MURCIA. Ya en las semifinales de Montecarlo en modo arrollador. Carlos Alcaraz Garfia puso la directa con diez juegos seguidos ganados desde el 2-3 adverso del primer set y se impuso en los cuartos de final del Masters 1.000 que se celebra en Mónaco al kazajo Alexander Bublik por 6-3 y 6-0 en 1 hora y 3 minutos. Es el triunfo número 300 del actual número 1 del mundo en el circuito ATP y el 301 irá a buscarlo en la tarde de este sábado sabiendo que estará en juego el acceso a la final del domingo y en la que aspira a estar para poder revalidar el título que obtuvo el pasado año.
La pista central del selecto Montecarlo Country Club, la Raniero III, asistió al primer partido en el circuito entre ambos y comenzó claramente mejor para quien a sus 22 años es el primer cabeza de serie y partía como gran favorito frente a un rival de 28 y que ocupa el puesto undécimo tras ser top 10 en enero. Pese a que este logró el primer ace e hizo la primera dejada del choque fue Carlos quien rascó al resto para establecer el 1-0 y, mandando con su saque, el 2-0.
La solidez del pupilo de Samuel López se imponía en un duelo de tenistas que apuestan por el espectáculo y el mayor número de errores de Bublik le siguió complicando, tanto que Carlos, tuvo nada menos que cuatro bolas de break. El de Gatchina se libró en todas ellas también porque el español no anduvo tan fino.
El primer descanso llegó con el 2-1 y un cuarto de hora consumido y, de vuelta a la cancha, Alcaraz cometió dos dobles faltas seguidas y eso permitió a su adversario recuperar el terreno perdido al inicio. La desconexión del líder de la ATP la castigó Bublik. Su tercer juego consecutivo lo obtuvo en blanco a raquetazo limpio.
CA, combinando grandísimos golpes con algún error, se levantó y rompió esa racha. ¡Vamooooos!, lo gritó. Estaba siendo, como se esperaba, un encuentro más que interesante y con alternativas. La siguiente la protagonizó el español, que había recuperado el tono, igualó a 3 y una dejada de esas tan suyas le impulsó hacia una nueva ruptura (4-3).
Si Alexander se había anotado tres juegos seguidos Carlos no iba a ser menos y puso el 5-3 con un gran nivel de tenis, al que le obligaba en esa fase del duelo el jugador que tenía enfrente. Y quiso más. Con tres puntos seguidos se llevó el set después de 36 minutos y con un tiro a la línea de fondo que hizo que la pelota ya no regresara a su pista.
Esa inercia sobre la tierra batida de Montecarlo la mantuvo Alcaraz para comenzar la segunda manga también por delante al servicio a pesar de que su oponente seguía dejando puntos de esos que aparecen en los resúmenes de final de temporada. Eso sí, era más efectista que efectivo.
Era un encuentro de espectáculo y con claro dominio del palmareño, que incrementó su racha para lograr el 2-0 con su cuarto quiebre del día, algo que facilitó una doble falta de Bublik, tan sublime como irregular. De hecho, dispuso de un 0-30 al resto que desperdició en un instante y llegó el 3-0 con el que fue su séptimo juego sumado uno detrás de otro. Y llegaría un octavo con otra ruptura que consumó Alcaraz con un impresionante golpeo estando de espaldas.
El doble break en el set le hacía casi acariciar la victoria y no iba a dejar pasar la oportunidad. No en vano, sentenció por la vía rápida. Levantó un 0-30 con cuatro puntos, el último de ellos su tercer ace para establecer el 5-0. Y el rosco lo consumó al resto ante un adversario errático y ya no confiaba en absoluto. Después de otros 27 minutos el pase a semis era un hecho para Alcaraz, quien dominó el puntaje por 59-38.
El murciano saludó al kazajo pidiéndole perdón seguramente por ese 6-0 y ahí se entabló una corta pero jugosa conversación. "En otra pista igual te ganaría", dijo Alexander. "Excepto en hierba", le respondió Carlos, quien ya espera próximo rival. Después de este triunfo y los dos anteriores ante los argentinos Sebastián Báez por 6-1 y 6-3 y Tomás Martín Etcheverry por 6-1, 4-6 y 6-3 perseguirá el billete para la final del domingo este sábado en torno a las cuatro de la tarde contra el ganador del partido entre el australiano Alex de Miñaur y el monegasco Valentin Vacherot.