La concejala no adscrita María Dolores Ruiz ha querido zanjar públicamente la polémica generada en torno a su posición sobre la posible moción de censura en el Ayuntamiento de Cartagena. La exedil de Movimiento Ciudadano defendió, a través de sus redes sociales, que su rechazo a apoyar la investidura de Giménez Gallo responde exclusivamente a “una cuestión de coherencia personal y judicial”, y negó actuar por miedo o por presiones externas.
Ruiz, que abandonó MC tras su ruptura con la dirección del partido, recordó que mantiene una querella contra el actual líder de la formación cartagenerista por una presunta falsedad documental, motivo por el que asegura que “jamás” votará a favor de su candidatura a la Alcaldía.
“Mi voto siempre ha sido negativo por el candidato. No voy a votar a favor del señor Giménez Gallo porque soy parte de una querella interpuesta contra él por presunta falsedad documental”, escribió la concejala, visiblemente molesta por los comentarios y críticas recibidas durante los últimos días.
La edil insiste además en que su posición no altera matemáticamente la operación política planteada por la oposición, ya que la moción únicamente requiere reunir 14 votos favorables para prosperar. “Mi voto es negativo y, por tanto, no es vinculante”, señala.
En su publicación, María Dolores Ruiz también reivindica su derecho a organizar su vida personal y profesional fuera de la actividad institucional cuando no existe ninguna convocatoria oficial que requiera su presencia. La concejala explica que ya ha remitido la documentación justificativa correspondiente a la Secretaría del Ayuntamiento y será este órgano quien determine si su ausencia está o no justificada.
Lejos de mostrarse intimidada por la presión política y mediática de las últimas semanas, Ruiz lanza además un mensaje de firmeza personal. “El miedo no me paraliza”, afirma, asegurando que lleva “muchos meses aguantando presión” sin que eso haya afectado a su compromiso político.
La exconcejal de MC sostiene que continuará trabajando “por Cartagena”, dejando claro que su decisión no responde a estrategias partidistas ni a cálculos políticos, sino a una posición personal derivada de un conflicto judicial todavía abierto con el dirigente cartagenerista.