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Sánchez del Álamo (ex de Vox): "Arroyo confía en mis competencias, pero en el momento en que tenga quejas, tomaré decisiones"

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La concejala de Turismo de Cartagena, Beatriz Sánchez del Álamo, oficializó la pasada semana su salida de Vox tras meses de desgaste interno, críticas a la dirección y un creciente malestar que, según afirma, llevaba tiempo acumulándose.

Su decisión, asegura, no ha sido precipitada, aunque estos días festivos ha preferido guardar silencio, aunque ahora ha sacado toda la artillería pesada para criticar no solo a su partido, sino a sus compañeros, especialmente a Gonzalo López Pretel, ahora portavoz y voz visible del partido. “Al final, decido dejar de ser afiliada del partido porque tengo un descontento que viene dado de tiempo atrás”, explica. Un malestar que, pese a los intentos de reconducción dentro del grupo municipal, ha terminado por hacerse insostenible. “En las últimas semanas no se ha dado el respeto que yo pensaba que se me tenía que haber dado”.

La edil dibuja un escenario de deterioro progresivo. Habla de una “deriva clara” dentro de Vox, tanto a nivel local como nacional, y apunta a un problema estructural: “Todas las bajas y la inercia que está habiendo están dejando claro que hay un problema de base”.

Ese contexto, afirma, también ha tenido consecuencias directas en su situación personal dentro del Ayuntamiento. “Me ha salpicado. Esa falta de respeto en la que yo me he visto envuelta ha sido determinante”.

Sánchez del Álamo relata que trasladó su malestar al portavoz del grupo, López Pretel, con la esperanza de revertir la situación. Sin embargo, denuncia que las promesas de cambio no se materializaron. “Se me prometen unos cambios que no se han realizado en ninguno de los casos. Al contrario, se ha faltado al respeto a varios compañeros y peticiones que yo había hecho no se han cumplido”.

Un golpe personal tras años de implicación

La decisión, reconoce, ha sido especialmente dura por su trayectoria dentro del partido. “Soy la que tiene más antigüedad en el grupo municipal en Vox Cartagena. Llevo trabajando desde antes de pertenecer al grupo municipal en la coordinación varios años”.

Por eso, admite que la ruptura tiene también un componente emocional. “Yo creía en un proyecto fielmente y estaba involucrada en este proyecto, pero creo que ha ido defraudando con el paso del tiempo a los cartageneros”.

Uno de los puntos más duros de su intervención se centra en la relación con la ciudadanía. La concejala asegura haber recibido numerosas llamadas de colectivos preocupados. “Muchas asociaciones de vecinos y asociaciones civiles no se han sentido respetadas por el grupo y por el portavoz”.

Esa situación, añade, le llevó incluso a asumir responsabilidades que no le correspondían. “He tenido que justificar acciones que creía que estaban más que realizadas. Esto hace que me sienta responsable de promesas que no se estaban llevando a cabo”.

Seguridad, inmigración y patrimonio: ejes abandonados

Sánchez del Álamo también denuncia un abandono de las principales líneas políticas que, en su opinión, definían al grupo municipal. Señala directamente a la seguridad en el municipio, la lucha contra el cierre del Cate y el CETI y la rehabilitación de la catedral.

“Ha habido una deriva respecto a la seguridad que abanderábamos y que hemos dejado de lado. La lucha del cierre del Patria y el CETI ya ni se nombra. Y la rehabilitación de la catedral también se ha dejado de lado”.

Para la edil, el problema no es puntual, sino acumulativo: “Todo esto ha ido sumando hasta tomar esta decisión”.

Acusaciones de enchufismo en el partido

Uno de los momentos más contundentes llega con sus declaraciones sobre la estructura interna del partido. “Se ha convertido en una agencia de colocación de familiares. Son hechos”, afirma con rotundidad.

Como ejemplo, cita contrataciones en el entorno municipal. “Yo pedí que se contratara a alguien experto en política de Cartagena y se me negó. Me encontré con la contratación de una persona que no es de Cartagena”.

La situación, según detalla, afecta al funcionamiento del equipo. “Tenemos cinco asesores y tres de ellos no son de Cartagena ni saben nada de Cartagena. Ha sido muy complicado trabajar”.

Seguirá como concejala y mantiene el respaldo del Gobierno

Pese a su salida del partido, Sánchez del Álamo descarta abandonar el acta. Defiende su continuidad en el cargo apelando a su trabajo: “No dejo el acta porque estoy trabajando por y para Cartagena. Yo no he dejado de trabajar ni de lado a los cartageneros”.

Además, confirma que mantiene intactas sus competencias y el respaldo del Ejecutivo local encabezado por Noelia Arroyo. “Tengo el respaldo para seguir exactamente igual”, señala.

Eso sí, introduce un matiz que marca su nueva etapa como concejala no adscrita: “Arroyo confía en mis competencias, pero en el momento en que tenga quejas, tomaré decisiones”.

Sin el apoyo de un grupo municipal, la edil reconoce que su capacidad de influencia será menor. Aun así, insiste en que mantendrá su línea de trabajo. “La fuerza que tengo ahora no es la de un grupo municipal, pero dentro de mis competencias voy a seguir en el mismo camino que llevo desde hace tres años”.

Su objetivo, concluye, sigue siendo el mismo: desarrollar su labor en Turismo con coherencia y sin renunciar a sus principios. “Tengo una meta y un trabajo, bajo una creencia que no voy a abandonar”.

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