Cartagena

"No hay ninguna contraprestación": Arroyo niega pactos ocultos para frenar la moción de censura de Cartagena

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“No hay ninguna contraprestación”. Esa fue, probablemente, la frase que más veces repitió la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, durante su comparecencia pública tras el terremoto político provocado por la ruptura con Vox y el frenazo a la moción de censura que amenazaba con desalojarla de la Alcaldía.

Arroyo negó una y otra vez haber ofrecido cargos, privilegios o acuerdos ocultos a los dos concejales no adscritos, Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo, para impedir que prosperara la operación impulsada por PSOE, MC y Sí Cartagena.

“No he acordado nada con nadie”, insistió la regidora popular, visiblemente centrada en desmontar el principal relato que desde la oposición se intenta instalar tras el volantazo político de las últimas horas.

Porque la sensación que sobrevuela ahora el Ayuntamiento es evidente: dos concejales que firmaron una moción de censura contra el Gobierno municipal han terminado provocando justo el efecto contrario. La moción parece prácticamente muerta y el Ejecutivo de Arroyo, aunque mucho más debilitado, sigue en pie.

La alcaldesa defendió que la decisión de cesar a Gonzalo López Pretel y Diego Lorente del Gobierno no respondió a una maniobra política calculada, sino a una necesidad urgente para evitar “un año de bloqueo, caos, parálisis y enfrentamiento” en Cartagena.

El señor López Pretel sabe perfectamente que este problema lo han generado ellos porque no han conseguido mantener la cohesión dentro del grupo.

“Teníamos una responsabilidad”, aseguró Arroyo, que justificó su actuación señalando que la crisis interna de VOX había dejado de ser un problema interno de partido para convertirse en una amenaza directa para la estabilidad del Ayuntamiento.

Durante toda su comparecencia, la alcaldesa trató de fijar una idea central: el problema no era el pacto PP-Vox, sino la implosión interna del partido de Santiago Abascal en Cartagena.

“La crisis interna de Vox no podía afectar al Gobierno”, insistió varias veces, recordando además que durante tres años el acuerdo entre ambas formaciones había permitido aprobar presupuestos, sacar adelante ordenanzas fiscales y avanzar en proyectos estratégicos como el Plan General.

“Me siento muy orgullosa del acuerdo de Gobierno”, afirmó Arroyo, que reivindicó la estabilidad mantenida durante casi toda la legislatura hasta que la fractura entre concejales de Vox terminó saltando por los aires.

La alcaldesa explicó que Diego Salinas seguirá fuera del Ejecutivo “por decisión propia”, mientras que Beatriz Sánchez del Álamo mantendrá sus competencias como concejala de Turismo porque, según afirmó, nunca dejó de querer continuar trabajando dentro del Gobierno municipal.

Arroyo reveló además que mantenía una conversación pendiente con Sánchez del Álamo desde días antes de la firma de la moción de censura y aseguró que la edil le trasladó sentirse cómoda trabajando en el Ejecutivo y querer seguir desarrollando su labor en Cartagena.

“Ella me había transmitido que estaba contenta con el trabajo y que quería seguir trabajando por Cartagena”, explicó.

Preguntada repetidamente por los periodistas sobre posibles acuerdos ocultos, la alcaldesa mantuvo el mismo discurso de principio a fin. “¿Qué contraprestación?”, llegó a responder en tono de incredulidad.

Según Arroyo, quienes hablan ahora de favores políticos son precisamente quienes entienden la política desde esa lógica de intercambio. “Yo no entiendo los acuerdos como contraprestaciones”, aseguró.

La comparecencia también dejó espacio para las críticas directas contra la oposición. Arroyo acusó al PSOE y a MC Cartagena de intentar aprovechar la crisis interna de Vox para hacerse con el poder municipal sin haber explicado en ningún momento cuál era el proyecto común que pretendían desarrollar.

“No habían hablado ni siquiera de cuál era el acuerdo programático que les unía”, reprochó la alcaldesa, que definió la alternativa planteada por la oposición como “una amalgama de concejales” unida únicamente por el objetivo de desalojar al PP.

Especialmente dura fue con el portavoz de MC, Jesús Giménez Gallo, al que acusó de querer ser alcalde “a toda costa”, mientras vinculaba toda la operación política con intereses nacionales del PSOE y con una estrategia dirigida desde Madrid y Ferraz.

“Querían convertir el Ayuntamiento de Cartagena en una sucursal de las políticas de Pedro Sánchez.

Arroyo también reconoció que Gonzalo López Pretel estaba “muy enfadado” y “decepcionado” tras conocer su cese, aunque sostuvo que incluso él sabía que la situación dentro de VOX había terminado siendo insostenible para mantener la estabilidad del Ejecutivo.

“El señor López Pretel sabe perfectamente que este problema lo han generado ellos porque no han conseguido mantener la cohesión dentro del grupo”, señaló.

Pese al enorme desgaste político de las últimas semanas, la alcaldesa aseguró que actuó pensando exclusivamente en el interés general de Cartagena y no en cálculos electorales y en lo que ocurrirá si necesita a Vox a partir de las elecciones de 2027.

Yo no tengo miedo a las elecciones.

“Yo no tengo miedo a las elecciones”, afirmó, aunque reconoció que este tipo de maniobras suelen ser castigadas por los ciudadanos cuando perciben que se traiciona el sentido del voto.

Ahora, con la moción de censura prácticamente desactivada tras el paso atrás de los dos concejales no adscritos, el Ayuntamiento entra en una nueva etapa política marcada por un Gobierno más débil, una oposición más fuerte en el salón de plenos y una legislatura convertida definitivamente en un delicado equilibrio de supervivencia política.

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