El Ayuntamiento de Cartagena ha aprobado el padrón de vendedores con licencia para ejercer la venta ambulante en los mercadillos del municipio durante 2026, un listado oficial que recoge a los titulares autorizados para instalar sus puestos en los diferentes mercados semanales y de temporada del término municipal.
La resolución incluye la relación completa de vendedores, con identificación, mercado asignado, número de puesto y actividad comercial. El documento regula tanto los mercados anuales como los de verano y el mercado de temporada de Los Urrutias, que funciona entre el 16 de septiembre y el 30 de junio.
El análisis del padrón refleja que la venta de textil y confección es la actividad más extendida en los mercadillos de Cartagena, con una presencia mayoritaria de puestos dedicados a ropa, complementos y artículos textiles. Este tipo de comercio aparece de forma recurrente en prácticamente todos los mercados del municipio.
Tras el sector textil, los puestos alimenticios constituyen el segundo gran grupo de actividad, con vendedores dedicados a la comercialización de productos frescos y alimentación en general. También tienen una presencia significativa los puestos de calzado, además de una categoría genérica de “otras mercancías”, donde se incluyen artículos de hogar, bazar o pequeños utensilios. De forma más puntual aparecen otras especialidades comerciales, como droguería.
Los vendedores autorizados se distribuyen en mercados semanales ubicados tanto en el casco urbano como en barrios y diputaciones, lo que convierte a la venta ambulante en una actividad económica muy extendida en el municipio. Entre los mercadillos con mayor número de puestos destacan los de Ribera de San Javier, Urbanización Mediterráneo, Cabo de Palos, Los Dolores o Barrio de Peral, aunque también figuran mercados en localidades como El Algar, La Palma, La Aljorra, Pozo Estrecho, Los Belones, Islas Menores, Los Nietos o El Albujón, entre otros.
La venta ambulante sigue siendo uno de los formatos comerciales más arraigados en Cartagena, con mercadillos que funcionan como espacios de abastecimiento y también de convivencia social en barrios y diputaciones.
La aprobación anual de este padrón permite al Ayuntamiento regular la ocupación de los puestos, garantizar la legalidad de la actividad y ordenar la distribución de vendedores en cada mercado, asegurando así el funcionamiento de una red comercial que forma parte del paisaje cotidiano de muchas zonas del municipio.