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Es tan bueno que gana hasta lesionándose: Alcaraz a la final de Australia tras vencer con épica a Zverev

El murciano se impuso al alemán, que estuvo a un nivel altísimo, por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5 en una batalla tenística y mental de cinco sets en 5 horas y 27 minutos. El número 1 del mundo, que lo es por cosas como esta, jugará el domingo frente al vencedor del duelo entre Sinner y Djokovic después de superar unas molestias en el abductor derecho que hicieron pensar hasta que podía abandonar al sentirse acalambrado

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  • Imagen del partido entre Alcaraz y Zverev.
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MURCIA. Es tan bueno que gana hasta lesionándose. Carlos Alcaraz Garfía se clasificó para la final del Abierto de Australia al vencer al alemán Alexander Zverev por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5 en una batalla tenística y mental que duró cinco sets en 5 horas y 27 minutos en pista dura. El número 1 del mundo, que lo es por cosas como esta, disputó otro partido para la historia, lleno de épica, y jugará el domingo frente al vencedor del duelo entreel italiano Jannik Sinner y el serbio Novak Djokovic tras superar unas molestias en el abductor derecho que hicieron pensar hasta que podía abandonar al sentirse acalambrado.

El decimotercer encuentro entre ambos en el circuito se presentaba con un equilibrado 6-6 en ese cara a cara -Carlos se llevó el último en las semifinales del Masters 1.000 de Cincinnati, con un 6-4 y 6-3-. Era el quinto Alcaraz-Zverev en partidos de Grand Slam y también ahí la igualdad prevalecía con un 2-2 y se veían las caras por segunda ocasión en Australia -en 2024 venció el germano en los cuartos de final por 1-6, 3-6, 7-6 (2) y 4-6-. Otro dato: el de Hamburgo, de 28 años y tercer jugador en el ranking ATP -su tope es el segundo puesto-, no se había impuesto nunca a un número 1 -lo es el murciano a sus 22 años- en un major y es lo que buscaría en el Rod Laver Arena, la pista central del complejo Melbourne Park

Esta nueva entrega comenzó con muchos errores por parte de ambos y con Sascha puntuando primero con su servicio y el español replicando con el suyo y anotándose ya sus dos primeros aces (1-1). Zvevev, con el primer juego en blanco del choque, siguió llevando la iniciativa y, con el segundo, la mantuvo (2-3). La dinámica no cambió y así avanzó un set en el que al restador no se le presentó ninguna opción de lograr el break.

CA, pese a no presentar su mejor versión, resistió bien echando la bola al aire y se acercó a la ruptura. En los tres primeros saques del teutón sólo hizo dos puntos y en el cuarto dispuso de un 30-40 a favor que, sin embargo, no materializó. 

Ese mismo marcador lo tuvo en el noveno juego de la manga y la segunda opción de quiebre sí que la hizo buena con una doble falta de AZ para el 5-4. El de El Palmar serviría para cerrarla y se mostró implacable. Se lo llevó en blanco, su primero, favorecido por cierta desconexión de su rival tras 40 minutos de un tenis no brillante pero sí efectivo y martilleando en el momento clave con tres juegos seguidos. Vamos, lo que suelen hacer los grandes.

El pupilo de Samuel López ya había entrado en combustión y dispuso de su tercer 30-40 consecutivo aunque éste no lo iba a convertir en break, por lo que el segundo parcial lo inició 0-1. Luego se vio con un inquietante deuce y Samu le instó a que se animara. ¡Vamos, Carlos, vamos! se dijo a sí mismo el murciano y respondió con hechos. Dos puntos le hicieron empatar.   

Ambos jugadores habían elevado el nivel de su juego, algo esperable dado su potencial y las dudas con las que iniciaron el choque, y se vieron puntos de mucha calidad y con Zverev yendo por delante y volviendo a amenazar al resto. Tuvo un 0-40 para colocar el 2-4 pero Alcaraz salió de ese apuro. El alemán, que no había tenido ninguna bola de quiebre disponía de tres. Aunque el palmareño salvó las dos primeras no pasó de ahí y cedió el saque. 

El alemán, firme con su potente servicio, quería más y lo corroboró con el 2-5. Sin embargo, el líder de la ATP no lo es por casualidad sino por lo que hace especialmente en los momentos difíciles y se comprobó. Aguantó para mantenerse vivo en el set y, siendo agresivo cuando más apretaba el zapato y mandando con la derecha, consiguió el break que supuso el 4-5. Gritó con fuerza y sacó para igualar con la misma intensidad y el mismo acierto. Con la igualada no se relajó ni un ápice y estuvo muy cerca de seguir con su muy buena reacción. No en vano, tuvo un 15-40 pero Zverev, con un gran punto y un ace, salvó esas dos pelotas de break y acabó llevando el juego para, cuanto menos, asegurarse la disputa del tie break. A él llegó CA con su saque ganado en blanco y rematándolo con un ace.

En la muerte súbita cada tenista hizo bueno el servicio y se sucedieron las alternativas (0-1, 2-1, 2-3, 4-3 y 5-4). Al murciano, sin perder su toque sutil con las dejadas, se le veía muy concentrado. También a su rival, el muro hamburgués. Con el 5-5 Alcaraz escuchó un mensaje de su entrenador que asimiló con total madurez. ¡Charly, batalla mental es esto, batalla mental!, le espetó. Ganó dos puntazos más y el segundo de ellos, con un derechazo que ya no devolvió Sascha cuando sirvió éste, ganó la manga tras 1 hora y 18 minutos de tremenda lucha en todos los sentidos. Se llevó el dedo índice de la mano derecha la sien y a seguir. 

Dominaba la semifinal y el tercer parcial lo arrancó salvando otra opción de ruptura en su contra. El 1-0 lo logró con su quinto ace en el partido -rivalizó en eso con el cañonero germano-. La igualdad, sin embargo, también iba a ser evidente en esta entrega, en la que apareció el cansancio en ambos tenistas. El español llegó a vomitar.

Alcaraz hizo cundir todas las alarmas al resentirse de molestias en el abductor derecho con 4-4 y 15-15. Su mirada era de evidente preocupación y apenas corría. Incluso en esas condiciones conservó su saque para el 5-4 pero los síntomas eran los que eran. Recibió atención de fisioterapia y Zverev se quejó al entender que era un calambre y que eso no le permitía recibir dicho tratamiento

Tal y como estaba se las jugó todas y, dado su talento, resistió hasta el 6-5 pese a estar más rígido que un poste. Le molestaba hasta para poner la bola en movimiento pero estaba a un juego del triunfo. Y dispuso de un 0-30 al resto. Le faltaban dos puntos para ganar pero estaba cojo y eso, jugando al más alto nivel, suele ser sinónimo de perder. Su rival lo aprovechó para forzar el tie break con cuatro puntos seguidos y ahí ocurrió lo que se temía a pesar de que CA puntuó primero.

Si lo de Roland Garros con la final ganada a Sinner en cinco sets y tras casi cinco horas y media de batalla fue majestuoso el desafío al que se enfrentaba era más épico si cabe. La lógica se impuso y el set lo venció Zverev pues del 1-0 se pasó al 2-6. El alemán, consciente de que su oponente estaba al límite, recurrió a las dejadas y lo terminó con un ace que fue el 3-7.

Tras otra hora y 5 minutos era el primer set perdido por Alcaraz en el torneo y, de vuelta a su silla, recibió de nuevo atención. Sencillamente no había partido en ese momento. Los seis primeros puntos de la cuarta manga se los llevó AZ sin aparente esfuerzo pero CA, no se sabe muy bien cómo, reaccionó para establecer el 1-1 y soltó un ¡vamooooos! Debía animarse para contrarrestar, en la medida de lo posible, la merma física.

Carlos escuchó el ¡Sí, se puede! que salió de la grada y pareció haber pasado su peor momento. Debió ser un pinchazo sin rotura fibrilar. De hecho, igualó (2-2 y 3-3, en este caso remontando un 15-40). Había vuelto y es que este tío tiene más vidas que un gato.

En todo caso siguió yendo a remolque en esta cuarta entrega (4-5 y 0-30 con su servicio). Lo solventó con su maestría y se echó el dedo al oído queriendo escuchar rugir a la grada de la Rod Laver. El español, con su servicio ganado en blanco, forzó un tie break en el que mandó por 1-0 y luego por 3-2 y por 4-3 pero los bombazos de Sascha voltearon el tanteo y le dieron el set. Cuatro puntos seguidos suyos para el 4-7 y al quinto aunque ya con las fuerzas parecía que más o menos igualadas.

Sin embargo, el duelo se reanudó con una muy mala noticia para Carlos, que cedió el saque para verse 0-1 y eso, con el daño que hacía con su servicio el jugador que tenía al otro lado de la red, era un problemón. Con el 0-2 se dijo a sí mismo ¡Ahora se va a ver si tengo un poquito de suerte! y fue a buscar esa fortuna frente a un contrincante que no aflojó y eso a éste le dio para mantener la delantera levantando dos opciones de break mucho tiempo después (1-3).

CA tuvo otra opción de quiebre que tampoco aprovechó y que hubiese sido el empate a 3 y, pese a ello, siguió empujando. Un poco después se le presentaron dos más que tampoco rentabilizó cuando buscaba el 4-4. El partidazo del tercer tenista del mundo, quien también estaba tocado en lo físico y acabó con las zapatillas rajadas pero se mostró certero, le acercaba al triunfo (3-5). Sí, pero seguía habiendo partido. De hecho, en el décimo juego del set Carlos se vio 15-40 al resto y por fin consiguió la ruptura para el 5-5. Tremendo. 

Esa inercia y el ánimo hizo que la derecha le corriera a mil por hora y así le dio la vuelta y fue a por más. Tuvo una bola de partido, de final, y la ganó con un passing shot en carrera que torció la muñeca de su oponente. Así y con él tirándose al suelo concluyó esta odisea tras otros 80 minutos y un espectacular 196-195 para el que venció en el puntaje global y un 12-17 en aces.

Carlos, quien dijo sentirse "orgulloso" de sí mismo por lo hecho, es el tenista más joven de la historia en disputar la final en los cuatro torneos de Grand Slam y aspira a ser el más joven en ganar al menos una vez cada uno de ellos. Para esto último deberá vencer en la final del domingo, en torno a las nueve y media de la mañana -hora española- frente al contra el ganador del duelo entre Sinner, de 24 años, número 2 del mundo y ganador en Australia los dos últimos años, y Djokovic, de 38, que aparece cuarto en la lista de la ATP y conquistó este título ya en diez ocasiones. Habrá que estar, eso sí, pendientes del estado físico de Alcaraz, quien se ha ganado el derecho a seguir haciendo historia... y a dormir un día seguido.

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