Desde que el terremoto Vox sacudiera el Palacio Consistorial de Cartagena, con la salida primero de Diego Salinas -ex número uno- y, unos días más tarde, de Beatriz Sánchez del Álamo, todos los que nos dedicamos, de una u otra manera, a estar muy pendientes para contar qué ocurre en el día a día de la política de la ciudad esperamos, atentos, qué movimientos plantean desde el Gobierno.
El silencio -probablemente justificado porque hemos estado en época festiva- ha beneficiado a quienes planifican qué hoja de ruta deben seguir Partido Popular y Vox a partir de ahora.
Lo que sí parece meridianamente claro es que el partido de Abascal no va a consentir que sus dos elementos díscolos sigan junto a ellos gobernando la ciudad. El actual líder de la formación en Cartagena, Gonzalo López Pretel, así lo ha manifestado en algún medio de comunicación. Pero ¿cómo será capaz Noelia Arroyo de cuadrar el círculo? ¿Hasta cuándo aguantará a dos concejales que se han ido de Vox y que han criticado a sus excompañeros de tal manera?
La pregunta que muchos se hacen es, por tanto, si es cuestión de días o de meses que la alcaldesa cese a Salinas y a Sánchez del Álamo, porque los objetivos de esta legislatura están amortizados y hay que pensar ya, cuanto antes, en 2027 y en lo que puede suceder en las elecciones municipales, con los pactos, los acuerdos y el reparto de concejalías.
Vox y Partido Popular podrían tener que entenderse si los segundos no alcanzan la mayoría absoluta -todo está por ver-, pero, en el caso que nos ocupa, los de Abascal no entenderían que Arroyo mantuviese hasta el final a los dos exconcejales de Vox, por lo que el posible acuerdo de gobierno podría asemejarse a esa letanía que hemos visto en otros puntos de nuestra geografía entre PP y Vox: que si no nos entendemos, que si preferimos otro líder o que si ahora sí, pero después no…
Moción de censura: ¿cuándo perderá su caducidad?
Hemos escrito y hablado mucho de una posible moción de censura pactada entre MC Cartagena, PSOE, Sí Cartagena y una combinación entre los concejales no adscritos -Salinas, Sánchez del Álamo y Ruiz-. Esta posibilidad irá perdiendo fuelle conforme vayan pasando las semanas si no se materializa. Por tanto, ¿tiene fecha de caducidad? Algunos piensan que sí, que no tendría mucho sentido intentarlo dentro de unos meses, porque el efecto y el desgaste podrían no tener el objetivo esperado si todo se alargara para después del verano.
En estas fechas, a solo unos meses de las municipales, los partidos estarán ya en clave electoral y la legislatura actual jugará sus ‘minutos de la basura’. ¿Aprovechará entonces Arroyo, si se diera la presión antes descrita de Vox, para eliminar a Salinas y a Sánchez del Álamo de la ecuación?
Mientras tanto, mientras llega o no, las suposiciones y las posibilidades se suceden, y también lo hacen los rumores de todo tipo para ‘colocar’, en un futuro próximo, a los dos exediles de Vox más allá de esta legislatura, por no haberse aliado con quienes querían derribar a PP y Vox del Gobierno. Hemos escuchado todo tipo de situaciones, algunas de ellas inverosímiles, que pasan por ocupar cargos de responsabilidad en algunas instituciones municipales, dentro del propio Partido Popular o incluso en empresas afines. En este mercado persa, como algunos han decidido denominar la negociación, caben todo tipo de cábalas, a cuál más disparatada, poco seria o, popularmente hablando, puro humo.
Porque cuando todo es negociable, la política deja de ser proyecto y pasa a ser simple supervivencia.