MURCIA. Frutas Esther, la empresa especializada en la producción de uva y fruta de hueso, ha logrado consolidarse por encima de los 100 millones de euros de facturación. La firma con sede en Abarán logró este hito en el ejercicio correspondiente a 2024, tras lo que ahora ha conseguido seguir mejorando sus ingresos sin renunciar a la rentabilidad.
Así, ha cerrado su último resultado con una facturación total de 115 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,5% respecto al año anterior, cuando quedó establecido en los 107 millones de euros. Cabe recordar que Frutas Esther no realiza sus cuentas respecto al año natural, sino que se adapta a la campaña y contabiliza desde el 1 de septiembre del 2024 hasta el 31 de agosto del 2025.
En cualquier caso, el crecimiento resulta más pronunciado si se tienen en cuenta sus métricas anteriores, pues los ingresos actuales superan en un 23% los 93 millones de euros del 2023, y potencian hasta un 38% los 83 millones de euros del 2022.
En este sentido, cabe destacar la evolución desde el 2019, el momento en el que entró a formar parte del conglomerado agrícola Citri&Co impulsado por el fondo de inversión Miura. En aquel año registró unos 74,6 millones e euros, por lo que ha mejorado hasta un 55%.
Por su parte, los beneficios se han quedado establecidos en los 6,8 millones de euros netos, una cantidad nada desdeñable pero que reduce hasta en un 20% las ganancias de 8,4 millones de euros que llegaron a alcanzar durante el ejercicio correspondiente al 2024. Pese a todo sí, mejora los 3,8 millones del 2023.
De cara a este 2026 y a los años venideros Frutas Esther se muestra optimista, pues los administradores estiman en el informe de gestión que se alcanzarán unos resultados positivos y que se podrá mantener la rentabilidad de las operaciones, así como el equilibrio financiero y patrimonial.
Por su parte, el conglomerado Citri&Co ha seguido ganando presencia en la Región de Murcia con la reciente compra de Melones el Abuelo. Sin embargo, su futuro aún es incierto, pues en 2025 Miura inició el camino para la desinversión y contrató al banco estadounidense Greenhill para estudiar su posible venta.