MURCIA. Carlos Alcaraz Garfia, quien aún no ha desvelado si volverá a competir en el Abierto de Estados Unidos cuando ya rebasó los cuatro meses de inactividad por lesión, continúa entrenando a ritmo elevado y con una aspiración mayúscula, la de retornar al circuito a lo grande siendo campeón en Nueva York y emular de ese modo al suizo Roger Federer, quien en 2017 volvió tras seis meses dejando atrás una rotura de menisco de la rodilla izquierda y conquistando otro Grand Slam, el de Australia, en el que fue uno de los mejores años de su exitosa carrera.
El pupilo de Samuel López se 'machaca' a diario en la Real Sociedad Club de Campo de Murcia, cerca de su casa en El Palmar, y esta semana lo hace junto al danés Holger Rune, igualmente de baja en el circuito por un problema físico y a quien invitó a pasar unos días en Murcia aprovechando la buena relación que mantienen ambos desde que eran niños.
El tenista murciano, de 23 años cumplidos el 5 de mayo, y el de Gentofte, apenas seis días mayor que él, se vienen ejercitando esta semana apurando los dos el proceso de recuperación de sus respectivas dolencias. A Carlos una tenosinovitis en la muñeca derecha le tiene sin jugar desde el 14 de abril cuando ganó por 6-4 y 6-2 al finlandés Otto Virtanen en la primera ronda del ATP 500 de Barcelona mientras que Holger lleva diez meses sin competir, en concreto desde el 18 de octubre de 2025, debido a la grave lesión que sufrió durante las semifinales del ATP 250 de Estocolmo, la rotura completa del tendón de Aquiles izquierdo.
Para uno y para el otro es mucho tiempo sin desarrollar su actividad de forma normal, lo mismo que le sucedió a Federer hace casi una década. El de Basilea, que por aquel entonces tenía ya 35 años y se retiraría en 2021 a la edad de 40, se impuso en la final de Melbourne al mallorquín Rafa Nadal en cinco sets por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3.
Para jugar ese torneo tuvo que recuperarse de una dolencia de consideración y que le impidió competir desde el Wimbledon de 2016 y hasta que regresó con tal poderío que levantó el trofeo oceánico y poco después los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami. Fueron sus primeros éxitos de una temporada que terminó con siete títulos, entre ellos Wimbledon y también el Masters 1.000 de Shanghai y los ATP 500 de Halle y Basilea. Aquel 2017 lo completó el helvético con 54 victorias y sólo cinco derrotas y como número 2 del ranking mundial con 9.605 puntos por los 10.645 que tenía Nadal, el líder del circuito en ese momento.
El espejo de Federer, ganador de 103 trofeos en el circuito y 20 Grand Slam -ocho Wimbledon, seis Australia, cinco US Open y un Rolad Garros-, es en el que se puede mirar Alcaraz, quien acumula 26 títulos, incluyendo siete major y este año lo comenzó como un ciclón ganando en el Australian Open y en el ATP 500 de Doha.