Murcia Plaza Cultura

La fotografía toma Cartagena con una bienal que convertirá la ciudad en una gran sala de exposiciones

Nace FotoFest Cartagena con trece exposiciones de sala y una por las calles de la ciudad desde finales de enero a abril

  • Presentación del FotoFest Cartagena
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CARTAGENA. FotoFest Cartagena 2026 irrumpe en el calendario cultural de la Región de Murcia como una nueva bienal dedicada a la fotografía documental en su sentido más amplio. Entre enero y abril, la ciudad de Cartagena se transforma en un gran espacio expositivo con 14 muestras fotográficas que dialogan entre sí desde múltiples enfoques estéticos y conceptuales, consolidando a la ciudad portuaria como un referente del pensamiento visual contemporáneo. Organizada por el Ayuntamiento de Cartagena, Fotofest Cartagena cuenta con la dirección artística del fotógrafo cartagenero Juan Manuel Díaz Burgos. Se ha creado una web  (www.fotofest.cartagena.es) y en un periódico del festival con toda la información.

“Fotofest Cartagena propone descubrir nuevas voces al tiempo que aprender de trayectorias consolidadas. Jóvenes fotógrafas y fotógrafos dialogarán en nuestras salas de exposiciones con autores que atesoran décadas de experiencia, conformando un relato plural, diverso y profundamente enriquecedor” ha indicado la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, en la presentación de la bienal que se desarrollará en espacios de instituciones como la Comunidad Autónoma, la Fundación Cajamurcia y el Teatro Romano, junto a los seis espacios expositivos municipales, como el Palacio Consistorial, la sala Dora Catarineu o Domus del Pórtico, entre otras.

Díaz Burgos, por su parte, ha subrayado que "este proyecto une mis dos grande amores: Cartagena y fotografía. He vivido muchas cosas en la fotografía y este festival me emociona". El director artístico del evento ha señalado que además de las muestras individuales, "en la exposición urbana en las calles de la ciudad estarán representados la mayoría de municipios de la Región y sus artistas".

Homenaje a Josep María Ribas i Prous

La bienal rendirá en su primera edición homenaje a uno de los grandes nombres de la fotografía española con la exposición Toda una vida, dedicada a Josep María Ribas i Prous. La muestra,en el Palacio Consistorial, recorre una trayectoria ejemplar marcada por la diversidad temática -paisaje, reportaje humano, conceptualismo o desnudo- y por una forma de entender la fotografía como compromiso vital y humano. 

En el mismo espacio, Fátima Ruiz presenta Tenebrae, una serie de autorretratos que se adentran en los territorios de la sombra, la vulnerabilidad y la introspección. Lejos de una estética complaciente, la artista construye imágenes crudas y rituales donde el cuerpo se convierte en herramienta de conocimiento, invitando al espectador a sostener la mirada y enfrentarse a lo que normalmente se oculta.

También en el Palacio Consistorial, Carmenchu Alemán propone Hispania Sacra, un recorrido visual por la iconografía de lo sagrado en la Península Ibérica. La exposición explora la convivencia -a veces contradictoria- entre lo pagano y lo cristiano, revelando rituales y símbolos que siguen modelando la identidad cultural contemporánea. Las imágenes funcionan como una arqueología visual de creencias, donde lo invisible toma forma en la fotografía.

El compromiso social y la denuncia atraviesan varias de las exposiciones del festival. Es el caso de Hijas de ningún Dios, de Nuria López Torres, instalada en el Museo del Teatro Romano. Este proyecto documental aborda la violencia extrema contra las mujeres en México: feminicidios, desapariciones, explotación sexual y la desprotección de las víctimas y sus familias. La muestra actúa como un altavoz para quienes no lo tienen, convirtiendo la fotografía en herramienta de memoria, justicia y resistencia.

  • Foto de Quintina Valero -

La huella de los grandes conflictos contemporáneos aparece con fuerza en Vida después de Chernóbil, de Quintina Valero, que se exhibe en la Sala Dora Catarineu. Tras varios viajes a Ucrania, la autora documenta las consecuencias humanas del desastre nuclear, mostrando la vida cotidiana de quienes siguen habitando territorios marcados por la radiación. Sus imágenes son un testimonio de dolor, supervivencia y abandono, agravado hoy por el contexto bélico.

La mirada a comunidades humanas se amplía con Menonitas, de Miguel Bergasa, en la Casa Pedreño. Fruto de más de 36 años de seguimiento, el proyecto documenta la vida de una de las ramas más conservadoras de esta comunidad religiosa, atrapada entre la tradición y el progreso. La exposición cierra un ciclo histórico y fotográfico, mostrando la desaparición de un modo de vida tal y como fue conocido.

Desde una aproximación más poética, Julio López Saguar presenta Conversaciones en silencio en la Domus del Pórtico. La exposición invita a detenerse y escuchar lo que dicen los espacios, los objetos y los paisajes abandonados. Son imágenes que hablan de ausencia, memoria y del rastro humano que permanece cuando el ruido desaparece.

El paisaje humano urbano se convierte en protagonista en 08001, de Sasha Asensio, en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy. El proyecto retrata el barrio del Raval de Barcelona como un laboratorio social donde conviven culturas, religiones e identidades diversas. A través del retrato, la autora construye un mapa humano que reivindica la dignidad y la riqueza de la diversidad.

La relación entre el ser humano y su entorno natural y laboral aparece en Garum, de Antonio González Caro, en el MURAM. Tras convivir durante varias temporadas con pescadores de almadraba en la costa gaditana, el fotógrafo documenta no solo la pesca del atún rojo, sino la vida, el esfuerzo y la identidad de una comunidad ligada al mar desde hace siglos.

  • Foto de Carmenchu Alemán -

Exposición en las calles 

Finalmente, la fotografía sale al encuentro del público con Caleidoscopio, una gran exposición urbana repartida por las calles de Cartagena. Con la participación de 66 autores y autoras de la Región de Murcia, la muestra convierte el espacio público en una galería abierta, reivindicando la fotografía de autor con contenido humano y acercándola al paseo cotidiano de la ciudadanía.

Además del programa oficial de exposiciones, FotoFest Cartagena 2026 se completa con una programación OFF que amplía el mapa fotográfico de la ciudad y refuerza su vocación participativa. Enrique Selma expone Vértigo, en la galería Bisel; mientras que Puro Teatro se podrá ver en La Naval con fotografías de Erwin Olaf, Cristina García Rodero, Chris Venere, Luis Baylón o Malick Sidibé. Por su parte, José Carlos Ñiguez expondrá en la sala de exposiciones de la UPCT y Alicia Cadenas hará lo mismo en Studio2020 con Atlas de la nostalgia. Los amantes de la fotografía podrán disfrutar de una charla del arista Joan Fontcuberta.

  • Foto de Julio López Saguar -

 

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