La Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada ha puesto en marcha una licitación garantice que su flota de submarinos más moderna, la clase S80, esté siempre lista para operar. Con un presupuesto estimado de 2.257.685 euros, este contrato tiene como objetivo principal el suministro de una importante variedad de piezas de repuesto esenciales para el día a día de estas naves.
Esta inversión responde a una necesidad estratégica. La Flotilla de Submarinos lleva a cabo tareas de mantenimiento programado de forma periódica para que los buques mantengan su máxima operatividad. El acopio de este material es vital para cumplir con los procesos de renovación y asegurar que los submarinos puedan cumplir sus misiones sin contratiempos técnicos.
Un contrato dividido en ocho áreas clave Para facilitar la gestión y la participación de diferentes empresas, la compra se ha dividido en ocho lotes técnicos que cubren prácticamente todos los sistemas del submarino:
• Válvulas: El lote más cuantioso, con una inversión superior a los 715.000 euros.
• Ánodos y sensores: Dispositivos fundamentales para la protección del casco y la detección, valorados en más de 538.000 euros.
• Filtros: Esenciales para los sistemas internos, con un presupuesto de 428.213 euros.
• Equipos varios y tornillería: Con una partida de 330.904 euros.
• Otros componentes: Incluye motores, bombas, sistemas de ventilación, baterías y canastas para lanzabombetas.
Garantía de calidad y piezas siempre nuevas La Armada ha establecido requisitos muy estrictos para las empresas interesadas. Todos los repuestos deben ser completamente nuevos y de fabricación original; las fuentes prohíben expresamente el uso de artículos reparados o reacondicionados. Además, el material debe contar con una garantía mínima de 36 meses desde su recepción.
Un detalle relevante para la seguridad es que las piezas que tengan una "vida útil" limitada (como ciertos componentes químicos o de goma) deberán entregarse con, al menos, el 90% de su vida útil disponible, asegurando que no caduquen prematuramente en el almacén.
Finalmente, el contrato se define como un suministro "abierto", lo que permite a la Armada solicitar las cantidades exactas que necesite en cada momento, ajustándose a la realidad del desgaste de los submarinos mientras se mantengan dentro del presupuesto máximo establecido para cada lote. Con este paso, la Armada refuerza el sostenimiento logístico de una de sus capacidades tecnológicas más avanzadas.