o 2029. Hay muchos negocios que están funcionando muchos años en los polígonos de alrededor y que se están quedando pequeños pero no pueden ampliar por ningún sitio, así que están buscando formas de empezar proyectos para crecer en unos 3 o 4 años", explica Francisco García Mengual, uno de los promotores del proyecto, en conversaciones con Murcia Plaza.
En este sentido, también destaca que "hay muchísima gente preguntando", por lo que la venta no resultará un problema. Además, como es habitual, comprar ahora supone una ventaja de precio respecto a los costes cuando ya se encuentre el proyecto urbanizado.
Para que puedan dar comienzo las obras resulta necesario contar con el visto bueno de la Mancomunidad de Canales del Taibilla (MCT), que son propietarios de parte de los terrenos y les corresponderán 14.000 m2 urbanizados de suelo.
Sin embargo, al ser un organismo estatal, los trámites conllevan unos procesos más lentos, por lo que solo resta la aprobación final para cumplimentar el proyecto y poner en marcha la urbanización, lo que se espera que pueda suceder a principios del 2027.
Una vez que arranquen los movimientos de tierra será necesario menos de un año para completar el polígono al completo, que no se realizará por fases, sino que se llevará a cabo de manera integral para paliar la falta de suelo que experimentan las empresas de la zona. De hecho, una vez empiece la urbanización, las empresas alojadas podrán arrancar sus propios proyectos y solicitar sus respectivas licencias.
Estos trabajos supondrán la adecuación de 1,04 millones de metros cuadrados, de los que 466.000 m2 podrán ser empleados para las construcciones industriales mientras que el resto quedarán destinados a carreteras y zonas verdes.
Aunque los precios pueden variar conforme al estado de los costes cuando inicien las obras, los promotores calculan un presupuesto de entre 60 y 70 euros por metro cuadrado neto, lo que supone un total de entre 30 y 40 millones de euros.
"Las empresas ya no buscan parcelas de 1.000 m2. Ahora necesitan 10.000 o 15.000 m2 porque la industria va buscando ampliar sus negocios. Estamos hablando de otro nivel de polígono, con parcelas de más superficie, que no se encuentran en otro sitio", remarca Francisco García.
Francisco García forma parte de la empresa Infagarro que, junto con Transportes El Mosca y Frutas Esther, ostenta más del 50% de la propiedad de este nuevo polígono industrial, mientras que el resto se encuentra repartido entre otros participantes del proyecto