CARTAGENA. "Verne no es solo una obra, es una experiencia sensorial hecha de objetos extraordinarios, luces que respiran y máquinas que parecen recordar". Así anuncia el auditorio El Batel de Cartagena la obra-viaje-fantasía con la que la compañía cartagenera Onírica Mecánica rinde "un homenaje delicado y futurista al espíritu aventurero del escritor francés" y donde "cada elemento escénico es una pequeña cápsula de maravilla". Verne se podrá ver en el escenario cartagenero este domingo 1 de febrero, antes de seguir 'explorando' otros mundos y otros escenarios, ya que esta obra recomendada por la Red Española de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales está girando por todo el país, con destinos como los Teatros del Canal y el Centro Dramático de Madrid, entre otros muchos.
Onírica Mecánica ofrece con esta obra -con la que ha regresado al teatro a la italiana- un viaje trepidante, visualmente espectacular y con la imaginación por bandera. Así se lo contaba cuando se estrenó a Murcia Plaza, Jesús Nieto, fundador y alma de la compañía, quien señala que el espectáculo tiene dos partes. En la primera, se centra en el universo de Verne, en sus novelas de aventura. De tal forma, que "los espectadores podrán llegar a la Luna, viajar al interior de la Tierra, sumergirse en el fondo del mar y explorar todo ese mundo verniano que el escritor creo en una época en la que todo el mundo estaba ilusionado por conocer esos secretos".
En la segunda parte, Onírica Mecánica se pregunta "cómo podemos volver a imaginar un futuro quitándonos el pesimismo actual, en un mundo en el que está ya prácticamente todo descubierto. Lo que hacemos en escena es construir un espacio donde nos gustaría vivir, un paraíso en el que conviven todo tipo de naturalezas e inteligencias, asumiendo que la tecnología y las inteligencias artificiales van a existir en ese futuro".
"Imaginamos un futuro como Verne lo hizo en su época -explica Jesús Nieto-. Él realmente no inventó nada, sino que especuló cómo sería el futuro, cómo cambiaría la vida, a partir de los inventos de la época, de lo que estaba sucediendo en ese momento de la historia. Nosotros intentamos hacer lo mismo, partiendo de la sociedad actual y de los últimos avances tecnológicos. Intentamos visualizar cómo podría ser la vida o, mejor dicho, cómo nos gustaría que fuera, en un futuro". Esta segunda parte se convierte así en "un canto a la imaginación como poder transformador del ser humano".
La estética de todas la obras de Onírica Mecánica impactan de una forma u otra, pero en este caso su director afirma que Verne "es impresionante. El espectáculo es un viaje completo desde que te sientas hasta que acabas. Combina todos los elementos que utilizamos en Onírica Mecánica. Hay tres manipuladores en escena, que también son actores, más tres técnicos que trabajan durante la obra creando la magia sobre el escenario. Hay música en directo y utilizamos todos los recursos teatrales, incluyendo los tecnológicos, para generar la magia en escena". Y añade: "Es un espectáculo de teatro visual en el que nadie se va a aburrir, que se desarrolla a un ritmo vertiginoso y va atravesando los diferentes paisajes que proponemos la obra y contando la historia".
Jesús Nieto, bajo el nombre de Onírica Mecánica, investiga desde hace más de 15 años propuestas diferentes para todos los públicos con especial atención a los intereses, inquietudes y lenguajes contemporáneos de los adolescentes. Ha recibido numerosos premios por la originalidad e innovación de sus propuestas. Algunos de sus espectáculos son: Ronem Ram, Alicia y las Ciudades Invisibles, El Rumor del Ruido, Frágil, Circo Submarino o El intrépido Viaje de un Hombre y un Pez. Onírica Mecánica ha mostrado sus creaciones en los principales festivales y programaciones de más de 25 países.