La plantilla de la empresa química Sabic ha convocado una concentración en Cartagena el próximo 10 de abril para protestar contra el posible cierre de parte de sus instalaciones en La Aljorra y defender el futuro industrial de la comarca. La movilización tendrá lugar a las seis de la tarde en la Plaza del Ayuntamiento.
Bajo el lema “No al cierre”, los trabajadores buscan visibilizar el impacto que tendría esta decisión sobre el empleo y el tejido productivo de la zona, en un contexto marcado por la incertidumbre tras la venta de activos y la posible reestructuración de la compañía.
El conflicto laboral gira en torno al futuro de la planta, especialmente de la unidad Lexan 1, cuyo cierre podría afectar a cientos de trabajadores directos y miles de empleos indirectos vinculados a la industria auxiliar .
Desde el comité de empresa alertan de que la situación actual está marcada por la falta de información y la incertidumbre, mientras continúan las negociaciones con administraciones y el fondo inversor que asumirá la gestión.
Además, denuncian factores externos como la competencia internacional, especialmente de mercados asiáticos con menores exigencias medioambientales, que están presionando la viabilidad de la producción en Europa .
Movilización para defender la industria en Cartagena
La concentración pretende ser un punto de inflexión en el conflicto. Los trabajadores llaman a la ciudadanía a sumarse para defender no solo sus empleos, sino también el papel estratégico de la industria química en Cartagena.
La protesta forma parte de un calendario de movilizaciones que podría intensificarse si no se alcanzan soluciones. El objetivo es claro: evitar el cierre o, en su defecto, garantizar alternativas industriales y laborales.
El caso de Sabic se ha convertido en uno de los principales frentes industriales de la Región de Murcia. Administraciones, sindicatos y trabajadores coinciden en la necesidad de preservar el empleo y asegurar la continuidad industrial, aunque el desenlace sigue abierto.
La cita del 10 de abril busca trasladar a la calle esa presión social, en un momento clave para el futuro de la planta de La Aljorra y de cientos de familias que dependen de ella.